Adicción al riesgo: El mundo de la adrenalina extrema.

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La adicción al riesgo es un fenómeno que ha acompañado a la humanidad a lo largo de toda la historia. Así podemos encontrar valientes exploradores que desafiaron los mares desconocidos hasta los deportistas extremos que desafían las alturas más vertiginosas. Parece que la necesidad de vivir al límite está arraigada en nuestra naturaleza humana pero nos pone en muchas ocasiones en serios peligros.

¿Qué es la Adicción al Riesgo?

La adicción al riesgo se puede definir como la búsqueda compulsiva y repetitiva de experiencias que involucran ciertos niveles de peligro o incertidumbre. Esta búsqueda puede manifestarse de diversas formas, desde actividades físicas extremas hasta comportamientos más sutiles como pueden ser las apuestas compulsivas.

Podemos ver que es la adrenalina el combustible que está impulsando esta búsqueda implacable de emociones intensas. Para las personas que tienen esta adicción, la sensación de peligro se convierte en una droga poderosa, capaz de proporcionar una sensación de euforia y satisfacción incomparables que les lleva a buscar una y otra vez a realizar conductas de riesgo.

Adictos a la adrenalina

La adrenalina es una hormona y neurotransmisor que se va a liberar en momentos de estrés, peligro y excitación. La epinefrina, su nombre más técnico, se produce en las glándulas suprarrenales o adrenales y su función es ayudar al organismo a reaccionar ante una situación extrema que va a permitir al cuerpo a afrontar una situación percibida como peligrosa o retadora. 

Su función por lo tanto es esencial para el organismo, ya que facilita una respuesta adaptativa tanto a nivel físico como psicológico frente a situaciones extremas. Un estallido de adrenalina va a desencadenar una serie de "superpoderes" potenciando significativamente algunas cualidades corporales y mentales.

La acción de la adrenalina va a producir un aumento de las capacidades físicas y cognitivas de una persona: puede aparecer una mayor fuerza, resistencia y agilidad física, así como una mejora en la concentración y el enfoque mental. Estos efectos aparecen por la activación de la respuesta de lucha o huida, que prepara al cuerpo para hacer frente o huir de una situación de peligro inminente.

Fisiológicamente, la adrenalina provoca una serie de cambios en el cuerpo humano. Estos incluyen el aumento de la presión sanguínea, la dilatación de las pupilas, el incremento del ritmo respiratorio y cardíaco, la relajación de la musculatura de las vías respiratorias, la inhibición del movimiento intestinal y la movilización de las reservas de glucógeno para proporcionar energía adicional a los músculos. 

Además, la liberación de adrenalina va a producir en las personas una sensación de euforia y va a mejorar la capacidad de reacción y toma de decisiones en situaciones de estrés.

Todas las actividades diarias provocan una pequeña descarga de adrenalina, pero para sentir esta sensación de bienestares necesario exponerse a una situación extrema. Los deportes de riesgo son las causas más reconocibles de los "chutes de adrenalina", pero actividades como ver una película de terror o montar en una atracción de un parque temático también pueden provocar su liberación. 

Podemos decir que la adrenalina es adictiva debido a su capacidad para desencadenar intensas sensaciones de euforia y excitación en el cuerpo humano. Cuando experimentamos un aumento repentino de adrenalina, ya sea por participar en actividades emocionantes o enfrentarnos a situaciones de peligro, nuestro cerebro libera neurotransmisores que producen una sensación de placer y bienestar.

La adrenalina es adictiva porque desencadena sensaciones placenteras y excitantes en el cuerpo humano, lo que puede llevar a una búsqueda compulsiva de emociones intensas y situaciones de riesgo.

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Esta sensación placentera puede volverse adictiva para algunas personas, ya que buscan repetidamente la estimulación que proporciona la adrenalina. Como resultado de esta sensación placentera hay personas que pueden verse impulsadas a participar en actividades de riesgo o a buscar situaciones que desencadenen la liberación de esta hormona.

Hablamos de adicción cuando se genera una dependencia de vivir estas experiencias extremas donde las personas buscan constantemente la emoción y la excitación que acompaña a la liberación de esta hormona. Esta dependencia puede llevar a comportamientos compulsivos y a una búsqueda constante de actividades que estimulen la liberación de adrenalina.

Realizar experiencias extremas

La vida de quienes sufren de adicción al riesgo está marcada por la búsqueda de experiencias extremas que desafían los límites físicos y mentales. Desde escalar montañas imponentes hasta realizar acrobacias aéreas intrépidas, estas personas buscan constantemente emociones que los lleven al borde de sus límites.

Se consideran “experiencias extremas o de riesgo” a aquellas actividades que implican un alto nivel de peligro o desafío, donde la integridad física o emocional de la persona puede estar en riesgo. 

