Fobia de Impulsión

La Fobia de impulsión

El mayor miedo del ser humano, como animales racionales que somos radica en aquello que no podemos controlar, bien a través de nuestros pensamientos y-o nuestros actos; si pensamos detenidamente; éstos se resumen en dos: la locura y la muerte ya que su ejecución supone un proceso sin retorno.

Así, cuando hablamos de fobia de impulsión nos referimos a un miedo intenso a perder el control y cometer actos que puedan dañar nuestra integridad física o la de los demás.

Si cogemos la definición de la Real academia Española de la Lengua de ambas palabras encontramos lo siguiente.

  • Fobia:  Aversión exagerada hacia algo o alguien. Temor angustioso e incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones.
  • Impulsión-impulso:  Acción y efecto de impulsar; acción que hace moverse a un cuerpo; deseo o motivo afectivo que induce a hacer algo de manera súbita, sin reflexionar.

Fobia de impulsión

Imaginemos por un momento que estamos tan tranquilos en nuestro coche, oyendo música y en nuestra mente aparece de repente un pensamiento muchas veces acompañado de una imagen de atropellar a un peatón. Nuestra reacción más probable será ponernos en guardia ante lo sucedido, pensar en que ha pasado y preocuparnos.

De la interpretación que hagamos del mismo dependerá que lo cataloguemos como un incidente sin importancia o como un peligro de algo que podemos llevar a cabo, pensar sobre por qué ha aparecido esa idea en nuestra cabeza, cuestionarnos qué tipo de persona somos, evitar lugares y personas con los que consideremos podemos llevarlo a cabo, llegando a generarse finalmente una fobia impulsiva.

El miedo en el ser humano está provocado por pensamientos y actos.

Todas las personas tienen en determinado momento pensamientos o imágenes vívidas que se pueden considerar intrusivas por su contenido reprobable, escandalizantes o en contra de nuestra moral, ya que éstos forman parte de la actividad cognitivo-mental del ser humano.

El cerebro, en cumplimiento de su labor de hacer funcionar el cuerpo humano genera de manera inconsciente asociaciones entre estímulos externos o internos y estados mentales de bienestar, paz, calma, o, por el contrario, desidia, desasosiego, inquietud, pánico, etc.

La reacción ante las mismas será la que genere que el pensamiento se convierta en gratificante o disruptivo. Quienes lo sufren tienen la idea de que va a perder la capacidad de control sobre sí mismas cometiendo actos que dañarán a sí mismo y-o a los demás; los pensamientos alcanzan un alto grado de visualización, pues nos vemos haciendo el pensamiento que tanto nos angustia
Cuando alguien percibe un peligro hay dos estrategias de intento de control:

  • la conductual; (generalmente la evitación y huida de estímulos evocadores )
  • y la cognitiva; buscar la razón, aunque muchas veces la razón se convierte en sinrazón, razón es una muy buena estrategia de resolver problemas que mal utilizada se convierte en nuestro peor enemigo.

Nuestros pensamientos conectan con nuestros principios y valores, pero se pierde de vista una idea, que los valores, la moral se definen por los actos que de forma consciente se llevan o no a cabo, aquello que se hace por propia iniciativa, porque se quiere hacer o porque sin deseo de hacerlos se llevan a cabo porque están en consonancia con los mismos, se realizan a favor o en contra de ellos; no por los pensamientos automáticos que tengo, muchos de ellos producto de nuestra ansiedad.

Idea obsesiva o idea agresiva

Es preciso diferenciar entre idea autolítica-suicida ( atentar contra uno mismo ) o heterolítica ( de dañar a los demás ) de la idea obsesiva de cometer actos auto o heterolíticos. La idea de atentar contra uno mismo viene asociada habitualmente con trastornos del estado de ánimo sobre todo la depresión. La idea propia de una fobia está asociada a trastornos de ansiedad.

La persona con ideación autolítica generalmente sufre malestar por el hecho de poder llevarlo a cabo, no por el hecho de pensarlo, pues es una solución que percibe en ese momento ante sus problemas, lo que le provoca “malestar “ es la idea de hacerlo, no el hecho de pensarlo y obsesión. La persona con idea suicida duda de sus actos, la persona obsesiva duda de sus pensamientos.

