¿Qué es un Trastorno Obsesivo Compulsivo?

Sabemos que una persona puede padecer un  Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), cuando presenta pensamientos, imágenes o impulsos, que por un lado son no deseados o intrusos y que además causan gran ansiedad o malestar, a estos pensamientos les denominamos obsesiones.

Cuando la persona intenta suprimirlos o neutralizarlos mediante algún comportamiento o acto mental, se producen las compulsiones, que pueden ser comprobaciones, rituales, repetir palabras, etc. La mayoría de personas que sufren este trastorno, suelen tener obsesiones y compulsiones, aunque en algunos casos puede haber solo obsesiones o compulsiones.

Otra característica del TOC, es que estas obsesiones y/o compulsiones, causan un malestar importante o problemas en la vida social o de otras áreas del paciente. En muchas ocasiones, el sujeto es consciente de que esos pensamientos no son reales, se da cuenta de lo irracional de los mismos, pero no puede dejar de hacerlos.

Dentro de este tipo de trastornos, nos podemos encontrar con varios tipos de compulsiones, como los que se refieren sobre todo a comprobaciones, limpieza, evitación de sucesos catastróficos, acumular cosas, etc. Por ejemplo, comprobar que una puerta está bien cerrada, lavarse las manos de forma repetida, realizar un ritual para evitar una desgracia, etc. En todos los casos, de forma incontrolable y repetitiva y con una repercusión importante en la vida cotidiana de la persona.

El TOC Relacional

Pues bien, cuando estos pensamientos intrusivos, se centran sobre la persona querida o amada, en las que se cuestiona la propia relación de pareja surgiendo ideas obsesivas sobre uno mismo o sobre el otro, podemos hablar de un TOC relacional o también conocido como TOC de amores.

Es un tipo de TOC que es menos conocido y no por ello menos El problema no es la relación en sí misma, sino lo que se piensa que está ocurriendo o podría ocurrir. La persona que lo sufre, se hace preguntas sobre su pareja como: ¿será la persona adecuada?, ¿Seguro que la quiero?, ¿Seguro que me quiere?, ¿Estará con otro/a?, ¿Si no estoy bien, debo dejarla?.

Estos pensamientos que podría tener cualquier persona en un momentos puntuales de su vida, se convierten en el paciente con este trastorno, en pensamientos recurrentes que le producen una alta ansiedad que lleva a buscar pruebas continuamente (compulsiones), en forma de sentimientos o emociones hacia la pareja, el consuelo de que todo va bien, o evitar ciertas situaciones.

Se cuestionan el amor y atracción por la pareja, la compatibilidad en la relación, comparando continuamente y buscando la perfección. Se interpreta que no pueden existir dudas de ningún tipo y por lo tanto se analiza continuamente la relación de pareja.

Todo esto influye en la relación de la pareja de forma importante, pudiendo llegar a producir rupturas el no soportar la alta ansiedad, o no querer comenzar nuevas relaciones al no estar seguro de los sentimientos hacia su pareja. No se acepta el pensamiento de la duda, se busca algo racional que nunca llega. Se pueden sentir influidos por cualquier película en la que se idealiza una relación, una novela, o un anuncio. Se producen creencias, tendencias catastrofistas hacia la relación.

En todos los casos, es como un círculo vicioso en el que algo hace saltar los pensamientos u obsesiones, lo que genera mucha ansiedad o angustia, y lleva a realizar las acciones o compulsiones que neutralizan esas obsesiones, las que a su vez rebajan la ansiedad produciendo cierto alivio momentáneo, hasta que se surgen de nuevo esos pensamientos y se repite el ciclo completo sin solución de corte.

Tratamientos más eficaces del TOC

Dentro de las terapias que han mostrado más eficacia, se encuentra la Terapia de Exposición con Prevención de Respuesta (EPR), que consigue mejoría en los pacientes en torno al 60%, y se fundamenta precisamente en exponer al paciente a ese pensamiento irracional, a la vez que se controla que no realice la conducta o ritual (compulsión) que reduce la ansiedad, manteniéndole en un nivel de ansiedad que termina por conseguir la habituación del paciente a esos pensamientos.

Se trata de generar ese corte de continuidad entre las obsesiones y las compulsiones para reducir la ansiedad antes de que se produzca la conducta o acto irracional, y conseguir un mejor funcionamiento en la vida diaria del paciente.

El problema principal de este tratamiento, es que aproximadamente el 25% de los pacientes acaban abandonando este tipo de terapia precisamente por este enfrentamiento con sus obsesiones y la alta ansiedad que le produce, teniendo que optar por otro tipo de tratamientos, ya sea farmacológico en algunas ocasiones,  u otro tipo de tratamientos psicológicos. Dentro de estos últimos, ha resultado también eficaz la combinación de la exposición con prevención de respuesta con otro tipo de terapia cognitivo conductual.

Entre las Terapias Contextuales, se ha comprobado también la eficacia de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT),  que se fundamenta principalmente en la aceptación de los pensamientos, sensaciones o recuerdos (eventos privados) y la ansiedad. Se ayuda al paciente a diferenciar los pensamientos, de la propia persona, distanciándose de ellos y también de la ansiedad.

En esta lucha contra las obsesiones se  utilizan técnicas de atención plena en el momento presente (Mindfulness),  defusión cognitiva. Se trabaja con los valores personales del paciente, lo que es importante para él, a la vez que se busca la dirección valiosa entendida como acción.

Por último, habría que evaluar y profundizar también que puede haber detrás de este tipo de pensamientos y conductas, ya que en muchas ocasiones aparecerá el perfeccionismo, culpa, otras separaciones conflictivas en relaciones anteriores o de los propios padres,  inseguridades de apego que se han arrastrado desde la infancia y que puede derivar en personalidades dependientes, unido a problemas graves de autoestima.

 

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