La autonomía en los niños

La autonomía personal está íntimamente relacionada con el concepto de capacidad adquirida, aquellas capacidades que los seres humanos traemos programadas y que se adquieren o desarrollan cuando se van alcanzando una serie de hitos evolutivos propios de la edad cronológica.

Como ejemplos más representativos la bipedestación (que en los niños occidentales se alcanza a los 13 meses como media), el inicio del lenguaje (12-18 meses), etc. Estas capacidades adquiridas incluyen aspectos como el aprendizaje del sueño, del control de esfínteres o del juego con iguales y la interiorización de algunas normas sociales

¿Por qué es importante dar autonomía a los niños pequeños?

Dicen los psicólogos de la teoría del apego (Bowlby) que el ser humano nace apegado, después se desapega y posteriormente se vuelve a apegar, este proceso de desapego que se inicia en la infancia y culmina en la adolescencia hace que los niños cada vez sean más dependientes de sus iguales y menos de sus padres. Este es un proceso natural, normal y sano y por tanto debemos procurar que nuestros hijos vayan pasando por todos los hitos de desarrollo, incluidos los emocionales con arreglo a sus necesidades de crecimiento e independencia.

Por tanto, de lo autónomo que sea nuestro hijo, siempre desde una perspectiva de sus capacidades evolutivas, depende en parte su grado de adaptación al medio y que se ajuste a los esperable o normal para el resto de los niños de su misma edad de desarrollo.

Si estamos diciendo que la autonomía personal tiene que ver con la capacidad de adaptación al medio natural y social y que esta adaptación debe estar en consonancia con las capacidades que, por su edad de desarrollo, tiene que tener nuestro bebé, cuando interferimos y las bloqueamos de forma inconsciente, podemos pensar de forma lógica que dificultamos su desarrollo, manteniendo al bebé en condiciones muy por debajo de sus capacidades reales.

Veamos algunos ejemplos de situaciones en las que los niños tienen impedido su desarrollo y limitada su autonomía:

  • Por deprivación sensorial, esto es niños que no ha tenido acceso a la estimulación visual, táctil y gustativa propia de las primeras etapas de la vida. Este es el caso de algunos niños que proceden de orfanatos, hogares de acogida de países en vías de desarrollo y en general de entornos desfavorecidos.
  • Por comodidad de los padres, no disponer de un entorno físico adecuado a su motricidad. Usando en exceso cunas-parque, hamacas, ta-ca-tas, o sillas de paseo, en lugar de disponer el entorno para la estimulación del movimiento y la exploración autónomas.
  • Desconocimiento. En relación con lo anterior, cada vez es más común encontrarnos en consulta con padres que manifiestan no saber que la visita a parques y espacios abiertos es beneficiosa para el niño, como consecuencia de ello, especialmente los niños nacidos en otoño e invierno, pueden no relacionarse con otros niños de su edad hasta más allá de los dos años, especialmente si no están escolarizados.
  • Por traumas. Se ven dificultades de desarrollo muy importantes en niños que son víctimas de violencia o abusos, mostrando mayor propensión a las psicopatologías y a las dificultades adaptativas en general.

Obviamente y afortunadamente estas situaciones son escasas, casi todos los padres están preocupados y ocupados de que sus hijos alcancen los hitos de desarrollo cuando corresponde, tomando medidas cuando esto no es así. No obstante tenemos una tendencia general a pensar que los niños son demasiado pequeños, nos cuesta renunciar a nuestros bebés y tendemos a hacer las cosas por ellos.

La sobreprotección en los niños

Diremos que la sobreprotección por oposición a la autonomía es aquel fenómeno cada vez más común por el cual tendemos a mantener a nuestro bebé en un estadío de desarrollo anterior al que le corresponde por su edad cronológica y por tanto de sus capacidades objetivas.

En nuestro papel de padres nos excedemos y lo hacemos todo por ellos, si además tenemos que conjugar nuestra vida profesional con la familiar nos sentiremos muy culpables por no dedicar tiempo a nuestros hijos y todo el tiempo estará dedicado a ellos, llegando en algunos casos extremos a resentirse nuestra vida social adulta, incluso la de pareja.

