Depresión o estar deprimido

Depresión o estar deprimido

Según la Organización Mundial de la Salud, (WHO, 30-1-2020), se calcula que la depresión es un trastorno muy frecuente, hasta el punto de afectar a aproximadamente a 300 millones de personas en todo el mundo. Es el trastorno mental que mayor incidencia tiene en la economía mundial provocando un buen número de situaciones de incapacidad temporal, se diagnostica de forma más frecuente en mujeres que en hombres. En los casos más graves y si no es tratada, puede llevar al suicidio (800.000 personas según la misma fuente).

Suele aparecer con mucha frecuencia asociada a otras dificultades, enfermedades graves, duelos y en general en situaciones en las que sentimos que no podemos mantener el control, provocando un fenómeno de Seligman identificó como indefensión aprendida. Un fenómeno por el cual los seres humanos terminan por sentir que no tienen una salida, que hagan lo que hagan están perdidos.

Así que, en estos momentos en los que nos enfrentamos al mayor reto de sanidad que ha conocido nuestra sociedad, se repiten de forma constante las condiciones bajo las cuales podemos sentir que no tenemos opción y por tanto caer en depresión.

En los primeros momentos de la pandemia se estimaba en un 30% el aumento de los casos de ansiedad y depresión en la población general como consecuencia de la incertidumbre que generaban las distintas situaciones que provocó la COVID-19.

Tan solo tratar de distinguir si estamos realmente deprimidos o si por el contrario estamos atravesando un mal momento puede convertirse en sí mismo en una fuente de tensión añadida a nuestras dificultades para afrontar.

Síntomas de la depresión

La presencia de pensamientos negativos, sentir cierto decaimiento, pérdida de energía o de interés por las actividades o tareas que antes nos atraían son señales de que nuestro estado de ánimo no es precisamente optimista.

En una época en la que estamos expuestos constantemente, en una sociedad en la que se valora el optimismo que proyectamos, en la que el éxito aparece como el único objetivo aceptable, no es de extrañar que nos inquietemos y nos sintamos desbordados, en casos extremos la sensación de fracaso nos puede llevar a no sentirnos válidos y sentir que somos un fracaso, que no merecemos nada de lo que tengamos.

Si esta sintomatología se asocia a un momento concreto del año o a una circunstancia puntual y especialmente desmotivadora puede que nos enfrentemos a un “mal momento”, sin embargo la forma en la que nos enfrentamos a esos momentos puntuales sí puede ser estable en el tiempo, podríamos decir que tenemos un estilo de pensamiento negativista, lo vemos todo negro.

No nos deprimimos ante un suspenso en un examen, como tampoco lo hacemos ante una mala respuesta de un compañero de trabajo, ni siquiera nos deprimimos ante una decepción amorosa, ante estas situaciones experimentaremos un estado de ánimo deprimido durante un periodo de tiempo.

Nos recuperaremos antes o después en función de nuestras experiencias previas de afrontamiento ante situaciones similares, de la red social de la que dispongamos para apoyarnos, dependerá en buena medida de que podamos contar como nos sentimos y de que las personas que nos escuchan nos sirvan de apoyo.

La depresión es un trastorno muy complejo que se ve influenciado no solo por los acontecimientos vitales más o menos estresantes que podamos experimentar. Sino también por factores propios, como veíamos antes, la forma en la que nos enfrentamos a las dificultades, la atribución que hacemos de aquello que nos pasa o la red social que hayamos desarrollado para apoyarnos en caso de necesidad. Todos estos factores afectarán al estado de ánimo, a lo que sentimos frente a lo que nos ocurre y por ello al sentimiento de autoeficacia que tenemos sobre nosotros mismos.

Cuando hay que buscar ayuda en la depresión

Además de los síntomas que nos deberían llevar a consultar con un especialista y que detallamos a continuación, deberíamos tener en cuenta que tenemos que notar que está afectada nuestra calidad de vida en todos los ámbitos, laboral, familiar o sentimental y social:

  • Sentimientos de vacío y desesperanza que pueden incluir pensamientos relacionados con la muerte o con la manera en que podríamos hacernos daño.
  • Pérdida recurrente de interés por las actividades cotidianas, por mantener las relaciones sociales o por las relaciones sexuales.
  • Sensación de enlentecimiento psicomotor no solo percibida por uno mismo sino por las personas del entorno.
  • Oscilaciones en apetito y/o el peso aproximadamente de un 5% en un mes, sin hacer cambios en la dieta.
  • Insomnio, menos de seis horas al día de sueño efectivo o hipersomnia (excesiva somnolencia) casi todos los días.
  • En muchas ocasiones a toda esta sintomatología se unen dificultades físicas, como dolores musculares o articulares, síntomas digestivos variados como diarreas o vómitos, dolores de cabeza, vértigos, estas son conocidas como somatizaciones.
Ayuda en la depresión

En ocasiones, el tratamiento de los trastornos depresivos puede requerir de apoyo farmacológico para estabilizar emocionalmente al paciente y permitir una mayor efectividad de la psicoterapia. En cualquier caso será nuestro médico o el especialista en salud mental quien debe informarnos y quien tomará la decisión de qué tipo de fármaco es el que necesitamos, su dosificación y la duración del tratamiento, destacan en este sentido los conocidos como ISRS (Inhibidores de la recaptación de la serotonina) uno de los más conocidos es la Fluoxetina, conocida comercialmente como Prozac.

Los estudios que a lo largo de las últimas décadas se han realizado sobre la efectividad de los distintos tratamientos, han demostrado que la psicoterapia unida o combinada con psicofármacos, cuando estos son necesarios, es la mejor garantía de recuperación y estabilización en el tiempo de los resultados del tratamiento.

El tratamiento de la depresión

Desde la perspectiva única del tratamiento psicológico podemos destacar distintas modalidades de terapias y psicoterapias que ha demostrados su efectividad y están validadas científicamente para el abordaje de los trastornos depresivos, de entre ellas podemos destacar la cognitivo-conductual, la sistémica o la llamada psicoterapia-breve.

Entre ellas nos parece especialmente interesante para el tratamiento de la depresión el abordaje que se pueda realizar en el modelo de psicoterapia breve, considerando los síntomas depresivos y las somatizaciones que se producen como consecuencias de eventos vitales traumáticos, o que la persona ha sentido como traumáticos. Una perspectiva que tiene en cuenta la historia de aprendizaje del paciente en toda su dimensión, que valora los recursos que éstos tienen para enfrentarse a sus dificultades y que centra la recuperación no sólo en lo que el paciente consigue o no consigue hacer, sino que profundiza y trata de llegar a conseguir una mejora real de la autoestima y de la capacidad general de la persona.

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Jorge Bueno

Jorge Bueno

Psicólogo Sanitario Especialista Niños y Adolescentes.