El Pseudoperdón: la adicción a perdonar

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¿Alguna vez te has sorprendido perdonando a alguien para, poco después, darte cuenta de que fue un error? ¿Has notado que perdonas una y otra vez, incluso cuando sabes que esa persona volverá a hacerte daño?

Del perdón se habla mucho. Se le atribuyen virtudes casi mágicas: paz interior, madurez emocional, crecimiento personal. Pero hay algo de lo que casi nadie habla... Cuando perdonar deja de ser una elección y se convierte en una adicción

¿QUÉ ES EL PSEUDOPERDÓN?

La adicción al perdón no es un diagnóstico clínico formal, pero describe con la tendencia psicológica, e incluso compulsiva: la necesidad compulsiva de perdonar, incluso cuando hacerlo implica dañarse a uno mismo.

Tambien es conocido bajo el nombre de pseudoperdón, este se trata de perdonar de manera sistemática a quienes te  hieren, aunque no exista arrepentimiento, cambio de conducta ni reparación del daño. Este tipo de perdón aparece como un acto automático, casi reflejo, que surge por miedo al conflicto, dependencia emocional o creencias morales rígidas sobre “ser buena persona”.

A diferencia del perdón autentico, que implica reconocer el daño recibido y sostener el enfado ante dicha ofensa, así como establecer límites para evitar que vuelva a ocurrir en un futuro. El pseudoperdón actúa en sentido contrario.
Busca la reconciliación a toda costa. Aunque el precio sea uno mismo.

Por eso suele ir acompñado de frases como: “Perdono para no discutir”,  “Mejor lo dejo pasar”, “No quiero problemas”.

Da la impresión como si algunas personas perdonaran repetidamente los traumas infligidos por sus propios verdugos, sin aprender de la experiencia. El perdón, en estos casos, no libera: refuerza la dinámica víctima–agresor, casi como una imposibilidad de dejar de perdonar. Perdonar no es algo negativo, excepto cuando no queda otra elección.

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¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA NECESIDAD DE PERDONAR SIEMPRE?

 En muchos casos el pseudoperdón, se debe mas lo que aporta a uno mismo el perdonar. Como se construye la identidad alrededor de una autoimagen moral como “solo soy bueno si perdono”. Donde cualquier sentimiento de enfado, rabia o rencor genera culpa. 

Es por eso mismo que el pseudoperdon se convierte en una obligación interna, en una necesidad para evitar sentirse culpable. Llega a aparecerse incluso sin reconocimiento del daño, a veces inmediatamente después de haber sufrido el agravio. Se trata un perdón apresurado, superficial, que busca la reconciliacion a toda costa. Por lo que no existe esa reciprocidad, no hay un cuidado hacia si mismo.  

También este patrón se relaciona con la respuesta de apaciguamiento o fawning: la persona intenta agradar o calmar al otro para sentirse segura. Decir “no pasa nada, te perdono” se convierte en una estrategia para sentirse a salvo del otro. Este habito suele enmascarar problemas mas profundos como la baja autoestima, el miedo al abandono o la dependencia emocional.

CONSECUENCIAS DE PERDONAR EN EXCESO

Aunque el perdón suele asociarse a beneficios, el hecho de perdonar indiscriminadamente o en contextos inadecuados puede tener consecuencias perjudiciales. Los los efectos negativos son los siguientes:

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  • Fomentar transgresiones reiteradas: el perdón excesivo elimina las consecuencias (críticas, culpa, temor a perder a la pareja) que de otro modo disuadirían al ofensor de reincidir. Este efecto tipo “licencia para transgredir” sugiere que perdonar siempre, sin establecer límites, puede perpetuar ciclos de mal comportamiento o incluso de abuso.
  • “Permiso” al abuso y revictimización: En situaciones de maltrato, un perdón prematuro puede equivaler a tolerar el abuso. De hecho, excesiva indulgencia del comportamiento violento puede interpretarse por el agresor como consentimiento o aceptación implicita: “el perdón aumenta la probabilidad de que el ofensor vuelva a ofender, al eliminar resultados indeseados para él ( críticas, culpa, soledad)”
  • Consecuencias emocionales para el que perdona: Perdonar cuando aún no se ha elaborado el daño genera incoherencia interna. Las emociones “negativas” (rabia, ira, dolor) se reprimen, el dolor no se valida y la herida permanece abierta.
  • Impedir la resolución del problema: Otra consecuencia de perdonar demasiado rápido es que cierra prematuramente el proceso de afrontamiento. La persona perdona para evitar confrontación, pero no se atienden las causas subyacentes de la ofensa (por ejemplo, no se busca ayuda ni se establecen límites). Esto puede llevar a acumulación de resentimiento encubierto o a que el problema real nunca se resuelva (p. ej., el agresor no enfrenta consecuencias ni cambia su conducta
photos 256887 1280 El Pseudoperdón: la adicción a perdonar

¿QUÉ ES EL PERDÓN AUTENTICO?

El pseudoperdón no es un acto de sanación, sino una respuesta aprendida que se activa para evitar el malestar emocional. No surge de haber elaborado el daño, sino de la necesidad de reducir la culpa, el miedo al conflicto o el temor al abandono. En estos casos, perdonar no es una elección, sino una obligación interna.

Cuando el perdón se utiliza de manera automática, la persona deja de atender sus propias necesidades emocionales. El enfado legítimo no se sostiene, el daño no se procesa y los límites no se establecen. Esto favorece la repetición de conductas dañinas y mantiene relaciones desequilibradas, en las que una parte se adapta constantemente y la otra no asume responsabilidad.

El perdón auténtico implica reconocer el daño recibido, validar las propias emociones y decidir conscientemente cómo actuar a partir de ahí. Puede incluir perdonar sin reconciliar, tomar distancia o poner límites claros. No exige volver a confiar ni mantener el vínculo.

Por tanto, el problema no es perdonar, sino hacerlo sin cuidado hacia uno mismo. Identificar el pseudoperdón permite diferenciar cuándo el perdón es una herramienta de salud emocional y cuándo se convierte en una forma de autoabandono. En estos casos, el trabajo no consiste en aprender a perdonar más, sino en aprender a sostener el propio malestar y a protegerse.

Si te reconoces en este patrón y sientes que el pseudoperdón está presente en tu vida, desde el equipo de Psicopartner podemos ayudarte. Puedes ponerte en contacto con nosotros,  llamándonos al +34 669 489 678 o enviándonos un email a hola@psicopartner.com y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicología online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.  

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Ángel Luis Guillén

Director Centro Psicopartner
Psicólogo Empresarial y Sanitario
Séxologo y Terapeuta de Pareja.

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