La importancia de tener amigos

Aristóteles afirmó que el hombre es un animal social por naturaleza, no somos los únicos animales sociales, pero sí los únicos que nos comunicamos mediante la palabra, pensemos por un momento las consecuencias que tendría en nosotros no tener gente con quien hablar.

Desde el nacimiento empezamos a interactuar con las personas que nos rodean buscando la comunicación, la interacción social y el afecto de nuestros adultos. Las necesidades de supervivencia del recién nacido no son sólo la alimentación y el cuidado médico sino también el contacto emocional, el apego.

Las primeras figuras de referencia del niño son generalmente padres y familiares, Posteriormente el círculo del ser humano se va ampliando desde los padres, hermanos, familiares a los primeros compañeros de la guardería-colegio, los amigos, la pareja, los hijos, etc.

Centrándonos en los amigos, entendemos por amistad el vínculo estrecho que se genera y mantiene entre dos o más personas a través del cual se comparten experiencias, se generan lazos afectivo-emocionales y se adquiere una identidad de pertenencia. Una característica fundamente es que normalmente se eligen. Este tipo de relaciones suelen tener como aspectos importantes la confianza, el afecto, la lealtad, el respeto, la sensación de protección y el compromiso mostrados por los miembros de forma recíproca.

Las relaciones nos aportan seguridad y bienestar, dos ingredientes que ayudan a mantener el equilibrio psicológico. En un estudio que se realizó en la Universidad Andrews, en Michigan, Estados Unidos una de las preguntas a las que deberían responder los participantes era la siguiente: “Si estuvieras abandonado en una isla desierta, ¿qué es lo que más desearías tener?”, el 54 por ciento de ellos respondió que desearían un amigo o ser querido con quien poder conversar, lo que nos da una pequeña muestra del impacto de la amistad.

¿Cuáles son los beneficios de las amistades?

Los seres humanos necesitamos expresarnos. Cuando la soledad se instala en nuestra vida en nuestra vida durante más tiempo del que quisiéramos, bien porque estemos y-o nos sintamos solos, es común que estemos más irritables, tristes y nerviosos. Además, nos podemos llegar a acomodar en una situación de soledad y cronificarla.

  • Tener amigos genera estimulación física y mental. El ser humano evoluciona, o más bien no es bueno que deje de evolucionar. Para ello necesitamos estímulos que nos hagan crecer, reflexionar, adquirir puntos de vista alternativos a los suyos, en definitiva, abrir miras.
  • Aumentar tu sentido de pertenencia e identidad. Hace ya mucho tiempo, un prestigioso entrenador de fútbol dijo que en sus equipos trataba de crear grupos de amigos, una amistad creada en torno al equipo para el que jugaban. Cuando sentimos que formamos parte de algo, nos sentimos integrados, la capacidad de entrega y el esfuerzo en conseguir fines comunes aumenta.
  • Mejorar tu confianza en ti mismo y tu autoestima. Las relaciones sociales ofrecen una oportunidad única para utilizar y potenciar nuestras cualidades y habilidades; la autoestima se mantiene por el uso que hacemos de las mismas. De qué nos sirve tener, por poner un ejemplo, una gran capacidad de conciliar, conseguir aunar criterios y opiniones diferentes si no tenemos la oportunidad de hacerlo.
  • Ayudarte a enfrentar situaciones duras como un divorcio, una enfermedad grave, la muerte de un ser querido, etc. En situaciones de crisis contar con una red de apoyo supone un gran amortiguador del impacto emocional que generan.
Beneficios de las amistadas
  • Animarte, motivarte a cambiar o a evitar-eliminar hábitos poco saludables y a instaurar hábitos saludables. Los amigos pueden suponer una motivación extra, darnos un empujoncito para comenzar a hacer aquello que posponemos o dejar de hacer aquello que nos perjudica. No pocas veces comenzamos a hacer algo no por nosotros mismos sino por los demás y una vez que hemos dado el primer paso lo seguimos manteniendo por nosotros y-o por los demás.
  • Otro beneficio de tener amigos es que produce una reducción del estrés. En la actualidad nuestro nivel de vida está repleto de gran dosis de estrés que nos condicionan en muchos sentidos. Poder disponer de personas de confianza será una buena manera de relajarse y dejar de lado las preocupaciones.

¿Por qué es que a veces es difícil hacer amigos o mantener amistades?

Tendemos a pensar que los amigos son para siempre. Pero mantener esta idea de forma firme implica pensar que se mantiene por sí sola y actuar de manera pasiva en la misma, no prestándole atención.