Estas experiencias van a involucrar situaciones que generan una intensa excitación, adrenalina y emociones fuertes, como deportes extremos, actividades ilegales, comportamientos peligrosos o situaciones que desafían los límites convencionales de seguridad. Ejemplos de experiencias extremas o de riesgo incluyen la práctica de deportes como salto BASE, wingsuit, puenting, escalada libre, surf, paracaidismo, motocross, entre otros, así como también comportamientos como el consumo de drogas, conductas violentas, conductas sexuales de riesgo, apostar grandes cantidades en juegos de azar, entre otros. 

Estas experiencias suelen atraer a personas que buscan emociones fuertes, desafíos, desconectar de la rutina, liberar tensiones o compartir experiencias con amigos, entre otros motivos. 

Aunque puede afectar a cualquier persona la adicción al riesgo es más común en adultos jóvenes que buscan emociones intensas y nuevas experiencias.

Trastornos psicológicos y la Adicción al Riesgo

En nuestro centro vemos que muchas personas que vienen buscando ayuda profesional para tratar esta adicción a la adrenalina están relacionados con otros trastornos psicológicos. Es importante reconocer que la adicción al riesgo no existe en un vacío; a menudo está vinculada a otros trastornos psicológicos que requieren atención y tratamiento adecuados. Así en nuestra clínica los trastornos que estamos viendo más frecuentemente asociados a la adicción al riesgo son: 

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  • Trastorno de Personalidad Antisocial (TPA)

El Trastorno de Personalidad Antisocial, caracterizado por un desprecio por las normas sociales y la falta de empatía hacia los demás, puede estar asociado con la adicción al riesgo. Las personas con TPA pueden buscar constantemente emociones fuertes y participar en comportamientos peligrosos sin considerar las consecuencias.

  • Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad puede aumentar el riesgo de desarrollar una adicción al riesgo debido a la búsqueda de estimulación constante y la dificultad para evaluar adecuadamente los riesgos y las recompensas. Las personas con TDAH pueden recurrir a actividades peligrosas para satisfacer su necesidad de excitación.

  • Trastorno Bipolar

El Trastorno Bipolar, caracterizado por cambios extremos en el estado de ánimo que van desde la depresión hasta la manía, puede predisponer a las personas a buscar emociones intensas durante los episodios de manía. Durante estos períodos, las personas pueden participar en comportamientos arriesgados sin considerar las consecuencias a largo plazo.

  • Trastorno por Uso de Sustancias

El Trastorno por Uso de Sustancias y la adicción al riesgo a menudo van de la mano. Las personas que luchan con el abuso de sustancias pueden buscar emociones fuertes como una forma de escapar de la realidad o de mitigar los efectos de la abstinencia. Esta búsqueda constante de emociones puede llevar a comportamientos peligrosos y autodestructivos.

  • Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

El Trastorno de Estrés Postraumático puede aumentar la probabilidad de desarrollar una adicción al riesgo como mecanismo de afrontamiento. Las personas que sufren de TEPT pueden recurrir a actividades peligrosas como una forma de adormecer el dolor emocional y evitar enfrentarse a sus recuerdos traumáticos.

Los peligros de vivir al límite

Aunque la búsqueda de emociones fuertes puede ser emocionante y gratificante también conlleva una serie de riesgos significativos. La imprudencia y la falta de precaución pueden resultar en lesiones graves e incluso en la pérdida de vidas humanas.

Los peligros de vivir al límite abarcan una amplia gama de comportamientos, incluidas las conductas sexuales de riesgo, las decisiones financieras imprudentes, consumo compulsivo de alcohol y drogas, etc.

  • Conductas sexuales de riesgo: 

Como Psicólogos especializados en Sexología estamos viendo en los últimos años un incremento de las conductas sexuales de riesgo que pueden acarrear lesiones e incluso la muerte. 

Así por ejemplo el tener relaciones sexuales sin protección va a incrementar el riesgo de embarazos no planificados y aumenta la probabilidad de contraer infecciones de transmisión sexual como el VIH, el virus del papiloma humano, la gonorrea o la clamidia, lo que puede tener graves consecuencias para la salud a largo plazo.

Aparte también estarían dentro de estas prácticas de riesgo el sexo en grupo con desconocidos, bajo el efecto de drogas, y/o en lugares públicos concurridos. 

Además, algunas prácticas sexuales extremas, como la asfixiofilia, pueden llevar a la muerte por falta de oxígeno al cerebro. Otras prácticas, como el bugchasing, implican deliberadamente buscar infectarse con el VIH. 

Es importante tener en cuenta que cualquier conducta sexual realizada bajo el efecto de drogas o con desconocidos puede ser sumamente delicada y peligrosa. Además, el uso de juguetes sexuales no preparados para ese fin puede ser nocivo y causar lesiones. 

