Trastornos Disociativos: Entendiendo sus mecanismos y opciones de tratamiento.

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Primero de todo tenemos que tener claro que los trastornos disociativos son una categoría de trastornos mentales que han intrigado y desconcertado a la comunidad psicológica y médica y a la sociedad en general durante mucho tiempo. 

Su principal característica es la disociación, que es algo así como la desconexión entre diferentes aspectos de la identidad, la conciencia y la memoria. Aunque estos trastornos son menos comunes en comparación con otros trastornos, el impacto que pueden llegar a ocasionar en la vida de quienes los sufren puede ser significativo. 

A lo largo de este artículo, intentaré explicar qué son los trastornos disociativos, sus posibles causas y, lo que es más importante, las opciones de tratamiento, incluyendo la técnica EMDR.

Entendiendo los Trastornos Disociativos

Para empezar, los trastornos disociativos abarcan una variedad de experiencias y síntomas, pero todos comparten un rasgo común: la desconexión. Esta desconexión puede manifestarse de diferentes maneras, desde la pérdida de memoria hasta la sensación de que el mundo que nos rodea no es real. 

Uno de los trastornos disociativos más usuales es el Trastorno de Identidad Disociativo (TID), en el cual una persona puede tener dos o más identidades distintas, conocidas como "alter egos", cada una con su propio conjunto de rasgos y memorias. Esta condición ha sido representada en películas y programas de televisión, pero la realidad de vivir con el TID es mucho más dificil que cualquier representación que podamos ver en televisión.

Posibles Causas de los Trastornos Disociativos

Actualmente es muy complicado definir la causa de los trastornos disociativos, pero se cree que está relacionada con eventos traumáticos en la vida de una persona. 

El trauma, especialmente el abuso físico, sexual o emocional durante la infancia o la adolescencia, a menudo se asocia con el desarrollo de estos trastornos. Digamos que el cerebro puede recurrir a la disociación como una estrategia para sobrevivir y protegernos del dolor extremo de esas vivencias, creando una desconexión entre la persona y sus experiencias traumáticas vividas.

Síntomas y manifestaciones de los Trastornos Disociativos

En los trastornos disociativos constituyen un conjunto de características que se distinguen por una desconexión que se manifiesta entre pensamientos, memorias, entornos, acciones e identidad. Como he comentado anteriormente, estos trastornos tienden a desencadenarse a raíz de un evento altamente estresante o traumático que se torna abrumador para la persona afectada, como ser objeto de abuso o maltrato en la niñez, o haber sido víctima o testigo de sucesos traumáticos, tales como accidentes o desastres. 

Los síntomas de los trastornos disociativos pueden variar mucho y dependen en gran medida de la persona y de las situaciones por las que ha atravesado, pero algunos de los más comunes incluyen:

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  • Amnesia en relación a determinados lapsos temporales, acontecimientos, individuos y datos personales.
  • Percepción de separación de uno mismo o del entorno.
  • Alteración súbita de la percepción de la propia identidad, quizás experimentando la sensación de ser un observador ajeno a su propio discurso, emociones y acciones.
  • Convicción de que las personas y elementos circundantes carecen de autenticidad.
  • Dificultad para recordar información personal de relevancia.
  • Sentimientos de desconexión, tanto emocional como física, respecto a los demás.
  • Sensación de ajenidad con relación al propio cuerpo.
  • Dificultad para procesar nueva información o mantener la concentración.
  • Aparición de comportamientos impulsivos o autodestructivos.

Diagnóstico y Tratamiento de los Trastornos Disociativos

El diagnóstico de los trastornos disociativos puede ser complicado debido a la gran variabilidad de los síntomas y la rareza de los mismos. En consulta debemos realizar una evaluación exhaustiva para poder llegar a la conclusión de que el paciente padece un trastorno disociativo (esta evaluación puede incluir pruebas psicológicas y entrevistas clínicas).

A nivel de diagnostico encontramos tres tipos de trastornos disociativos según viene recogido y especificado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la American Psychiatric Association:

