Los adolescentes y la ansiedad

María de 14 años está en casa, es domingo, a media tarde, ha hecho sus deberes ha salido con sus amigas a dar una vuelta por su barrio, un domingo cualquiera en la vida de una adolescente normal, en una familia normal.

María está sentada en su cama, está viendo en su móvil algunas historias que sus amigas y ella misma han subido a las redes sociales. De repente empieza a sentirse mal, todo comienza con un ligero dolor de cabeza, un poco de presión en el pecho, una pequeña inquietud a la que no sabe poner nombre.

María no sabe que le pasa, nunca se había sentido así, empieza a temblar y a llorar, llama a su madre que en un primer momento se asusta. El susto de mamá no hace más que incrementar la sensación de desamparo de María, que ahora nota el corazón latir a toda velocidad, como si se le fuera a salir del pecho.

María esta padeciendo una crisis de ansiedad, pero no lo sabe. Su madre sí sabe lo que es la ansiedad porque ella misma las tuvo hace años. Tiene tanto miedo a que su hija sienta lo mismo que sintió ella, que le parece que lo mejor que puede hacer es minimizarlo. La madre de María le resta importancia, le dice que a lo mejor esta exagerando un poco, que no es para tanto, que intente tranquilizarse y se le pasará. Y funciona, María se calma y parece que todo vuelve a la normalidad, que todo queda en un susto.

Pero no es así, porque a la mañana siguiente, antes de ir al instituto se vuelven a reproducir los síntomas, María recuerda que su madre le dijo que todo eran exageraciones suyas y ya no cuenta nada, se queda con su ansiedad, con su malestar, y así día tras día, hasta que un día no puede más. Los síntomas son tan fuertes que ya no puede disimularlos, el llanto, la sensación de miedo y descontrol alertan a toda la familia, que reprocha a María haber guardado silencio sobre esto…”

Este relato podría ser el relato de cualquiera de las y los jóvenes y algunos adultos que acuden a la consulta de psicología buscando ayuda para algo que lleva torturándoles, a veces durante años. En muchos casos, se quejan de que nadie les hizo caso y que tuvieron que aprender a aguantar el malestar.

No minimicemos el problema de la ansiedad

Veamos qué es lo que les pasa a nuestros adolescentes y porqué debemos darle importancia:

La ansiedad o angustia es la expresión de una emoción, una emoción que es normal experimentar por parte de los seres humanos ante situaciones de alerta, una emoción que conocemos con el nombre de miedo. Como la mayor parte de las emociones humanas, se encuentra ya en los bebés recién nacidos y es imposible no sentirla

Así, podemos decir que la ansiedad nos ayuda a enfrentarnos al mundo, nos prepara para afrontar, defender y para evitar o huir si es lo único que podemos hacer. Como todas las emociones, el miedo está ahí y cumple una función que tiene que ver con asegurar la supervivencia.

Cuando un adulto o un niño mayor sienten miedo o temor y experimentan ansiedad, suelen ser capaces de reconocerla y afrontarla, esto es, a conocer de dónde surge, y a resolverla.Los niños pequeños no pueden regular su respuesta emocional de forma autónoma y lo hacen a través de los adultos, esto es lo que llamamos heteroregulación. Lo que significa que se calmarán a través de la observación de la reacción emocional del propio adulto.

Es por esto que esperamos de los adolescentes y jóvenes que ya sepan manejarse con situaciones de incertidumbre, y es por esto que no aceptamos con facilidad la reacción que observamos en nuestros hijos si se descolocan.

La reacción de la madre de nuestra historia es una de las más comunes. Y es que el adulto, madre o padre del adolescente vive la situación de su hijo con incertidumbre y tiende a evitar y minimizar, para que la sensación de su hijo desaparezca “por arte de magia”, problema resuelto.