Vemos algunos ejemplos de esto;

Pese a que los niños tienen dientes, y pueden masticar y deglutir alimentos algunos incluso de manejo difícil para ellos, como las patatas fritas, se mantienen en un modo de alimentación semisólido que no facilita la masticación. Recordemos que la masticación eficaz está relacionada con la tonicidad fonoarticulatoria y por tanto con los prerrequisitos de aparición de las primeras palabras. Así mismo una baja tonicidad está a su vez implicada en el control del babeo, este es uno de los motivos de preocupación de muchos padres que nos preguntan, ¿no debería ya controlar las babitas?, y que se sienten desconcertados cuando les preguntamos sobre los hábitos de alimentación de los niños para evaluar este aspecto.

Un clásico es que los niños no sepan dormir solitos, normalmente “se les duerme” o se les acomoda en el sofá ante la tv, la tableta o el móvil, hasta que caen rendidos, como consecuencia de ello, cuando les llevamos a la cama los niños se despiertan se ven solos y nos reclaman. Muchas familias optan por dormir con sus hijos, pero no por elección personal o para reforzar el vínculo, sino porque están totalmente convencidos del sufrimiento del niño cuando este llora porque su mamá no está.

En los centros escolares a veces nos encontramos con alumnos que presentan una movilidad reducida, sus padres son capaces de “forrar al niño” con 4 o 5 capas de ropa, el niño suda, no puede moverse de forma cómoda. Pero papá y mamá están más tranquilos porque así no se constipa.

Como parte de la tarea educativa de ser padres, debemos asumir que una de las facetas más importante es la de capacitar al niño, de adaptar el medio que le rodea para estimular sus potencialidades y dando protección por supuesto ante las dificultades, pero siempre con la premisa de que deben ser los hijos los que aprendan a desenvolverse con cierta independencia en el entorno que les proponemos.

superproducción infantil

La importancia de generar un apego seguro

Las evidencias que tenemos procedentes de la investigación sobre apego nos advierten de los riesgos de presentar un apego inseguro o desorganizado, una de las fuentes de apego desorganizado e inseguro en los niños parece tener relación de forma indudable con la sobreprotección, provocada casi siempre por los miedos y las inseguridades propias que acabaremos trasladando al bebé si no lo remediamos.

Vemos algunos de los riesgos descritos:

  • Retrasos moderados en las capacidades motrices, y en la coordinación óculo-manual, como consecuencia de la falta de interés del el niño por el desplazamiento y la exploración, la manipulación y transformación de los objetos de interés. ¿Para qué voy a andar si me llevan cogido a todas partes o si me dan en la mano todo lo que reclamo?
  • Rechazo al contacto con sus iguales y por tanto dificultades de adaptación a entornos de contacto con otros niños, como la escuela, o los parques. Este hecho es observable en aquellos niños y niñas que no han tenido contacto con otros niños en su entorno próximo, les llamaremos “los niños que viven en un mundo de adultos”. En estos casos el adulto vive al niño como un tesoro, como un objeto que hay que cuidar y no percibe la necesidad que el ser humano tiene de relacionarse con sus iguales.
  • Retraso en la aparición del lenguaje, sobre todo como consecuencia de que los padres responden siempre al niño, y nunca le piden que verbalice o exprese. En muchas ocasiones nos encontramos con niños que solo emiten conductas no verbales propositivas (señalar, gruñir, o llorar) cuando quieren algo, sus padres tienen que jugar a la adivinación, con la consecuencia adicional de que si se equivocan el niño se frustra y puede incluso mostrarse agresivo.

Como indicábamos al inicio los apegos desorganizados e inseguros están en el origen de algunos problemas adaptativos de los niños y según los investigadores del apego en la base de los problemas de autoestima y personalidad que podemos observar en la adolescencia.

Si consideras que tu hijo/a tiene problemas de autonomía te animamos a que pidas cita con nosotros llamando al teléfono +34 669 489 678 o bien enviándonos un email a hola@psicopartner.com donde estaremos encantados de atenderte.

También ponemos a tu disposición nuestros servicios de psicología online para realizar terapia infantil o de adolescentes.

Jorge Bueno

Jorge Bueno

Psicólogo Sanitario Especialista Niños y Adolescentes.

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