Perfeccionismo

¿Que es el perfeccionismo?

En la sociedad en la que vivimos tan competitiva, en donde tendemos a valorarnos por tener una buena posición, un estatus social determinado, un buen coche, una buena casa, una buena red social de apoyo, el ser humano ha dejado su valía en pro de cosas externas al individuo con un carácter de temporalidad, así como en la creencia de que lo positivo y lo valioso comprende no equivocarse y hacer las cosas perfectamente.

Esto sucede, primero por cómo construimos nuestra valía: esto implica la cantidad de amor que nos brindamos y este proceso comienza desde la infancia en nuestra relación con los demás ; aprendemos que si hacemos o decimos lo que le gusta a los demás obtendremos muestras de afecto y si hacemos o decimos cosas que no le gustan a los demás recibiremos muestras de hostilidad, rechazo y retirada del afecto.

Entonces aprendemos que nuestra conducta tiene un valor y ese valor es el que le dan los otros y que hacer las cosas de determinada manera nos ofrece o brinda cariño o éste se nos retira, entonces aprendemos que las cosas hay que hacerlas de una manera determinada para otorgarnos o no ese cariño.

Ese es el problema principal aprendemos que somos los que hacemos y el error en si mismo implica entender que somos personas menos valiosas y menos dignas de amor.

Por otro lado estaría la necesidad de control, el ser humano maneja muy mal los estados de incertidumbre y esto es debido a que desde pequeños con nuestras figuras de cuidado o de apego significativas de manera innata y biológica el niño cuando recibe contacto frecuente:

  • Un tono de voz pausado y melódico, caricias y proximidad se siente tranquilo y seguro
  • En caso contrario si recibe pocas caricias, ausencia de proximidad, tono de voz elevado y hostil ese niño crecerá intranquilo e inseguro.

Por ello necesitamos de manera constante percibir que tenemos las cosas bajo control, al no resultar así, se genera un elevado malestar e intranquilidad.

¿Cuándo el perfeccionismo comienza a ser patológico o un problema?

Comienza a ser un problema cuando en esta búsqueda de la perfección se generan sentimientos de insatisfacción constante al marcarnos expectativas poco plausibles y elevadas que se frustran constantemente al ser poco realistas y poco ajustadas a las realidad, esto conlleva sentimientos de culpa ya que me valoro menos por no hacer las cosas perfectamente, así como sentimientos de ansiedad, tristeza e ira frecuentes.

Otra consecuencia o causa del perfeccionismo es un pensamiento rígido e inflexible, esto implica ver las cosas muchas veces de forma absolutista, sin matices y sin posibilidad de objeción; por ejemplo;

“Hay que hacer las cosas así” , “No es bueno cometer errores” o “ Es Terrible equivocarse”

… esto favorece a la larga y en su máxima expresión a lo que se conoce como Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsiva (TOPC) que se caracteriza por una preocupación excesiva por el orden, por el perfeccionismo, así como un excesivo control mental e interpersonal que deriva en ideas obsesivas, inseguridad constante a la hora de tomar decisiones: dudando constantemente en la mejor opción o decisión, culpa y malestar acusados cuando las cosas se salen del control de uno o no se cumplen las expectativas o metas planteadas.

¿Qué se puede hacer entonces, cómo ayudarnos a ser menos perfeccionistas?

Te ofrecemos unos consejos psicológicos para ser menos perfeccionistas:

  1. Trabajemos con la asertividad; la asertividad es entendida como el grado de respeto hacia uno mismo y hacia los demás; esto implica entender que todos los seres humanos somos diferentes y esto viene determinado por nuestras experiencias previas, esto se conoce como historia de aprendizaje, por lo tanto todos tenemos unos gustos, opiniones y deseos diferentes a los del otro y todos ellos son legítimos de respeto y consideración.
  2. Es importante cambiar nuestra narrativa, la narrativa es todo aquello que nos decimos y es producto de lo que pensamos, favoreciendo un pensamiento fluido y flexible; cambiar los “Hay” , los “Tengo”, los “Debería”, por me “Gustaría”, “Prefería”, así como el uso de términos polarizados; “Nunca”, “Siempre”, “Bueno” o “Malo” por términos más ajustados y que nos ayuden a manejar emociones menos intensas e intentando ver las cosas de un modo más relativo y acorde con la realidad.
  3. Aprender a valorarnos de un modo diferente y no por lo que hacemos y tenemos si no por lo que somos realmente: seres humanos que por el simple hecho de existir tenemos un valía y eso es independiente de nuestros comportamientos; el aprender que cometer errores no nos define pero sí que los mismos pueden tener consecuencias; potenciando el sentirnos responsables de nuestros errores: asumiendo las consecuencias de mis decisiones y actos y aprender de los mismos, en vez de sentirme culpable y quitarme valor y aprecio por mis errores y /o equivocaciones.
  4. Trabajar con la necesidad de control; en muchas ocasiones les pregunto a mis pacientes si piensas en las cosas que únicamente dependen ti, ¿cuántas serían?, muchos se sorprenden cuando comprueban que su control es muy limitado y cambiante, a esto se lo conoce como Ilusión de control y es esa falsa seguridad la que nos hace sentir tranquilos y seguros ante algo que pensamos que controlamos, en este punto es importante aprender a diferenciar aquello que podamos controlar y aquello que no, evitando la preocupación excesiva por todo aquello que se nos escapa…

La perfección y la necesidad de control

En relación a la necesidad de control es importante entender que hay tres pilares fundamentales que sustentan nuestra vida y que nos hacen sentir tranquilos y seguros:

  • La SEGURIDAD;  el sentirnos seguros implica que nuestra integridad física y biológica quede preservada, esto implica tener también un techo en donde podamos resguárdanos y protegernos que se consigue con dinero y este a su vez con trabajo.
  • La COMPETENCIA,  el sentirnos competentes implica que nos percibamos con destrezas y habilidades para realizar/ hacer determinadas cosas, pero siempre podemos decidir que “así está suficientemente bien hecho”.
  • La AUTOESTIMA,  cuanto amor nos brindamos y ofrecemos, en la línea de lo anterior es aprender a querernos de manera independiente de lo que hagamos, una forma de trabajarlo sería cambiar los eres o los soy por me comporto o se comporta; no es lo mismo decir “Soy o eres un desastre” a en “Ocasiones te equivocas o me equivoco”.

Comparto con vosotros un enlace de un fragmento de un capitulo de la serie Merlí que ejemplifica muy bien lo que es la VALÍA.

Si sientes que tienes dudas constantes, que te exiges mucho a ti y a los demás, que nunca te parece suficiente y que esto te genera ansiedad, tristeza, ira y culpa acusadas ponte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al 669 489 678 o bien utilizando nuestro servicio de psicólogos online, donde estaremos encantados de atenderte y ayudarte.

Irene Calleja

Irene Calleja

PSICÓLOGA SANITARIA PSICOPARTNER