Manifestaciones de la ansiedad

El síntoma básico es una sensación de intenso malestar físico y mental.
Las manifestaciones suelen variar en cada persona, con predominio de unas sobre otras, incluso cambiar en el tiempo. Las más frecuentes son:

  • Señales físicas. Taquicardia, sudoración, sensación de falta de aire, presión en el pecho, mareo, temblor, boca seca, palidez o enrojecimiento, calor, desmayo, inquietud o inmovilidad, tartamudeo, diarrea, vómitos, dolor, en especial cefalea y dolor abdominal.
  • Señales que afectan al estado de ánimo. Sensación de incapacidad y bloqueo mental con dificultad para pensar, leer, atender etc. En general pensamientos negativos, mal humor, tristeza, irritabilidad.
manifestaciones de la ansiedad

¿Qué da lugar a la ansiedad?

En general, cualquier situación vivida como peligrosa, cualquier vivencia negativa de uno mismo o de nuestro entorno. Así, puede darse en situaciones cotidianas como ir al instituto, subir a un ascensor, ante determinadas `personas o animales, etc.

Debemos prestar mucha atención al temor a la exposición social, en un momento en el que el ser humano esta cambiando. El adolescente está pasando de la infancia a la edad adulta, teniendo que hacer un esfuerzo para adaptarse a múltiples exigencias nuevas (académicas, sociales, familiares), pero también tiene que aceptar los cambios en el propio cuerpo. Este último aspecto tiene mucho que ver con la mayor parte de los problemas en los que la ansiedad se vuelve protagonista.

La experimentación del miedo a su vez genera más ansiedad, actuando como un acelerador de la sintomatología. Las situaciones de tensión que alteran el ambiente familiar aumentan las posibilidades de aparición de dificultades adaptativas en los adolescentes (peleas, divorcios, dificultades económicas, enfermedades, fallecimientos).

Otro factor a tener en cuenta es el entorno escolar. No hay que olvidar que en esta etapa de la adolescencia la presión de los deberes y exámenes suele ser alta, se les exige tomar decisiones importantes que van a tener implicaciones sobre su futuro (letras, ciencias, mixtas, ..) o exámenes como la EVAU que van a suponer una gran presión en los adolescentes.

¿Cuándo consultar?

Cuando cause malestar intenso, frecuente y/o mantenido en el tiempo, alterando la vida del adolescente y/o, si la respuesta de ansiedad se acompaña de dificultades en el sueño, la alimentación o el estado de ánimo (tristeza, llanto fácil, apatía, dificultad para expresar o sentir las emociones).

Es importante realizar un tratamiento adecuado lo antes posible ya que la ansiedad es un trastorno que se cronifica con el tiempo. La terapia psicológica ha demostrado ser el tratamiento más eficaz para los trastornos de ansiedad.

Tratamiento de la ansiedad en adolescentes

Siempre que nos enfrentemos a un trastorno de ansiedad en necesario que el tratamiento esté pautado y supervisado por un profesional. Vemos los tipos de tratamiento más habituales.

  • Psicoeducación. Ofrecer información y educación a la familia y/o paciente en el conocimiento de los trastornos de ansiedad.
  • Orientación familiar. Instrucciones sobre cómo tratar al adolescente, cómo manejar y reaccionar ante las crisis.
  • Psicoterapia. Todos los abordajes terapéuticos deben tener en cuenta el entorno social del joven. Los problemas de ansiedad que requieren psicoterapia suelen ser en sí mismos un síntoma de dificultades adaptativas más severas.
  • Psicofármacos. Pueden ser necesarios desde el inicio o a lo largo del cuadro. Se suelen utilizar de forma complementaria a otro tipo de tratamientos y solo si la psicoeducación o la orientación familiar no son suficientes.

En Psicopartner somos especialistas en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y expertos en el trabajo y el abordaje de las dificultades de los adolescentes, proporcionamos un espacio de escucha, de calma, un lugar seguro en definitiva, en el que las chicas y chicos pueden sentirse cómodos y pueden aprender como resolver los problemas que les preocupan, siempre desde el respeto y el conocimiento de sus necesidades.

Si tu hijo/a adolescente tiene ansiedad te invitamos a ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, donde puedes pedir una cita presencial en alguno de nuestros centros o bien utilizar el servicio de psicólogos online.

Puedes enviarnos un email a hola@psicopartner.com , llamarnos al teléfono +34 669 489 678 o bien enviarnos un whatssapp al +34 613 14 50 03 donde estaremos encantados de de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Jorge Bueno

Jorge Bueno

Psicólogo Sanitario Especialista Niños y Adolescentes.

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