Miedo al juicio de los demás

Somos seres sociales, vivimos en comunidad desde nuestro nacimiento, y en esas circunstancias vamos construyéndonos. Adaptarse a las situaciones que compartimos, tener en cuenta a los demás, son actitudes adaptativas en la interacción social.

Todas las personas necesitamos ser aceptados dentro de nuestros grupos de referencia (familia, amigos, compañeros…). Sin embargo, cuando las opiniones de los otros condicionan y determinan el cómo sentirse, el qué pensar, las decisiones y acciones que iniciar, con el único objetivo de agradar a los que te rodean, y especialmente a las personas significativas, subyace un miedo a sentirse juzgado, a que puedan formarse una mala opinión, ya sea por el aspecto físico, por lo que se dice, se piensa o cómo se actúa, y consecuentemente a recibir su rechazo.

De esta forma, este proceso se convertiría en un funcionamiento desadaptativo para afrontar el día a día, pues se evalúa la propia actuación según el reconocimiento obtenido y se supedita el estado emocional a la opinión y juicio que los demás tengan de uno/a mismo/a.

La anticipación de un potencial rechazo coloca a la persona en una posición de inestabilidad, de vulnerabilidad, se sentirá emocionalmente ansiosa, y tratará de evitar a toda costa esas consecuencias esperadas. La persona se mantiene en un constante estado de alerta, como una forma de prevenir sufrir ese daño.

Algunas características de las personas con miedo a los juicios

Las personas con miedo a los juicios de los demás y al rechazo de estos podrían manifestar algunas de las siguientes características:

  • Les cuesta expresar sus opiniones, sus deseos, sus necesidades, y principalmente cuando divergen de las expresadas por el resto.
  • No comparten de forma pública sus emociones de insatisfacción, incomodidad, frustración
  • Tratan de adaptarse a lo que creen que quieren las personas con las que se encuentran, sin conectar con su propio interés, anhelo o meta. Viven tal y como consideran que los demás esperan de ellos, de forma que en ocasiones pueden mentir o cambiar de opinión para agradar. Experimentan una constante hipervigilancia hacia los demás, lo que les lleva a un constante análisis de sí mismos en sus interacciones, pudiendo cambiar para adecuarse a lo que creen que se espera de ellos mismos y así evitar los comentarios negativos.
  • Se muestran muy pendientes de los gestos de aprobación y de reconocimiento que el entorno expresa sobre ellas
  • Tratan de gustar a todo el mundo
  • Les cuesta decir “no”, anteponiendo las necesidades de los demás a las propias
  • Tienen dificultad para tomar decisiones sin antes conocer la opinión de los otros, aún tratándose de asuntos que afectan exclusivamente a su propia vida
  • Intentan evitar el conflicto

Claves para superar el miedo a los juicios

1. Darse cuenta de nuestra necesidad constante de aprobación, de complacer a los demás por encima de todo, a expensas del criterio propio. Es verdad que la aprobación aporta seguridad y confianza, pero cuando esa aprobación es lo que moviliza, y sobre la que se construye la propia identidad, se está dejando en manos de los demás la valoración personal. Quizás en el corto plazo se reduzca la ansiedad que genera no recibir la validación, pero es probable que privadamente se viva con insatisfacción, culpa o frustración.

2. Aceptar la disparidad de opiniones. Cada persona tiene su forma de afrontar las circunstancias de la vida, y por tanto esa disparidad es la norma y no la excepción. Y esto puede considerarse también de cara a la opinión que los demás tienen de uno/a mismo/a, ya que no todo el mundo compartirá una misma opinión. Tener en cuenta que la crítica a una idea o a una actuación propia no tiene por qué implicar un rechazo global hacia la persona. La crítica, cuando es constructiva, puede suponer un crecimiento y un aprendizaje muy valioso.

“Solo hay una manera de evitar las críticas: no hacer nada, no decir nada y no ser nadie” Aristóteles

3. Fortalecer la autoestima, la autoconfianza, el desarrollo de habilidades para expresar y recibir críticas, aprender a expresar las opiniones propias. Entender que nuestro valor como personas está en el propio hecho de ser personas, y no en la coincidencia con el parecer del resto.

4. Identificar los pensamientos negativos referidos al hecho de pensar y actuar de forma autónoma. En muchas ocasiones el miedo al juicio de los demás y al rechazo de los otros, está asociado con las creencias arraigadas, por ejemplo sobre el valor que otorgamos a la conformidad con los que nos rodean y que dificulta la autonomía e independencia, sobre alcanzar la perfección lo que obstaculiza la aceptación de las críticas…Creencias limitadoras podrían ser: “tengo que agradar a todo el mundo”, “si trato de atender mis necesidades me rechazarán”…

La mejor forma de perder el miedo al juicio de los demás es que a pesar del miedo y de las opiniones de otros, uno/a se dirija hacia donde desea conducirse.

Empieza por escucharte, y que tus valores, necesidades, deseos y metas sean quienes te guíen.

Si te has visto reflejada/o en este artículo y no sabes bien como comenzar a trabajar para perder ese miedo al que dirán o pensarán los demás, llama al +34 669 489 678 y reserva una cita con nuestro equipo de Psicolog@s Sanitarios. Estaremos encantados de atenderte.

Ana de Paz

Ana de Paz

Psicóloga Sanitaria y Mediadora Familiar