Por lo tanto, es importante practicar el sexo seguro y tener en cuenta la salud afectivo-sexual y psicológica de la persona, así como el consentimiento y la integridad física de los participantes en cualquier práctica sexual.

  • Comportamientos delictivos o con consecuencias en otras personas: 

Los peligros de vivir al límite no solo afectan a nivel individual, sino que también pueden tener un impacto significativo en las personas cercanas (familia, pareja, amigos,…) y en la sociedad en su conjunto. La imprudencia y la falta de precaución pueden desencadenar una cadena de eventos que ponen en peligro la seguridad y el bienestar de otras personas.

En ocasiones la adicción al riesgo puede llevar a comportamientos delictivos o peligrosos que afectan negativamente a la sociedad. Por ejemplo, las personas que participan en actividades como el robo, la vandalización o la violencia callejera pueden causar un daño considerable a la propiedad y la seguridad pública. 

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Es habitual encontrar noticias de conductores que participan en carreras ilegales o en conducción temeraria que no solo ponen en riesgo sus propias vidas, sino también las de otros conductores y peatones que comparten la carretera con ellos. Este tipo de comportamiento irresponsable puede tener consecuencias devastadoras y causar lesiones graves o incluso la muerte de otras personas.

También podemos incluir en esa categoría la realización de selfies en sitios peligrosos ya que también se considera una conducta de riesgo que puede acarrear lesiones e incluso la muerte. Esta práctica, conocida como "selfie peligroso", consiste en tomarse una fotografía en lugares de alto riesgo, como alturas elevadas, en movimiento o en contacto con animales salvajes, con el fin de obtener una imagen impactante y compartirla en redes sociales. Además, la búsqueda de la foto perfecta puede llevar a la persona a desafiar sus propios límites y a tomar decisiones imprudentes, aumentando el riesgo de accidentes y lesiones.

  • Decisiones financieras de riesgo: 

Las decisiones financieras imprudentes, como gastar cantidades excesivas en juegos de azar, realizar inversiones arriesgadas o compras impulsivas, pueden conducir a problemas económicos graves, incluida la acumulación de deudas e incluso la ruina. 

Las personas que viven al límite pueden estar más inclinadas a asumir riesgos financieros excesivos en busca de emociones intensas o gratificaciones instantáneas, sin considerar las consecuencias a largo plazo para su estabilidad financiera.

Tratamiento para la adicción al riesgo

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 Hay que tener en cuenta que la adicción al riesgo sigue los criterios generales de adicción, como la pérdida de control, la tolerancia, el síndrome de abstinencia y el conflicto interpersonal por lo que el tratamiento a realizar será similar al tratamiento de otras adicciones, con un enfoque basado en la psicoeducación sobre el comportamiento adictivo, habilidades de afrontamiento adecuadas y prevención de recaídas, y en algunos casos más graves puede requerir medicación. 

En Psicopartner tenemos muy claro que es importante individualizar el tratamiento adaptándolo a la persona y sus necesidades específicas teniendo en cuenta los factores contextuales y las preferencias individuales pero siempre utilizando técnicas terapéuticas que hayan probado su efectividad científica.

Así en nuestro centro abordamos la adicción al riesgo a través de terapias psicológicas que han mostrado su efectividad como:

  • Terapia Cognitivo Conductual: La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una opción de tratamiento altamente efectiva para las adicciones, incluyendo la adicción al riesgo, ya que ayuda a identificar y cambiar los pensamientos y comportamientos negativos asociados con la adicción. 
  • Terapias contextualistas, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Dialéctico Conductual (TDC): Estas terapias se enfocan en el análisis funcional de los patrones conductuales del paciente, la aceptación de las vivencias y la activación conductual para conseguir nuevos objetivos y situaciones más adaptativas. 
  • EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) también puede ser utilizada en el tratamiento de la adicción al riesgo, especialmente en casos donde hay un componente de trauma o estrés postraumático asociado a la conducta de riesgo

La adicción al riesgo es un fenómeno complejo que puede tener serias implicaciones para la salud y el bienestar de una persona. Es importante buscar ayuda si es necesario ya que con el tratamiento adecuado es posible superar la adicción al riesgo y llevar una vida plena y satisfactoria.

En Psicopartner tenemos un gran equipo de Psicólogos Sanitarios con amplia experiencia en el tratamiento de adicciones. Puedes solicitar más información sobre nuestras terapias online o presenciales en el whatsapp +34 613 145 003 o bien por teléfono en el +34 669 489 678 o también puedes enviarnos un email a hola@psicopartner.com donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

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Ángel Luis Guillén

Director Centro Psicopartner
Psicólogo Empresarial y Sanitario
Séxologo y Terapeuta de Pareja.

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