Este tipo de pensamientos fóbico-obsesivos son más comunes de lo que puede parecer, pues generalmente los pensamientos obsesivos “dan donde duele emocionalmente” ( si no doliera, muy probablemente no generaría obsesión ), atacando aquello que más queremos, más nos importa, yendo por tanto más asociados a nuestras preocupaciones más íntimas, nuestros valores.

Algo que influye en que las mismas se perpetúen es el miedo al estigma social que generan, con miedo a contarlo por la reacción que las personas de alrededor puedan tener, con el miedo a la catalogación de ser mala persona y-o estar loco Quisiera preguntar a qué persona contarías que te ha aparecido un pensamiento de agredir físicamente a tu hijo, tu pareja, o de saltar por la ventana.

Pese a ello, es importante resaltar que la ansiedad es un estado emocional diferente de la locura en la cual se produce una desconexión con la realidad, de hecho un tipo de Trastorno Obsesivo poco habitual es el comúnmente llamado Esquizotoc, en el que una persona siente la obsesión de ser esquizofrénico, realizando a lo largo del día múltiples comprobaciones de que no lo es.

Características personales de riesgo para el origen y mantenimiento de obsesiones.

Sería importante parar un momento a reflexionar de dónde puede venir tu miedo a hacer-hacerte daño. Piensa en tus características de personalidad, pues existen Factores de riesgo Para las obsesiones.

  • Intolerancia a la incertidumbre, tener el dudómetro a 0, lo que conlleva una dificultad para tolerar la incertidumbre y la novedad. Una forma de hacerlo es con el pensamiento y si….
  • Necesidad de control sobre pensamientos negativos.
  • Exceso de responsabilidad.
  • El miedo a tener estos pensamientos y estar alerta para que no aparezcan
  • Importancia otorgada a una idea por el impacto que provoca.
  • Fuerte tendencia a creer que un pensamiento que aparece de manera involuntaria implica una alta probabilidad de llevarlo a cobo, produciéndose una fusión entre el pensamiento y el acto.

Desde nuestro centro de Psicopartner podemos comprobar el aumento de los trastornos de ansiedad y depresión en la población general que se preveían de forma concomitante a la aparición de la pandemia provocada por el Covid-19.

Y es que la ansiedad y depresión vienen muy asociadas al sentimiento de indefensión ante un problema; el Covid está provocando una gran sensación de incertidumbre ( no sabemos si nos confinarán, cómo se está viendo afectado y se verán los trabajos, qué ocurrirá con la economía, cómo será la nueva normalidad, etc ) en los tiempos que vivimos la sensación de falta de control sobre los acontecimientos y la incertidumbre es real, lo que hace que aumente la ansiedad, siendo éste un factor de riesgo para la aparición de ideas obsesivas que hace que se pongan en marcha mecanismos de defensa.

Dos orientaciones psicológicas son especialmente interesantes para las fobias de impulsión

  1. El tratamiento Cognitivo- Conductual que permite la ruptura de la asociación entre las circunstancias evocadoras y pensamientos propios de la fobia impulsiva y la ansiedad ocasionada por los mismos así como la intervención mediante
  2. La Desensibilización y Reprocesamiento a través de Movimientos Oculares (EMDR) rompiendo la vivencia traumática de imágenes, recuerdos y emociones, estableciendo en el sujeto una auto-imagen de neutralidad ante sus recuerdos y seguridad personal ante los acontecimientos.


En Psicopartner podrás encontrar especialistas en este tipo de psicoterapias con una sólida formación y amplia experiencia profesional en el manejo de las mismas.

Psicopartner es un centro sanitario especializado en el tratamiento del TOC y de las fobias, llamanos al 669 489 678 y reserva una sesión presenciail o bien pide cita con uno de nuestros psicólogos online.

Ernesto Martín

Ernesto Martín

Psicólogo Sanitario Psicopartner