Cuánto hemos cambiado en tan poco tiempo. Los que tenemos ya una cierta edad recordamos la vida sin tecnología, desde la televisión con sólo dos canales, la 1 y la 2, el entonces célebre uhf sin que existiera ni siquiera tener mando a distancia. Qué lejos y qué nostálgicos parecen quedar aquellos tiempos en los que salieron los primeros móviles con los que sólo se podía hablar, a veces teniendo que movernos para buscar cobertura, enviar los ya casi inexistentes sms en los que había que contar las letras para no excederse en el mensaje, y jugar al juego de la culebra. Cuánto ha cambiado la vida desde la primera vez que alguien nos dio su correo electrónico, en aquella época nos preguntábamos qué era eso, si lo usaríamos… a hoy con la cultura de los iphone o cualquier smartphone en los que llevamos una vida dentro.
No podemos negar que los móviles se han convertido en una extensión de nosotros mismos. No solo los usamos para comunicarnos, sino también, hacer compras, en no pocas ocasiones trabajar, tener vida social a través de las redes, obtener información de cualquier tipo desde cómo arreglar el coche hasta pedir consejo médico o psicológico a chat gpt o cualquier otra IA.
Nadie podemos negar sus múltiples beneficios, pero tampoco podemos dejar pasar por alto sus costes. Cuántas veces perdemos el contacto cara a cara por estar escribiéndonos por cualquier red social, no pocas veces vamos a una cena y vemos a las parejas cada uno con su móvil o quedamos con amigos y estamos más pendientes de grabarlo, hacer fotos y colgarlo, más que del momento en que estamos presentes o, lo que me entristece, ver a un grupo de niños sentados cada uno con su móvil.
Como terapeuta no puedo dejar de preguntarme cuántas personas están enganchadas a su móvil sin saberlo, o lo que es peor, sabiéndolo, pero dándolo por normalizado, mostrando comportamientos de carácter compulsivo y conductas propias de una adicción. Y es que como tantas cosas, circunstancias o cualidades pueden convertirse en un problema por su abuso a su mal uso. El uso compulsivo del móvil tiene nombre científico; NOMOFOBIA, el miedo irracional a estar sin el móvil; desarrollando quien lo sufre comportamientos y actitudes propias de un adicto como fuerte nerviosismo cuando está sin móvil, dejar de lado otras actividades importantes, o necesitar tener estar siempre usando el móvil para poder estar con el móvil.

Qué es la nomofobia.
La palabra proviene del término inglés no-mobile ( estar sin teléfono móvil) y phobia ( miedo, aprensión). Se trata por tanto del miedo desorbitado, ansiedad que experimentan algunas personas por el hecho de no tener el móvil a su alcance desarrollando pensamientos rumiantes-obsesivos y comportamientos compulsivos para evitarlo; produciendo la necesidad de tener el móvil cerca una desazón tan intensa que interfiere en la vida cotidiana de quienes lo padecen afectando al rendimiento laboral, académico, y a la vida social y personal.
Se manifiesta en una serie de síntomas fisiológicos, conductuales y emocionales. Algunos de los más comunes incluyen:
- Ansiedad. Mostrando excesiva preocupación por el hecho de no tener cerca su teléfono Pueden experimentar sensaciones de angustia solo ante el hecho pensar que podrían estar sin él.
- Uso compulsivo. Dedicando más tiempo del esperado y del deseado al uso del móvil en detrimento de otras actividades importantes y-o gratificantes para la persona como el trabajo. ( en no pocas veces su uso abusivo se convierte en una forma de tapar el desencanto ante el trabajo ), el deporte, las relaciones sociales, el descanso…
Las personas con nomofobia están de cuerpo presentes `pero ausentes al estar conectados a su móvil de manera constante, incluso en situaciones inapropiadas como una reunión de trabajo, un evento familiar o en medio de una conversación.
- Dificultad para concentrarse en actividades cotidianas, como estudiar, trabajar o disfrutar de tiempo con amigos y familiares.
- Síntomas fisiológicos como palpitaciones, taquicardias o sensación de falta de aire, pudiendo llegar a experimentar ataques de ansiedad, dolores de cabeza y estómago cuando no tienen acceso a su teléfono, lógicamente haciendo todo lo posible para que esto no suceda.
- Aislamiento social. Muy asociado uso abusivo de las tecnologías, Algunos individuos prefieren interactuar a través de relaciones online antes que offline.
-Mira constantemente su móvil para ver si ha recibido algún mensaje, mail, like, etc
- No quiere ir a ningún sitio en el que no haya cobertura.
- Casi nunca apaga el móvil ni se separa de él.
- Siempre está pendiente de localizar un lugar donde cargarlo, llegando a ponerse ansioso cuando baja el nivel de batería y no tiene cargador cercano.

Qué podemos hacer frente a la nomofobia.
El diagnóstico y tratamiento de la nomofobia es esencial para evitar que el trastorno empeore. A continuación, algunas estrategias útiles frente a este problema.
En primer lugar, nunca, nunca podemos afrontar un problema si no somos conscientes de tenerlo; por lo que hemos de plantearnos cuánto tiempo pasamos frente a la pantalla y reconocer de qué manera el uso del móvil está afectando nuestra calidad de vida.
Llevar a cabo una desconexión progresiva en los que se establezcan periodos de tiempo en que el móvil esté apagado o fuera del alcance, periodos que podremos aumentar gradualmente, llegando a establecer límites y horarios para su uso.
Es muy importante que los adultos establezcan límites claros sobre el uso de dispositivos tecnológicos en los niños y adolescentes para ayudar a prevenir la adicción desde temprana edad.
Fomentar las interacciones cara a cara. Una forma eficaz de reducir la nomofobia es volver a las interacciones sociales presenciales, lo que contribuye a mejorar las relaciones interpersonales y a disminuir la ansiedad causada por la desconexión digital.
De extrema utilidad y eficacia es la TCC ( Terapia Cognitivo-Conductual ) para aprender manejar la ansiedad que el paciente siente al estar sin su teléfono, modificando sus conductas disfuncionales ante el uso del móvil así como abordando y modificando todas las ideas profundamente arraigadas sobre el miedo a estar sin el móvil, las consecuencias que puede tener; en definitiva los miedos y temores fundados o infundados de quien lo sufre así como potenciando su autoestima, siendo ésta muchas veces tanto un factor de riesgo para desarrollar la nomofobia como una consecuencia de su uso. Reemplazando así el uso abusivo del móvil por actividades más saludables.
Si te has visto reflejado-a en este artículo, te sientes sin control ante la posibilidad de estar desconectado de tu móvil, viéndose afectado tu día a día puedes ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al +34 669 489 678 o por whatsapp al +34 +34 613 145 003 o también enviándonos un email a hola@psicopartner.com para reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicología online, donde estaremos encantados de, atenderte, analizar tu caso de forma personalizada y ayudarte.





