La procrastinación se define como la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que sería importante atender, y éstas son sustituidas por otras situaciones más irrelevantes o más agradables. Esta forma de actuar si se establece como un patrón estable de afrontamiento puede llegar a interferir de forma significativa en la vida teniendo consecuencias en el aspecto personal, laboral o social, afectando al bienestar emocional, pues se acompaña de emociones como la ansiedad, el estrés, la rabia, la culpa…
Todos en ocasiones tenemos la tendencia de evitar alguna situación o actividad que percibimos como desagradable, por requerir de un esfuerzo intelectual o emocional que se considera excesivo y que no se desea afrontar, pero la mayor dificultad viene cuando se recurre a la procrastinación de manera habitual en el día a día.
Es una respuesta natural del ser humano huir de sensaciones negativas, como las que pueden producirse ante una tarea que no nos resulta del todo placentera. La parte de nuestro cerebro más emocional, instintiva, rápida, enérgica y visceral, puede detenerse en hallar una satisfacción más inmediata, en cambio, la parte reflexiva, que piensa y analiza, es más lenta, reflexiona sobre el futuro y sobre a dónde quiere llegar. Podríamos entender la procrastinación como el resultado de la lucha entre esa recompensa instantánea, y aquello que conscientemente sería importante atender a favor del bienestar emocional pero que requiere más dedicación de tiempo y/o esfuerzo, siendo esto relegado y no atendido. Los estudios realizados han comprobado que las personas que procrastinan tienen una mayor tendencia a escoger la gratificación inmediata y a no valorar las consecuencias a largo plazo.
Causas de la procrastinación
Pueden señalarse algunas razones para recurrir a esa postergación:
- La baja autoestima, lo hábitos de autocrítica acusados, la falta de confianza en los propios recursos
- Existencia de expectativas no realistas e inalcanzables, que pueden llevar a la inacción
- Emociones como el estrés, la ansiedad, la frustración o el aburrimiento asociado a la tarea a realizar, así como el miedo a fracasar si se intenta o en el otro polo miedo a tener éxito, también al juicio de los demás, al cambio o a lo desconocido
- Un exceso de planificación y del perfeccionismo
- Sentimiento de insatisfacción que se experimenta, ya sea a nivel general o específicamente en diferentes ámbitos, como en el trabajo, en los estudios, en las relaciones…
- Dificultades de autorregulación, tendencia a la impulsividad y el querer todo de forma urgente, lo que actúa saboteando los intereses a más largo plazo
Algunos de los mensajes que pueden aparecer en la procrastinación serían: “Cualquier tarea que haga debe resultarme fácil y que no suponga ningún esfuerzo“; “Tengo que ser perfecto”; “Es más seguro no hacer nada que asumir un riesgo y fracasar”; “Si las cosas no se hacen bien, mejor no intentarlas”; “Si lo hago bien esta vez, siempre tendré que hacerlo bien”; “El cumplir con las normas de otra persona implica dejar de tener el control”; “Si me muestro como soy, no voy a gustarle la gente” etc…
La postergación es una estrategia mediante la cual la persona busca protegerse, ya sea del miedo ante el cambio, o al juicio de los demás, o del estrés y la ansiedad asociados a la situación, y con ese objetivo de protección la alternativa es el inmovilismo, que en ocasiones genera mayor malestar y sufrimiento que acometer la tarea en sí misma.
Estrategias ante la procrastinación
- Identificar las características de las situaciones que llevan a procrastinar: ¿qué características tiene la actividad que postergo? ¿me ocurre con las mismas tareas siempre? ¿en qué ámbitos sucede con mayor frecuencia? ¿Qué implica realmente esta actividad para mi? ¿Qué emociones entran en juego? ¿Cómo respondo cuándo experimento emociones que resultan desagradables?
- Atender a los pensamientos, a los mensajes que uno/a mismo/a se lanza ante tareas que despiertan emociones vividas como desagradables, y cuáles son los comportamientos asociados a ese autodiálogo, de qué manera afectan al desempeño
- Sería importante empezar con la tarea dando un primer paso, como una forma de romper la inercia de la procrastinación, sin más objetivo que trabajar en esa actividad unos pocos minutos. De esta manera se va venciendo la resistencia establecida.
- Un recurso a utilizar consistiría en separar la actividad en tareas más pequeñas y más concretas. Dividir el objetivo en diferentes pasos más asumibles, y por tanto que la tarea requiera de un menor esfuerzo
- Tras un avance, sería recomendable que uno/a mismo/a se reconozca ese pequeño/gran logro. Establecer una recompensa por haber afrontado la situación de una manera diferente a cómo se solía hacer, es una buena forma de reconocer el esfuerzo hacia la consecución de un logro.
- Según el caso, también podría ser beneficioso establecer con otras personas un compromiso hacia la tarea también puede ayudar, hablarlo con familia, con amigos, publicarlo en redes sociales…
Como conclusión recordar que la procrastinación aleja de los objetivos, pero no del malestar, ya que éste únicamente se pospone.
“Cuando tienes que escalar una montaña no pienses que esperando se hará más pequeña”
Como hemos visto la procrastinación suele acompañarse de un malestar subjetivo y no se puede minimizar el problema a una falta de responsabilidad o mala gestión del tiempo, sino que supone un problema de autoregulación a nivel afectivo, cognitivo y conductual siendo la terapia psicológica el tratamiento más recomendable.
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