El Trauma Infantil en tiempos de pandemia

En los últimos meses hemos vivido una situación inesperada, impredecible en su desarrollo y en su final, y no son pocas las familias que nos consultan preocupados porque observan una mayor irritabilidad, algunas conductas disruptivas y desafiantes e incluso algunas regresiones en rutinas que los más pequeños ya tenían adquiridas.

La pregunta es recurrente:

“¿no le quedará al niño un trauma después de esto?”

En este artículo vamos a tratar de desentrañar el significado de "trauma", los tipos de trauma que existen y cómo puede afectar a un menor en pleno desarrollo psicológico.

 

¿Qué es el trauma Psicológico?

No vamos a descubrir a nadie el origen de la palabra trauma. De origen griego, su nombre significa herida. Si bien tenemos muy identificado el término cuando este hace referencia al cuerpo, esto no es tan claro cuando hablamos del trauma psicológico.

Sin embargo el significado de la palabra es el mismo, hablamos de trauma psicológico para referirnos a las heridas o huellas que determinadas experiencias dejan en el aparato psicológico de las personas.

Como todas las heridas, también las psicológicas pueden dejar cicatrices, cuando las heridas son provocadas por situaciones o accidentes evidentes y recientes podemos intervenir de forma inmediata, nuestro sistema nervioso pone en marcha mecanismos de protección que nos permiten cerrar esas heridas, la mayor parte de las veces de forma satisfactoria.

Si consideramos los criterios de diagnóstico, nos fijaremos en que se hace referencia a una afectación necesaria de los ámbitos de desarrollo del ser humano (social, laboral o familiar). La mayor parte de las veces nos enfrentamos a situaciones que no nos impactan de manera significativa o que si lo hacen provocan un malestar que podemos controlar con nuestros propios recursos o con la ayuda de nuestros seres queridos.

Por otro lado "trauma" al igual que ocurre con algún otro vocablo de la terminología psicológica (depresión, por ejemplo), se utiliza de forma banal en nuestro lenguaje diario, como una manera de referirnos a situaciones o experiencias de las que sabemos que van a quedar en nuestra memoria y de las que nos acordaremos de forma recurrente durante al menos un tiempo. Aunque las consecuencias de dicha experiencia no tengan la entidad suficiente para generar una huella traumática.

En resumen, todo el mundo habla de traumas pero lo hacemos de forma genérica refiriéndonos a casi cualquier tipo de experiencia, lo que hace que no sepamos muy bien qué significa o que implicaciones tiene experimentar un trauma psicológico.

Tipos de Trauma

  1. El Trauma con “T”: Es bastante habitual referirnos al trauma simple, agudo, que se produce de forma claramente identificable asociado a un evento único o múltiple pero de causalidad única. Por ejemplo; los traumas de combate en los soldados, los traumas tras una situación catastrófica, traumas asociados a accidentes, agresiones o violaciones. Las personas que los sufren pueden identificar la situación que los provocó, se sienten supervivientes, pero tras superar sus dificultades no se sienten capaces de reintegrarse a su rutina diaria. Es una característica común de estos traumas la aparición de pesadillas recurrentes, pensamientos intrusivos y catastrofistas. Suele acompañarse de una reacción defensiva muy potente con respuestas evitativas, fuerte sintomatología de ansiedad y en los casos más graves síntomas de disociación, despersonalización, entre otros.
  2. El trauma con “t”: Esta es la cara más conocida del trauma, sin embargo hay otros traumas, más chiquititos seguramente, más invisibles, porque se grabaron en nuestra experiencia cuando éramos muy pequeños. Pero de igual manera, se trata de dificultades incapacitantes que impactan de igual forma que el trauma simple en todos los ámbitos de la vida de las personas.

Traumas infantiles

Estos otros traumas se conocen como trastorno relacional temprano o trauma reactivo del apego. No ha sido hasta los albores de nuestro siglo XXI que se ha reconocido la existencia de estas dificultades y que se empiezan a manejar para explicar algunas de los problemas "inexplicables" que podemos experimentar en la edad adulta (especialmente en el ámbito social) y que tienen su origen en nuestra primera infancia, experiencias ocultas por años de silencio, que se gestan en los primeros años de vida del niño.

Sí todos hemos oido eso de que los primeros años de vida de los peques son esenciales en su construcción como seres humanos, pero, ¿cómo funciona eso, de que forma podemos afectar el desarrollo de un niño pequeño? Para entenderlo tendremos que aprender en que consiste el mecanismo del "apego".

Trauma infantil y apego

Seguro que también hemos oido hablar de él, el apego. Pero, ¿qué es exactamente el apego? Se trata de un mecanismo natural, de origen biológico, diseñado para asegurar la supervivencia del bebe recién nacido. El bebé se ajustará afectivamente y se modelará (se fijará como modelo) en aquel que este cerca de él y que pueda atender de forma afectiva en varios ámbitos todos ellos relacionados con la protección del niño, alimentación, descanso, higiene, salud y afectos.

Trauma infantil y apego

Los fallos recurrentes para satisfacer las necesidades del bebé desde el punto de vista descrito, activarán en el pequeño mecanismo de defensa y protección. Veamos un ejemplo:

"M. tiene 8 meses, desde que nació es un bebé definido como caprichoso y demandante, llora por todo y lo hace con una insistencia que desespera a sus padres, no consiguen calmarle, y cuando se dirigen al niño para tratar de consolarle, lo hacen desesperados, a veces gritan al bebé en un vano intento de que se calle.
Hace unos días sus padres discutieron fuertemente a causa del llano del niño, desde ese día M. es atendido en sus necesidades básicas, pero sus padres prácticamente no le miran, no le hablan.
El niño se muestra apático, ha dejado de vocalizar y ya no llora tanto, sin embargo sus padres ahora se han preocupado aún más, han empezado a pensar que su hijo pueda ser sordo o presente algún trastorno de la comunicación".

