Violencia física y emocional de los hijos a los padres

Aunque parezca increíble, en pleno siglo XXI donde el estilo educativo autoritario parece ya algo desterrado de las familias españolas, se ha empezado a detectar  un fenómeno creciente de violencia ejercida de los hijos sobre los padres.

Es lo que la Fundación Amigo llama, en su informe de violencia filio-parental, la “realidad invisible”, ya que solo en el año 2015 hubo 4.898 denuncias y se cree que solo se están denunciando los casos más graves, que estiman  entre un 10% y un 15% del total, es decir que hablamos de cifras de cerca de 50.000 casos al año de los que la mayor parte no se denuncian por miedo o vergüenza, quedándose dentro del ámbito privado y familiar.

Lo peor es que se ha detectado que desde el año 2013 a 2015 hay una tendencia creciente de este número de casos, siendo ya el 18,53% del total de los delitos cometidos por los jóvenes.

Unos años antes, el estudio realizado por Ibabe y Jaureguizar (2011) ya arrojaba unas cifras alarmantes en línea con este informe. Simplemente en el estudio inicial de 485 jóvenes, un  21% de los participantes informó haber mostrado violencia física contra sus padres, un 21% abuso psicológico y el 46% abuso emocional.

En otro artículo científico reciente, realizado por Aroca-Montolio y cols (2014), se resume claramente las características de personalidad de estos “adolescentes agresivos”: son jóvenes que presentan una baja tolerancia a la frustración, tienen déficits de atención y/o hiperactividad, hay una ausencia de empatía, son impulsivos, tienen arrebatos de ira, no asumen su responsabilidad, justifican y/o minimizan el maltrato, tienen problemas para el  autocontrol,  presentan apatía, pueden presentar aislamiento social, tienen bajos niveles de frustración y baja autoestima.

Todo esto conduce a que nos encontremos con menores agresivos,  incapaces de admitir su responsabilidad, sin capacidad de empatía, insensibles por tanto al sufrimiento provocado a sus padres, y con estrategias de afrontamiento basadas en la violencia y en la satisfacción inmediata.

El ciclo de violencia filio-parental desarrollado por Aroca-Montolio y sus colaboradores (2014), es muy gráfico. Muestra como ante las exigencias del hijo, se da una primera respuesta conciliadora, que el hijo interpreta como un éxito, les quita la autoridad a los padres, y es aquí cuando los progenitores tratan de imponer su autoridad de forma contundente, reaccionando de forma reactiva y violenta para volver a ganar su autoridad, produciéndose una escalada circular de violencia y agresividad de la que es difícil salir:

Hace años ya se alertaba en televisión de este fenómeno en el famoso programa “Hermano Mayor”, donde veíamos los estragos de la violencia de los hijos sobre los padres. Presentado entre 2009 y 2015 por Pedro García Aguado y en la última temporada por Jerónimo García,  hacían “terapias” (según lo denominaban la productora) dirigidas a jóvenes entre 18 y 23 años con comportamientos violentos, agresivos, adictivos, etc.

En este programa se podía ver como un equipo multidisciplinar trabajaba en el mismo caso, se utilizaban técnicas de coaching, terapias de psicoterapia y herramientas de mediación para conseguir solucionar el conflicto familiar.

No he podido contrastar la veracidad de que dicho programa se basará en situaciones reales y no ficticias, pero está claro que el programa se basaba en las técnicas más visuales y con más impacto, donde se pudiese mostrar los grandes cambios mostrados para la audiencia, pero sin duda alguna, los cambios mostrados en los adolescentes suponen un trabajo de terapia psicológica individual, técnicas de coaching específicas que apoyen la terapia psicológica y unas estrategias de mediación de conflictos familiares que no se consiguen de forma inmediata.

Está claro que es necesario un enfoque multidisciplinar para abordar esta problemática, es necesario ponerse en manos de profesionales que sepan manejar desde un punto de vista de la psicología sanitaria que aspectos individuales están influyendo en estos comportamientos, la dinámica familiar, estableciendo reglas y normas de común acuerdo, con especialistas en resolución de conflictos, con mediadores expertos en manejar situaciones difíciles, y técnicas de coaching que refuercen todo el proceso con objetivos definidos y planes de acción con compromisos claros para alcanzar.

En Psicopartner contamos con este equipo multidisciplinar de Psicólogos Sanitarios, Mediadores familiares expertos en resolución de conflictos y Coaches certificados que pueden ayudarte si te encuentras en una situación similar.

No dudes en llamarnos y concertar una primera entrevista gratuita con nosotros para contarnos tu caso, estaremos encantados de poder escucharte y darte una opinión experta sobre tu problema en particular.

 

BIBLIOGRAFIA

  • Ibabe, I. y Jaureguizar, J. (2011). ¿Hasta qué punto la violencia filio-parental es bidireccional? Anales de Psicología, 27 (2), 265-277
  • Kennair, N. y Mellor, D. (2007). Parent abuse: a review. Child Psychiatry and Human Development, 38, 203-219.
  • Marco, M. C. F. (2013). La violencia filioparental: cuando los hijos dominan a los padres. Inteligencia emocional aplicada a las dificultades de aprendizaje.
  • Fundación Amigo. Violencia Filio Parental una realidad invisible.
  • Aroca-Montolío, C., Lorenzo-Moledo, M., & Miró-Pérez, C. (2014). La violencia filio-parental: un análisis de sus claves. Anales de psicología, 30(1), 157-170.