Hacer nuevas amistades o mantenerlas exige esfuerzo; Pero el placer y el confort que la amistad ofrece hace que la inversión valga la pena.

Falta de habilidades sociales para iniciar y mantener relaciones interpersonales en las que se incluyen relacionarse en los primeros contactos; habilidades tales como iniciar y mantener conversaciones, habilidades para afrontar discusiones y solucionar problemas relacionales.

Ansiedad social.

Muy sucintamente podemos definirla como la como un fuerte miedo que se experimenta ante situaciones sociales que requieren cierta interacción con otras personas. Que condiciona nuestra actuación. Uno de los frenos más persistentes con el que las personas se topan haciendo amigos nuevos es precisamente el temor a no saber relacionarse, el temor ante un rechazo.
Muchas personas encuentran difícil hacer nuevas amistades o mantener las existentes tras haber mantenido relaciones sociales absorbentes. Hay muchas circunstancias en que las amistades pueden pasar a un lugar secundario respecto a otras prioridades, como el trabajo, el cuidado de los hijos o los padres que están envejeciendo; en la que se dedica casi todo el tiempo libre a la pareja o a la familia, con un alejamiento paulatino del grupo de amigos.

Cuando se produce una separación, muerte de aquellas personas a quien cuidamos, los hijos se independizan, etc esa persona se encuentra sin un grupo de referencia, muchas veces asociado a ello sus hobbies cuando son-eran de carácter social también han quedado suplantados por la relación de pareja-familia con lo cual ha dejado de practicarlos. Las habilidades interpersonales, como cualquier habilidad, cuando deja de practicarse se pierde la naturalidad, la espontaneidad, en definitiva “se olvida” si se tuvo, y si no se tuvo o hubo dificultades se éstas se incrementan.

Falta de autoestima.

Siendo causa y consecuencia de las relaciones de amistad poco satisfactorias. Así una persona con un pobre concepto de sí misma tiende a aislarse al percibir que da una mala imagen a los demás basándose en su propia autoimagen.
Igualmente, si consideramos que estamos sin amigos, la autoestima desciende de forma muy intensa.

Dependencia emocional.

El miedo a la soledad en no pocas ocasiones hace que alguien se “enganche” a una relación de pareja no todo lo sana que nos gustaría. A veces hay gente que sustituye la amistad por el amor, pero entonces se vuelven personas dependientes de la relación de pareja manteniendo la pareja no sólo por el bienestar que genera sino, más bien por el miedo a la ruptura, ya que, si ésta falla, se quedarán solos.

dependencia emocional

Introversión.

Conseguir nuevas amistades a veces puede resultar difícil para aquellas personas que tienen una personalidad introvertida. Las personas que son introvertidas deben intentar abrirse un poco más y salir de su zona de confort para evitar el aislamiento.

¿Qué podemos hacer para tener-mantener amigos?

  1. Sal de tu zona de confort. Salir de aquello que conocemos, de nuestra zona de seguridad implica inquietud, desasosiego, pero a su vez puede suponer un reto por afrontar. En este reto es importante buscar personas afines a tus intereses y a tu personalidad. Pues es más fácil entablar amistades cuando hay vínculos comunes.
  2. Dedícales tiempo. La amistad no se hace ni mantiene sola.
  3. Ayuda y déjate ayudar. Es imprescindible estar ahí en los buenos momentos, pero también en los malos pues éstos suponen un coste, cuyos beneficios se suelen ver en un plazo de tiempo más largo.
  4. Fomenta la empatía para escuchar activamente y ponerte en el lugar de la otra persona de forma que las relaciones sean equilibradas.
  5. Usar las redes sociales. Pues, aunque en ocasiones suponen un detrimento de las relaciones personales en favor de las “relaciones virtuales” no son excluyentes. Las redes sociales ofrecen muchas opciones para conocer gente afín a nuestros hobbies, inquietudes.
  6. Practicar y mejorar las habilidades sociales. Con ello podemos cambiar la forma, a veces poco efectiva, de relacionarnos, así como los hábitos que nos están alejando de los otros. La clave es intentar atrevernos a actuar de forma educada, directa, honesta, firme, respetuosa y sincera afrontando el miedo al conflicto, al rechazo. Ello implica aprender a mantener conversaciones en las que existen puntos de vista diferentes al nuestro y a respetarlos, aprender a discutir de forma constructiva pensando que la diferencia enriquece.
mantener amigos

Si te has visto reflejado-a en este artículo, tienes dificultad para hacer y mantener amigos, puedes ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al 669 489 678 y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicólogos online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Ernesto Martín

Ernesto Martín

Psicólogo Sanitario Psicopartner
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