¿Y por qué nos enamoramos?

Y qué es el amor, el amor se lleva contando y narrando desde la antigüedad más lejana, su reflejo ha estado siempre presente en la literatura, especialmente en épocas como la del s.XVIII, haciendo apología del Romanticismo exacerbado imperante, de la mano de poetas como Bequer, Rosalía de Castro, afanados escritores como el Duque de Rivas con Don Juan Tenorio o la fuerza del sino, que presentaban ya esta idea del amor romántico, del loco enamorado, atormentado que acaba perdiendo el juicio y en ocasiones destinado a una vida ansiando ese amor o a ese amor no correspondido, llevando incluso a la perdida de la propia vida , y si nos bajamos más allá en el tiempo, en la época medieval, el amor era cantado a través de las juglares a los primitivos amantes a través de poemas preciosos lleno de grandes promesas y de amores fatuos y eternos.

La idea de amor romántico

Incluso desde el cine, en la gran pantalla nos han contado cuentos de príncipes y principesas haciendo especial uso de panoramas perfectos, vínculos de ensueño, donde el amor siempre va acompañado de sufrimiento y a la vez de emociones hiper exaltadas de euforia , júbilo y entusiasmo continuado, en parte no es una visión del todo irreal , en parte y explicare por qué.

¿y qué nos pasa en el cerebro cuando nos enamoramos?

Y aunque el amor parece encontrar su símbolo más cercano y conocido en un corazón rojo y palpitante, el proceso de enamoramiento tiene más que ver con lo que nos ocurre en el cerebro:
Existen varias sustancias que se activan y liberan a nivel cerebral durante el periodo de enamoramiento, una sustancia muy importante es la feniletilamina que acelera la secreción de dopamina , neurotransmisor que funciona como sistema de recompensa y activa los centros de placer, ese sistema se relaciona con el deseo y atracción sexual hacia el otro, ya sea por el olor corporal de la otra persona, por una simetría en el rostro: estudios han demostrado mayor atracción y gusto hacia otra persona que presenta rasgos más simétricos y equidistantes , así como valores, ideas que incrementan el sentimiento de intimidad, de compartir; la misma dopamina potencia que repitamos aquello que nos da placer, en este caso nuestra interacción con la persona que nos gusta.

La feniletilamina está muy relacionada con esos sentimientos de euforia, alegría y exaltación que acompañan al enamoramiento.
También se incrementa la liberación de oxitocina, que favorece la generación y la perpetuación de vínculos, un gesto tan sencillo como un abrazo, libera esta conocida hormona.
Los niveles bajos de serotonina pudieran responder a esos patrones obsesivos que responden a esta etapa inicial en la que no se contempla no poder estar con la persona amada, y el necesitar saber de el o ella de manera muy frecuente y además vivido su ausencia en ocasiones como algo angustioso y desesperanzador. Por ello si la persona amada desaparece o corta con nosotros en este momento inicial ese sistema de recompensa se ve dañado, y al no obtener la expectativa deseada, se produce un enganche que genera una necesidad de estar con esa persona a toda costa, también hablamos de esta manera que el amor es una adicción como cualquier otra droga, en el cerebro se activan los mismos niveles de recompensa.

Investigadores también han encontrado una relación entre una baja activación de la corteza prefrontal encargada de procesar la información que recibimos del entorno y participa en procesos de análisis y juicio. Y esta etapa se relaciona con una interpretación mucho más cargada de emociones y menos cargada de juicio crítico y ajustado a la realidad.

Las famosas fases del amor

Jed Diamond psicólogo estadounidense afirma que el amor comprende cinco etapas, y que aquellas personas que son capaces de superar todas fortaleciendo el vínculo afectivo son las más susceptibles de permanecer juntas siempre.

  1. La del Enamoramiento; a la que me he referido anteriormente , liberación de gran cantidad de hormonas , emociones cambiantes y muy intensas, momentos de felicidad constante.
  2. Inicio de la Relación; El vínculo se fortalece y se convierte en más real y se establece un compromiso con la otra persona, se empiezan a asumir ciertas responsabilidades, así como determinados esfuerzos para que la relación funcione.
  3. Decepción; En esta etapa se hacen más visibles los defectos e imperfecciones del otro, y algunas se hacen intolerables y no asumibles, genera la mayoría de las veces la ruptura de la pareja.
  4. Superación de la Crisis y el Amor Real; las idealizaciones quedan atrás y la visión sobre el otro el más ajustada y realista, aquí aceptamos a nuestra pareja, la queremos con sus defectos y virtudes.
  5. Uso del Potencial de Ambos para Cambiar el Mundo; Es la etapa más evolucionada de una relación, ambos son conscientes de las dificultades, se han sobrellevado crisis y obstáculos diversos y esto genera una conexión más estrecha, se definen propósitos conjuntos que tienden a alentarse y cumplirse.

¿Y es sólo el cerebro el que interviene en el amor, nada más?

Los factores que intervienen, además de nuestra química cerebral que tiene sus orígenes en el cerebro más primitivo e instintivo que poseemos, el cerebro reptiliano, son la psicóloga del ser humano, la otra cara de la moneda que influye en que se liberen este tipo de sustancias, o también al revés, este tipo de sustancias generan una forma particular de entender, procesar y responder a este amor.
Y en este punto interviene nuestra historia de aprendizaje, esto implica nuestras experiencias y vivencias en relación a este constructo, desde chiquititos con nuestras figuras de apego tempranas , aprendemos qué es el amor observando cómo se quieren mamá y papá, como nos hablan del amor en la escuela , como entendemos el amor desde la historia narrada y el arte en general , desde la escultura, esa época tan mágica de la cultura clásica cargada de misticismo y amor romántico, cabe nombrar la escultura del Apolo y Dafne de Bernini y en la pintura, El caminante sobre el mar de Nubes de Caspar David Frideich exaltando esta fase inicial de emociones tan gigantescas como fluctuantes.
Todo ello genera creencias sobre lo qué es el amor bueno, el amor de verdad y cual no lo es , que podemos esperar de él y también las expectativas implicadas en el mismo.

Si enamorarse está guay, ¿cuál es el problema?

Ninguno, es un proceso que emerge de cualquier ser humano que en un inicio responde a la necesidad de procrear y perpetuar la especie… y general vínculos duraderos, íntimos, de proximidad, compromiso, confianza y cariño que favorecen el desarrollo de ciertas capacidades como crear, emprender, construir, empatizar, ayudar al otro y un profundo sentimiento de bienestar.
Las dificultades que observo en consulta en relación al amor, son la idealización de este amor romántico, en entenderlo atendiendo sólo a esta fase inicial y a su vez a las creencias limitantes asociadas al mismo: necesidad de sentir esa euforia y esa felicidad constante, mantener la idea que las parejas no tienen que tener problemas, deben funcionar bien siempre, no se puede vivir sin el ser amado y en donde no se acepta al otro como individuo aislado y existe un intento constante de cambio para que éste se ajuste a lo que queremos o mejor necesitamos.

“El amor es la más fuerte de las pasiones, porque ataca al mismo tiempo a la cabeza, el cuerpo y el corazón”. Voltaire.

Si te sientes identificado con lo escrito anteriormente, sientes que tu relación no funciona bien, tienes creencias limitantes en relación al amor y/o la pareja, te animo a ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al +34 669 489 678 o bien utilizando nuestro servicio de psicólogos online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Irene Calleja

Irene Calleja

PSICÓLOGA SANITARIA PSICOPARTNER
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