Adolescencia y pornografía

Podemos definir a la pornografía como aquella representación (audiovisual, literaria, artística…) de actos sexuales que tienen el objetivo de excitar sexualmente.

Un tema bastante controvertido es el referido a que los adolescentes vean o no pornografía.
En el pasado las y los adolescentes podían acceder a la pornografía únicamente a través de revistas y, películas, en el mejor de los casos. Es decir, el acceso estaba bastante restringido.

Sin embargo, hoy en día el acceso a la pornografía por parte de los adolescentes es mucho mayor y los formatos han ido cambiando bastante. Estos raramente accederán a ella a través de revistas físicas o películas. Sino más bien a través de vídeos pornográficos, exhibiciones en directo e imágenes a través de internet.

Es alarmante la facilidad con la que las y los menores de edad pueden acceder a este tipo de contenido. Pero algo que es aún más alarmante es que no se les haya preparado para ello. Puesto que, aunque existan medidas como las de “control parental” de Google, siempre hay algún amigo que no lo tiene o algún truco para esquivar esas medidas que implantan dichos programas.

Por lo que nos enfrentamos ante un hecho, prácticamente cualquier adolescente con acceso a internet podrá acceder con muchísima facilidad a material pornográfico.

Como sexóloga y educadora sexual creo que lo más recomendable es que las y los adolescentes aprendan desde muy temprano sobre sexualidad y, más tarde, sobre la pornografía.

En lo referido a la pornografía considero importante que aprendan cosas como que:

  • Los cuerpos que ven en dichos vídeos e imágenes en la gran mayoría de las ocasiones no son reales (hay operaciones de estética, maquillaje, filtros, Photoshop, etc.…).
  • En los vídeos pornográficos aspectos como la duración, la rapidez o las prácticas realizadas suelen estar modificados, al igual que ocurre con las películas. Tienen que ser conscientes de que dichos vídeos son editados.
  • La trama que siguen dichos materiales se basa en fantasías sexuales y que, por ejemplo, un fontanero no puede llegar a la casa de su clienta sin conocerla de nada y comenzar a tener un encuentro sexual. En definitiva, transmitir que la sexualidad para vivirla de una manera sana requiere comunicación y consenso.
  • Advertir de aspectos relacionados con las ITSs (Infecciones de Transmisión Sexual), en los vídeos, relatos literarios e imágenes pornográficas raramente se mostrará un preservativo o se explicitará que las relaciones que están teniendo son seguras. Pero la realidad es que normalmente esos actores y actrices se han sometido a pruebas de ITSs y además llevan a cabo medidas para prevenir embarazos no deseados.
Adolescencia y pornografía

Una gran parte de la mala gestión de la pornografía y de sus consecuencias negativas deriva, como mencionaba previamente, de la escasa información real acerca de la sexualidad y los cuerpos humanos.

Por ello, algo a lo que nuestros adolescentes deberían estar acostumbrados es a ver cuerpos reales. Una idea para conseguir esto es ir a la playa o la piscina y ver cómo cada persona tiene un cuerpo diferente, real, natural, con pelos, estrías, celulitis, cicatrices…. Al fin y al cabo, estamos acostumbrados únicamente a ver cuerpos cubiertos de ropa o cuerpos perfectos en los medios de comunicación.

Y si los adolescentes conceptúan como cuerpos reales los cuerpos que ven a través de la pornografía, tenemos un gran problema. Porque, por ejemplo, no todos los pechos femeninos son simétricos y grandes.

Al hilo con lo anterior, desmontar mitos sobre la sexualidad también sería algo importante. Especialmente en esta época donde parece que: tener muchas relaciones sexuales es igual a pasarlo muy bien. Cuando importa más la calidad que la cantidad, en cuanto a nuestra sexualidad se refiere.

En definitiva, lo ideal es que los adolescentes sepan qué están viendo y lo mucho que ello se aleja de los encuentros sexuales reales.

Por último, animo a no “demonizar” la pornografía de cara a los adolescentes. Primero porque cuando intentamos prohibir algo, aparece el efecto rebote, las y los adolescentes tendrán más curiosidad por ver aquello que es “prohibido”. Y, en segundo lugar, porque hoy en día no todo el porno es similar (como pasaba hace unos años), empiezan a aparecer, aunque en menor medida, otros tipos de pornografía. Os pongo un par de ejemplos:

El porno romántico, se trata de un porno en el que no hay violencia, todo el encuentro se da con mucha tranquilidad y amor.

También está el porno amateur donde personas con cuerpos reales realizan contenido pornográfico, sin filtros, Photoshop, ni nada de eso.

También hacerles ver que determinados tipos de pornografía se alejan radicalmente de la realidad y que, por tanto, los vean con la misma perspectiva que si estuvieran viendo una película. Y, que sean conscientes de que cada persona tenemos un cuerpo diferente, con unas dimensiones diferentes y eso es lo que nos hace únicos.

Como conclusión, os animo a que si tenéis hijos e hijas adolescentes les eduquéis en el plano sexual. Tienen que aprender que la sexualidad no es mala, al contrario, forma parte de nosotros como seres humanos, pero que hay que tener precauciones, por ejemplo, con el tema de las ITS (Infecciones de trasmisión sexual) y la importancia del consentimiento y el consenso.

Si consideras que tu hijo/a tiene un problema con la pornografia, tienes dudas sobre como afrontar esta situación te animamos a que pidas una cita con nuestra área de sexología clínica ya sea presencial en alguno de nuestros centros o bien con nuestro servicio de psicólogos online.

Puedes contactar con nosotros en el hola@psicopartner.com , en el teléfono +34 669 489 678 o bien enviarnos un whatssapp al +34 613 14 50 03 donde estaremos encantados de de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Alicia Fernandez Ridao

Alicia Fernandez Ridao

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