Distimia

Distimia, ¿qué es y cómo afrontarla?

¿Qué significa estar distímico. El trastorno depresivo persistente (PDD por sus siglas en inglés) es un nuevo diagnóstico en el DSM-5. En este manual diagnostico se hablaría de una unión entre el trastorno depresivo mayor y la distimia. Es un trastorno del estado de ánimo con tendencia a la cronicidad y tiene una prevalencia aproximadamente el 0,5% de los adultos teniendo en cuenta que se da en un año determinado.

Como característica central del trastorno depresivo persistente es un estado de ánimo bajo, deprimido con sentimientos de desmoralización, desesperanza, vacío y pena que suelen manifestarse la mayor parte del día, la mayor parte del tiempo, durante al menos dos años. Puede derivar en un episodio depresivo mayor. Una persona con el trastorno depresivo persistente también experimenta al menos dos de los siguientes síntomas mientras que está deprimido:

  • Poco apetito o comer demasiado
  • Insomnio o hipersomnia (dormir demasiado)
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Una baja autoestima
  • Dificultades para concentrarse o tomar decisiones
  • Sentimientos de desesperanza
  • Irritabilidad
  • Mala higiene del sueño
  • Disminución de la actividad, evitar eventos sociales.
  • Anhedonia.

¿En qué se diferencia la distimia de la depresión?


La sintomatología depresiva de la distimia suele ser menos severa que la de un episodio depresivo mayor, aun así puede limitar de manera considerable la vida de un persona.

Como puede tener una duración de dos años a décadas con tendencia a la cronicidad, la persona la puede ver como una forma particular de ver la vida y no atender a patología psicológica.

Los episodios depresivos mayores de la distimia son más espaciados, menos intensos y mas persistentes que los del trastorno depresivo mayor.

El papel de la serotonina

La serotonina conocida como la hormona de la felicidad se encarga de regular el estado de ánimo, cuanta más producción de serotonina más felices estamos, una baja producción de la misma deriva en síntomas depresivos: estado de ánimo bajo, falta de energía, motivación, enlentecimiento motor así como anhedonia: dificultad para disfrutar de actividades placenteras con las que la persona antes si podía disfrutar; también regula el apetito y la higiene del sueño.

distimia

Causas de la distimia

Entre sus causas podemos encontrar:

  • Factores genéticos: que hacen más proclive a padecer un estado de ánimo bajo, deprimido, aunque no se ha encontrado un gen o conjunto de genes específicos que respondan a este respecto.
  • Cambios en la neuroquímica cerebral: menor producción de serotonina que puede influir a su vez en que estemos más tristes o más irritables. Menor producción de la dopamina, que es un neurotransmisor que funciona como sistema de recompensa y nos da placer, así como menor liberación de noradrenalina muy relacionada con estados motivacionales y la neuromodulación de los mecanismos de recompensa, aprendizaje y memoria.
  • Eventos traumáticos o situaciones vitales significativas que pueden derivar en distimia; duelo no resuelto, perdida de algo/alguien relevante para nosotros (amigo/familiar/trabajo).
  • Factores psicológicos: altos niveles de estrés, durante un tiempo prolongado, aunque la distimia es menos acusada que la depresión como hemos comentado, no deja de ser un trastorno funcional por estrés, el organismo ha estado sometido a una mucha activación cortical liberando gran cantidad de cortisol como respuesta a las demandas del ambiente , produciéndose un punto de máxima activación prolongada en el tiempo que como consecuencia provoca una respuesta inhibitoria del sistema nervioso central.
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¿Cómo mejorar?

  • Psicoeducación emocional: Es importante entender por qué nos sentimos así y que no obedece a una forma particular de entender o ver la vida, entender que significa estar deprimido, desesperanzado así como los demás síntomas que la acompañan , conocer también el tipo de pensamientos muy ligados a este tipo de emociones; la tristeza suele ir acompañada de pensamientos muy congruentes con el estado de ánimo: pensamientos de vacío y desesperanza ante uno mismo, la vida y ante el futuro.
  • Aprender a manejar el estrés y la ansiedad: como he comentado suele ser el inicio de la sintomatología depresiva; atender y responder de manera ajustada al ambiente con los recursos de los que disponemos evitando sobrecargas que terminen por hacernos sentirnos incapaces ante una situación que tenemos que afrontar. Cambiar pensamientos disfuncionales y aprender a gestionar de manera eficaz las emociones: técnicas de respiración y relajación y mindfulness nos pueden ayudar.
  • Si la distimia es generada por un duelo no cristalizado o no resuelto, o por un evento traumático, es importante acudir a terapia, para ayudar a la persona a resolver el duelo y la experiencia traumática y poder seguir avanzando.
  • Entender y legitimar la tristeza: la tristeza es quizás de las emociones más difíciles de sostener, ante ella nos sentimos frágiles y vulnerables, igual que nos sucede con otras emociones desagradables que experimentamos: tenderemos a evitarlas o neutralizarlas con otro tipo de comportamientos: bebida, comida, compras; es necesario entender que función cumplen para aprender a gestionarlas: la tristeza nos permite elaborar perdidas: y no sólo implica poder despedirnos de alguien significativo que ya no está, la perdida puede estar relacionada con la pérdida de algo material, con sentimientos de abandono, una ruptura, o algún cambio importante en nuestra vida; es necesario permitirnos conectar con ella, cerrar y continuar.
  • Activación Conductual: los sentimientos de tristeza y desesperanza suelen ir acompañados de apatía, desmotivación y enlentecimiento motor, por ello es fundamental ir poco a poco incrementando el repertorio de actividades con las que disfrute la persona o conectar con aquellas con las que antes disfrutaba, favoreciendo emociones de activación como la alegría, la dicha, el placer y la satisfacción.
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En ocasiones es conveniente combinar la terapia con tratamiento farmacológico.

Si sientes que estás triste, sin motivación, que te cuesta disfrutar con las cosas y no sabes qué hacer, ponte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al 669 489 678 o bien utilizando nuestro servicio de psicólogos online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Irene Calleja

Irene Calleja

PSICÓLOGA SANITARIA PSICOPARTNER

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