  1. Amnesia disociativa. Su principal característica está en la pérdida de memoria que excede notablemente a los olvidos habituales y además no tiene una explicación vinculada a un problema físico o medicación. En consulta nos encontramos pacientes que no pueden recordar detalles relacionados con ellos mismos (que he dicho, que he hecho, como me he comportado, etc..), o con eventos y personas en su vida, particularmente aquellos asociados a momentos traumáticos. Este tipo de amnesia disociativa puede estar acotada a unos eventos específicos que ocurrieron en un momento determinado, como enfrentamientos intensos, o, con menor frecuencia, puede manifestarse como la pérdida completa de la memoria acerca de la propia identidad. 
  2. Trastorno de identidad disociativo. Anteriormente denominado trastorno de personalidad múltiple, este trastorno se caracteriza por la "alternancia" entre diversas identidades. Este tipo de trastorno se refiere a que puedes sentir la presencia de dos o más personalidades que interactúan o coexisten en tu mente, y experimentar la sensación de que estas identidades te poseen. Cada una de estas personalidades puede tener un nombre propio, una historia personal y atributos únicos, incluyendo notables diferencias en cuanto a voz, género, gestos y, en algunos casos, características físicas distintivas, como la necesidad de usar anteojos. También se observan diferencias en cuanto al grado de familiaridad que cada personalidad tiene con las demás. En general, las personas que padecen el trastorno de identidad disociativo también sufren de amnesia disociativa.
  3. Trastorno de despersonalización-desrealización. Este trastorno involucra una sensación continua o intermitente de desconexión o de estar separado de uno mismo, observando tus propias acciones, emociones, pensamientos y tu propio ser desde una distancia, como si estuvieras observando una película. Es posible que las personas y el entorno que te rodea parezcan distantes, borrosos o como si estuvieras atrapado en un sueño. El tiempo puede parecer pasar de manera más lenta o más rápida de lo habitual, y el mundo puede adquirir una cualidad irreal (conocida como desrealización). En ocasiones, puedes experimentar despersonalización, desrealización o ambas al mismo tiempo. Los síntomas, que pueden resultar altamente perturbadores, pueden durar apenas unos momentos o manifestarse de manera intermitente a lo largo de los años.

Una vez que en las primeras sesiones hemos realizado el diagnosticado del tipo de trastorno disociativo, el tratamiento se centra en ayudar a la persona a integrar sus experiencias disociativas y aprender a funcionar de manera más efectiva en la vida diaria. 

Aparte de la terapia cognitivo conductual podemos encontrar tratamientos altamente eficaces dentro de las terapias de última generación. Así una técnica que ha demostrado buenos resultados a nivel científico es la Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares (EMDR).

EMDR en el Tratamiento de los Trastornos Disociativos

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El EMDR es una terapia que se ha utilizado con éxito para tratar el trauma y los trastornos disociativos. 

 Esta técnica implica la estimulación bilateral controlada, es decir, a través del movimiento de los ojos, toques táctiles o sonidos, mientras el paciente se centra en un recuerdo traumático. El objetivo del EMDR es ayudar al paciente a procesar el trauma de una manera más saludable, permitiendo la reestructuración de la memoria y reduciendo la intensidad emocional asociada al evento traumático vivido.

El EMDR se ha convertido en una opción de tratamiento muy recomendada para las personas con trastornos disociativos, ya que puede ayudar a desbloquear recuerdos traumáticos que contribuyen a la disociación. Todo esto no solo ayuda a aliviar el malestar emocional, sino que también contribuye a  la mejora de la conciencia de uno mismo. Además, el EMDR puede ser menos invasivo que otros enfoques terapéuticos, lo que lo convierte en una muy buena opción para aquellos pacientes que desean evitar  el exponerse de manera prolongada a recuerdos traumáticos intensos.

Para terminar, creo que ha quedado claro que los trastornos disociativos son condiciones mentales complejas que afectan la vida de quienes los padecen de manera significativa. Aunque la causa exacta y el tratamiento ideal pueden variar de persona a persona, la comprensión y el apoyo son fundamentales. 

Lo principal es tener un diagnóstico adecuado y realizar el tratamiento adecuado, así, en Psicopartner realizamos un tratamiento altamente individualizado pero basándonos en técnicas con evidencia científica para que nuestros pacientes pueden aprender a manejar sus síntomas y mejorar su calidad de vida. 

Si tú o alguien que conoces está lidiando con trastornos disociativos, es fundamental buscar ayuda de un profesional de la salud mental capacitado para ello. El camino hacia la recuperación puede ser desafiante, pero con el apoyo adecuado, es posible lograr una vida más saludable.

Si te has visto reflejada/o en este artículo y consideras que tienes un trastorno disociativo te animo a que te pongas en contacto con el equipo de Psicopartner, escribiéndonos a hola@psicopartner.com o llamándonos al 91 466 98 62 o al móvil +34 669 489 678, donde estaremos encantados de valorar tu caso, atenderte y ayudarte.

Puedes solicitar una sesión presencial a nuestros psicólogos en Madrid o bien utilizar nuestros servicios de Psicología Online.

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Manuel Pérez

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