La mentira compulsiva o mitomania

La mentira según la RAE se define como:

  1. expresión o manifestación a lo que se sabe, se piensa o se siente.
  2. cosa que no es verdad.

Podríamos decir que es aquel acto que por acción o bien por omisión, se emite o realiza a sabiendas de que no éste no es veraz o cierto. Engañar implica hacer creer a alguien que algo falso es verdad.

¿Y por qué mentimos?

La mentira tiene sus raíces en nuestra temprana infancia, desde pequeños a través de la imitación y el juego, aprendemos a construir realidades paralelas, mundos mágicos y personajes diferentes para aprender a relacionarnos con nosotros, el mundo y con los demás desde la fantasía, el sentido figurado… los cuentos son historias maravillosas cargadas de fábulas, mundos inventados que ayudan a desarrollar aspectos tan importantes y necesarios como la creatividad, la mentalización Y la distinción entre lo real y lo imaginario.

La mentira suele tener un carácter funcional, es decir es útil, todos podemos mentir en algún momento dado, o bien, todos en algún momento hemos utilizado la mentira, su carácter funcional implica que nos vale para algo, que la misma nos sirve para conseguir determinadas cosas o bien para evitar algún tipo de mal o perjuicio a uno mismo y/o a los otros.

Por ejemplo, si nuestra mejor amiga se acaba de comprar un vestido nuevo y nos pregunta ¿qué te parece, como me queda?, seguramente le respondamos que le sienta fenomenal y la rejuvenece, con ello estamos evitando dañar o bien herir sus sentimientos.

También si tenemos un padre que cada vez que le traemos un suspenso a casa, nos riñe, nos castiga o nos agrede de algún modo, posiblemente le contestemos que todavía no hemos recibido las notas para evitar ese perjuicio a nosotros mismos.

La mentira compulsiva

El problema de la mentira es cuando esta se convierte en un patrón normal de relacionarlos con los demás, este hecho nos lleva a continuos conflictos, a desconfianza ,rechazo y puede a no saber salir de esa escalada de la mentira. Esto se conoce como mitomanía o mentiroso/a compulsivo/a y consiste en mentir de una manera reiterada, falseando la realidad hasta el punto que es difícil distinguir la fantasía de la realidad.

No es un trastorno descrito como tal en el manual DSM-5 utilizado por los profesionales de la psicología, pero si es un rasgo común en muchas patologías, especialmente trastornos de personalidad como el límite, el narcisista y antisocial, una característica que comparten este tipo de trastorno muchas veces es la falta de empatía.

La empatía es entendida como la capacidad de entender y atender los pensamientos y sentimientos ajenos, es decir, poder comprender como nuestras acciones pueden beneficiar o perjudicar a los otros, entendiendo y asumiendo que son seres con capacidad de sentir y/o de sufrir y por tanto que nuestras verbalizaciones y nuestros actos pueden afectarles de algún modo concreto.

La empatía y las neuronas espejo

Investigadores de la Universidad de Parma (Italia) realizando estudios sobre el cerebro de los monos, descubrieron que ciertas neuronas se activaban cuando el animal ejecutaba determinados movimientos pero también cuando veía a otros realizar similares movimientos y se les acuñó el término de neuronas espejo. Al principio se pensaba que tenía relación con un sistema de reconocimiento de movimientos manuales, diversos estudios posteriores pudieron conectar la activación de estas neuronas con las acciones, sensaciones y emociones de las personas.

Este déficit o falta de empatía podría responder porque determinadas personas con una patología diagnosticada o no pueden utilizar la mentira de manera recurrente.

Otros factores psicológicos que intervienen en la misma

  • La baja autoestima está muy relacionada con la mentira, personas que tienen un autoconcepto bajo de sí mismos, que supeditan su valía personal a como hacen las cosas o a como les valoran los demás, resulta más fácil que utilicen la mentira, en un principio pueden beneficiarse de ella como una llamada de atención a los demás para sentirse queridos y validados, y terminar en un sin fin de falacias en favor de proyectar una imagen perfecta e idílica hacia los demás. En este punto para evitar un juicio negativo por parte de los otros se puede hacer un uso desproporcionado de la misma.
  • La falta o déficit de habilidades sociales, personas con ciertas dificultades a la hora de relacionarse o de mantener relaciones sociales satisfactorias pueden utilizar la mentira para incrementar la sensación de bienestar y de pertenencia a un grupo social.
  • Por aprendizaje vicario, personas que crecen en contextos familiares y/o sociales en los que la mentira es utilizada con frecuencia, dándole un uso cotidiano y habitual, llegando a conformar un patrón normal de relacionarse o de vincularse; si desde pequeño (apego familiar) vemos a mamá mentir a papá para que le dé más dinero para sus gastos, pero ese dinero se destina a otras cosas diferentes, aprendemos de manera errónea que la mentira es algo beneficioso para obtener determinadas cosas, así como darle un valor de cotidianeidad ante una posible negación o consecuencia negativa.

De hecho la mentira tiene una base en la imitación, existen animales que se mimetizan con el entrono para evitar que les cacen otro tipo de depredadores, camuflar su verdadera imagen tiene como finalidad engañar a sus adversarios, por lo que a su vez constituye un mecanismo de defensa y supervivencia. Por lo que también cumple una función adaptativa.

Cómo ayudar a la persona que miente con frecuencia

  • Es importante trabajar la autoestima, fortalecer un autoconcepto positivo y negativo ajustado y una valía sana, elevada e independiente, que se adquiera un valor positivo a la idiosincrasia de la persona, favoreciendo el confiar en los propios recursos, capacidades y cualidades personales para así ir reduciendo la necesidad de fabular y mentir y de mostrar una imagen que no es la suya y a su vez no es real.
  • Desarrollar habilidades sociales para iniciar y mantener relaciones sociales significativas que permitan instaurar dinámicas de relación más saludables y beneficiosas sin el uso reiterado de la mentira.
  • Conocer los patrones que originan y mantienen la mentira, para ello es útil trabajar con autorregistros que determinen en que situaciones se miente, con qué personas y que consecuencias obtenemos al utilizarla; generalmente las personas que mienten de manera recurrente no suelen reconocer su problema , suelen ser personas que piden ayuda profesional porque se las ha pillado de manera reiterada, y la reprobación y el rechazo actúan como revulsivo para acudir a terapia. Es importante que la persona comprenda que aun siendo funcional y conseguir determinadas cosas a través de la mentira , las consecuencias que se derivan de la misma pudieran resultar más graves y/o perniciosas para la persona: Aislamiento, rechazo social, malestar acusado con uno mismo derivado de este hecho.
  • Cuando la mentira está asociada o dentro de otras patologías pudiera ser necesario también tto psiquiátrico incluso farmacológico, la terapia cognitivo-conductual está demostrada ser la más eficaz cuando se trabaja la mentira recurrente o compulsiva, aunque es difícil que éstas personas acudan a terapia , incluso la abandonen o no tengan una buena adherencia al tratamiento.

Si sientes que mientes con frecuencia y eso está generando problemas en la relación contigo y con los demás y no sabes salir de esta situación, te animo a que te pongas en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al 669 489 678 o bien utilizando nuestro servicio de psicólogos online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Irene Calleja

Irene Calleja

PSICÓLOGA SANITARIA PSICOPARTNER
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