Sin duda la manera en la que los padres de niño de nuestro ejemplo actúan es el caldo de cultivo para que el pequeñín muestre dificultades en el establecimiento de relaciones en la infancia, la adolescencia y la edad adulta, como consecuencia de haber estado expuesto a un estilo de apego desorganizado por parte de sus padres, que no pudieron o no supieron hacerlo mejor, estas experiencias tempranas podrían dejar en el pequeño de nuestro ejemplo sin ninguna duda una huella traumática, una falla o fallo en la forma en la que establecerá a partir de este momento los vínculos afectivos.

Sumemos a lo anterior que el niño está construyendo su propia autorregulación emocional, de la que no será capaz de forma autónoma hasta los 6-7 años. Es decir el niño se va a fijar en como sus padres se comportan en las distintas situaciones, en qué emociones se activan en ellos en cada momento y por tanto aprenderán a usarlas de quien más les quiere. Esta sensibilidad de los bebés ante la respuesta emocional de los demás está activa en el nacimiento, por tanto sí, sin ninguna duda, los niños pequeños se "enteran de todo", especialmente si tiene que ver con sus padres.

El trauma infantil por el Coronavirus

La aparición del coronavirus, el confinamiento, la incertidumbre, la desescalada, las fases de cada ciudad o comunidad autónoma han cambiado la forma en la que nos relacionamos. En los niños pequeños se ha producido una clara ganancia, han recuperado tiempo de estar con sus padres, pero,... si ya había dificultades en el núcleo familiar antes de la pandemia, la convivencia pude haber funcionado como acelerante de los problemas, haciendo que la falla vincular que soporta el sistema de apego del niño sea más profunda, más ancha, más difícil de cerrar.

Esos fallos o dificultades a la hora de establecer el vínculo afectivo, son casi normativos, lo que significa que todas las personas somos susceptibles de haber estados expuestos a situaciones parecidas a lo largo de nuestra infancia, situaciones que han puesto a prueba la mirada "incondicional" que nuestros padres, o nuestra figuras vinculares tenían sobre nosotros.

El tratamiento del trauma infantil en Psicopartner

Los niños vienen a la consulta de psicología porque están haciendo cosas que los adultos no se explican, son desafiantes, desobedientes, hacen daño a otros o a si mismos, pueden negarse a comer, a dormir, algunos se niegan a hablar.

En nuestra experiencia, especialmente con niños menores de 6 años, el trabajo que debemos hacer es la evaluación del estado del vínculo en el niño y trabajar de forma dual tanto con el pequeño para que gane confianza en si mismo como con la familia para valorar que recursos están poniendo en marcha y de que forma pueden modificar su forma de interactuar con el niño para que este vínculo pueda restaurarse evitando la huella traumática y por tanto las dificultades en el medio plazo.

En Psicopartner somos expertos en el tratamiento del trauma infantil donde ofrecemos un alto valor añadido y diferencial:

  • Usamos un modelo de carácter integrativo con el que vamos a valorar y restarurar la estructura de apego del niño.
  • Usamos el mundo simbólico y mágico de los cuentos y del juego para que el pequeño pueda explicarse y narrarse a si mismo, al igual que hacemos los adultos.
  • Trabajamos con un planteamiento de intervención o psicoterapia breve que busca desde las primeras sesiones mejorar el ajuste de la familia.
  • Al mismo tiempo involucramos a todos los miembros del núcleo familiar en la valoración y en el trabajo.
  • En todos los casos se contempla la posibilidad de usar técnicas EMDR para la desensibilizacion y el procesamiento de situaciones o experiencias traumáticas.

Dependiendo de la edad del pequeño el grado de compromiso de sus figuras vinculares será mayor, en los menores de 6 años el enfoque requiere una mayor participación, pero ésta va siendo gradualmente más baja hasta la adolescencia. En esta etapa la que la mayor parte del trabajo se hace directamente con el niño.

Tratamiento del trauma infantil vía online

Nuestro modelo nos permite abordar una buena parte de las problemáticas familiares en formato online, lo que supone un importante ahorro de tiempo y recursos para la familia, un formato de terapia que es de elección en tiempo de pandemia y que ha demostrado en un buen número de patologías ser tan efectivo como la terapia presencial.

Los estudios realizados y nuestros años de experiencia en Psicopartner como psicológos infantiles online nos han mostrado que el tratamiento online es altamente efectivo para ayudar a que los niños/as puedan superar estas experiencias tan complicadas.

 

Como en la mayoría de los trastornos psicológicos la detección y la intervención terapéutica temprana es crucial para evitar que el problema se pueda llegar a cronificar o que pueda llegar a afectar a otras áreas de la vida.

Si estás viendo que tu hijo/a está pasando por un momento difícil y no sabes cómo puedes ayudarle, llámanos al 669 489 678 y solicita cita con uno de nuestros Psicologos Especialistas en Terapia Infantil.

Jorge Bueno

Jorge Bueno

Psicólogo Sanitario Especialista Niños y Adolescentes.