Cada comienzo de año viene acompañado de propósitos que suelen repetirse: potenciar las conductas saludables como hacer más ejercicio, comer mejor, gestionar el estrés, mejorar nuestras relaciones, reducir la hiperconectividad... Sin embargo, pasadas unas semanas, muchas de estos objetivos quedan en el camino.
Sabemos que nuestro cerebro aprende por repetición y que puede cambiar a lo largo de toda la vida. Entender cómo funciona este proceso no sólo nos ayuda a comprender por qué nos cuesta cambiar, sino también cómo podemos hacerlo de forma más realista, eficaz y sostenible.
El cerebro no es un órgano rígido y estático, sino que florece, se poda y se reconfigura a lo largo de toda la vida. Es una verdad científica fascinante: El cerebro cambia con la experiencia, y el proceso que hace esto posible es la neuroplasticidad. En este artículo te contamos en qué consiste y cómo aprovecharla.
Durante décadas se creía que llegados a adultos, nuestras neuronas eran estables y que el desarrollo cerebral se detuvo en la infancia o adolescencia. Hoy sabemos que no es así. La neuroplasticidad muestra que nuestro cerebro es dinámico, moldeable y capaz de reorganizarse con nuevos aprendizajes, incluso después de lesiones o de estados emocionales intensos.

¿Qué es la Neuroplasticidad?
La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para reorganizar sus conexiones neuronales en respuesta a la experiencia, a la interrelación con el entorno así como a cambios internos del organismo. Gracias a técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET), se ha podido observar el cerebro en acción y documentar cambios neuroplásticos en tiempo real. A modo de ejemplo:
- Con el aprendizaje: Cada vez que aprendemos algo nuevo —una palabra, una habilidad, una nueva experiencia emocional - el cerebro crea o fortalece conexiones neuronales. Un estudio clásico con músicos reveló cómo la región que controla movimientos finos de las manos es significativamente más grande en violinistas que en personas que no tocan instrumentos, mostrando que la práctica constante refuerza y expande conexiones neuronales específicas.
- Mediante la recuperación tras una lesión cerebral (por ejemplo, un accidente cerebrovascular), el cerebro puede “redirigir” funciones a regiones intactas. En pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular, la rehabilitación intensiva puede estimular a áreas sanas del cerebro para asumir funciones que antes realizaba la zona dañada. Estudios clínicos muestran que programas de terapia física y ocupacional repetitiva pueden mejorar movimientos y habilidades perdidas, gracias a la reorganización cortical
- Los cambios persistentes en el estado de ánimo y en los patrones de pensamiento acaban reflejándose en cambios funcionales e, incluso, estructurales del cerebro. A través de la psicoterapia se modelan patrones de pensamiento y emoción, y estos cambios se reflejan en circuitos neuronales más adaptativos. buscamos cambios en la actividad de regiones cerebrales relacionadas con la regulación emocional, como la corteza prefrontal y la amígdala, por ejemplo.
La neuroplasticidad opera a través de mecanismosde:
- fortalecimiento de la conexión entre neuronas tras una actividad realizada de forma repetida y del debilitamiento de las conexiones que no se utilizan
- mediante la generación de nuevas neuronas en regiones como el hipocampo -estructura clave para la memoria y el aprendizaje-
- la reorganización de circuitos completos por parte del cerebro y surgimiento de nuevas rutas
Cómo Potenciar la Neuroplasticidad en la Vida Diaria
El cerebro, mediante la neuroplasticidad, se adapta a lo que hacemos de manera habitual, y la buena noticia es que podemos estimularla.Tratemos de incorporar conductas concretas, pequeñas y repetidas que enseñen al cerebro una nueva manera de funcionar.
- Piensa en hábitos concretos, no en metas abstractas: los hábitos repetidos son los que modifican las conexiones neuronales, incorpora comportamientos observables. Ejemplo: “Voy a caminar 10 minutos después de comer, 4 días a la semana”
- Uno de los principios clave del aprendizaje cerebral es que la repetición importa más que la intensidad, por lo que buscar realizar pequeñas acciones repetidas
- El cerebro aprende mejor cuando la tarea es alcanzable, no cuando resulta abrumadora.
- Asocia el nuevo hábito a uno ya existente, como nuestro cerebro aprende por asociación. Vincular un hábito nuevo a uno ya automatizado facilita la creación de nuevas conexiones.
- Entrena también la forma de pensar: no solo cambian las conductas, los patrones de pensamiento también son moldeables. Identificar y cuestionar determinados pensamientos modifica la actividad cerebral. Algunas prácticas útiles podrían ser detectar el diálogo interno crítico, o los pensamientos rígidos, para incorporar pensamientos más flexibles.
- Refuerza el aprendizaje conectando con la satisfacción de los logros conseguidos, por pequeños que parezcan. El cerebro aprende mejor cuando se siente seguro y motivado
- El descanso también favorece. Dormir bien es una condición necesaria para consolidar los cambios neuronales. Si uno de tus propósitos es cambiar hábitos o gestionar mejor las emociones, el descanso debería ser parte del plan.
- Sé paciente: el cerebro necesita tiempo. La neuroplasticidad no es instantánea. Crear nuevas redes neuronales lleva tiempo. Cada vez que realizas la nueva conducta estás reforzando el nuevo camino.
- La interacción social y experiencias enriquecedoras fortalecen las redes neuronales asociadas con la empatía, la comprensión y la regulación social

Conclusión
La neuroplasticidad revela que tenemos un cerebro vivo, adaptable y en constante transformación. Representa un universo dinámico que responde a la experiencia, las emociones, los aprendizajes y los vínculos humanos.
La plasticidad neural es la base biológica para la esperanza y el crecimiento personal.
La terapia es un espacio donde el cambio puede pensarse, sentirse y construirse al ritmo que se necesite reforzando los recursos ya disponibles y explorando otros nuevos.
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