Aprendiendo a ser feliz

La vida es muchas cosas: hay alegría y otras emociones positivas, pero también hay dolor, miedo y sufrimiento. Hay personas que huyen de las cosas negativas  como si persiguiesen una felicidad tramposa, pero no lo conseguirán nunca porque el malestar forma parte de la vida.

Y en el hipotético caso de que pudieran conseguirlo, que no es así, estarían perdiendo la oportunidad de aprender de esas situaciones adversas, y completarse como individuos resilientes. Porque el sufrimiento y el dolor son parte de la vida, y podemos aprender mucho de ellos.

Cuanto más intentas evitar el malestar que genera tu mente respecto a situaciones que te preocupan, éste persiste con mayor intensidad. La cuestión es que no puedes controlar tus  pensamientos. Tu mente está preparada para generar constantemente imágenes, emociones y pensamientos negativos acerca de esas experiencias que te sacan de tu zona de confort y que te acercan a tus metas. Por eso muchas veces con tal de evitar experiencias potencialmente inquietantes tu mente te bloquea generando  pensamientos negativos: miedo, desconfianza, …

Cuando te quedas pegado a esos pensamientos limitantes te bloqueas y no consigues avanzar. De manera intuitiva intentas liberarte de esos pensamientos huyendo de ellos, dejando de pensar, pero los efectos desaparecen rápidamente y has conseguido todo lo contrario, volviendo de nuevo esos pensamientos negativos y esta vez con mayor intensidad.

Esa radio interior que funciona en automático destruye tu autoestima, y te hace sentirte inseguro. La autoconfianza no consiste en los que puedes o no puedes hacer, sino en lo tú crees que puedes o no hacer.

El autor indio Amit Ray decía que “si quieres vencer la ansiedad que produce la vida, vive intensamente el momento, vive cada aliento”.

Para encontrarte en ese estado llamado felicidad, es fundamental que tengas unos valores personales clarificados y potentes que te motiven para avanzar pese a las dificultades, que te sirvan de brújula en tu vida.

Para que puedas vincularte íntimamente a tus valores y que te mantengas comprometido con ellos es clave que entiendas lo que es realmente importante en tu vida. Por lo general la gente no suele pararse a reflexionar el tiempo necesario para aclarar cuáles son sus propios valores. La felicidad también necesita que pongas en marcha un plan de acción alineado con tus metas vitales y con tus  valores.

En definitiva, la felicidad está en practicar un optimismo no ingenuo, que te permita ser más flexible psicológicamente hablando, para poder adaptarte a los contratiempos que encontrarás en el camino y avanzar en la dirección adecuada. Fortaleza mental y perseverancia en la acción a pesar de los contratiempos, a pesar del sufrimiento que podamos encontrar y sobre el que no podemos actuar porque es ajeno a nosotros. Porque es responsabilidad nuestra estar en las mejores condiciones mentales para adaptarnos a un entorno cambiante y afrontar la adversidad.