¿Por qué mienten los niños?

Los niños y las mentiras

Vivimos en una sociedad en la que la mentira se ha vuelto habitual, la frase “todo el mundo miente”, o “no te puedes fiar de nadie”, es y forma parte de nuestro día a día. Ocurre a todos los niveles, entre los mejores amigos, en el trabajo tanto por parte de nuestros jefes como por parte de nuestros subordinados, a nivel político, por supuesto. Pero, ¿los niños?, ¿mienten?, y si es así ¿qué podemos hacer para ayudarles y ayudarnos?, en este artículo trataremos de responder las siguientes preguntas:

  • ¿Pueden mentir los niños pequeños?
  • ¿A qué edad puede estar mintiendo mi hijo?
  • ¿Todo lo que cuenta es verdad, lo tengo que creer siempre?
  • Y si miente, ¿qué debo hacer con la mentira?

Antes de responder a estas preguntas repasemos como maduran los seres humanos. Diremos, siguiendo una interpretación del desarrollo desde la teoría del apego, que el ser humano madura o crece en una espiral, en un conflicto permanente entre la auto-realización y el vínculo. En los niños hay varias edades clave en las que necesitan sentirse ellos mismos y alejarse de sus figuras vinculares.

  • Los dos-tres años momento en el que los niños experimentan (no todos) rabietas y comportamientos disruptivos, esta edad es conocida como los “terribles dos”.
  • Los seis-siete años, momento de nuevo en el que se alejan de sus figuras vinculares para probar su recién estrenada madurez y control emocional, en este momento y hasta la adolescencia construyen ya sus relaciones sociales con iguales.
  • La adolescencia, periodo que nos llevaría un artículo entero. Podríamos decir que hay tantas adolescencias como adolescentes, es una época claramente caracterizada por los cambios físicos y la búsqueda de referencias fuera del ámbito familiar.

Esos tres momentos son claves y susceptibles para que aparezcan dificultades, entre ellas, las mentiras.

Principales mentiras intantiles

  1. Fabulan y forma parte de su desarrollo, no deja de ser una manera de colocarse en el centro de lo que ocurre a su alrededor en un momento de su vida en el que es especialmente sensible, un momento de su vida en el que además es por naturaleza egocéntrico e interpreta que es el centro de todo. Esto es esencial para fijar el auto–concepto, para el desarrollo de su auto-estima y por lo tanto para poder crecer de forma saludable. No es infrecuente que los niños tengan o inventen un amigo imaginario con el que compartir sus experiencias, suelen aparecer entre los 3 y 5 años.
  2. Porque hacen todo lo que este en su mano para proteger la polarización. Los niños hasta bien entrada la adolescencia serán capaces de mentir e incluso de auto-culparse de lo que ocurre en aras de sostener una polarización que es necesaria para conservar el vínculo afectivo. Recordemos que cuando un bebé nace fijara su apego con aquellas personas que sean capaces de proteger y cuidar de forma efectiva. Las mentiras y las desconfianza en los demás y en uno mismo aparecerán como consecuencia de darse cuenta de que precisamente quien debería proteger y cuidar no sólo no lo hace sino que puede hacer daño. Los niños son perfectamente capaces de mentir para proteger a mamá, a papá, o a ambos, así que debemos estar muy atentos para no instrumentalizar a los niños buscando su complicidad en alguna mentira. Esto ocurre desagraciadamente con mucha frecuencia en los casos de separación, en los que los niños sufren mucho, sintiéndose responsables de lo que ocurre entre sus padres.
  3. Pueden mentir por lo mismo que mienten los adultos, por el peso de la culpa. La vergüenza es una emoción que se suele adquirir hacia los 3 años. Antes de esta edad no es posible que un pequeño sienta vergüenza tal y como la interpretamos los adultos, ya que carece de los pre-requisitos básicos para mostrar esta adquisición, esto es, el auto-concepto, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, así como la capacidad para poder anticipar, aunque sea de forma muy incipiente, las consecuencias de sus propios actos. La vergüenza es una emoción que nos permite ajustarnos socialmente, es gracias a ella que aprendemos lo que se espera de nosotros en cada momento, es lo que hace que un niño de 5 o 6 años sepa cual es la forma adecuada de comportarse en las situaciones a las que normalmente se enfrenta. No debemos confundir la vergüenza con la timidez. Habrá niños que se muestren cohibidos o temerosos ante una situación social que no dominan, ante la presencia de extraños, especialmente de adultos, lo que no significa que sientan vergüenza.

¿Cómo puede ocurrir que un niño mienta por vergüenza?  Cuando el pequeño se equivoca y le reprendemos, si lo hacemos de forma especialmente violenta, si mostramos inseguridad, extrañeza o miedo. Ésta conducta por parte del adulto desorganizará al niño que podrá mentir para sacar el peso de la culpa de si mismo.

Mentiras y fabulaciones

Debemos distinguir entre mentiras y fabulaciones, las últimas son referencias que el niño hace a aquello que le está pasando y que seguramente le preocupe. En las fabulaciones los niños mezclan cosas que han vivido o que han visto vivir a otros y que tienen visos de ser reales y elementos claramente imaginarios y poco probables a ojos de los adultos. En estos casos debemos explorar, preguntar a los niños sobre aquello que les preocupa, hacerlo de forma calmada y tranquila, sin forzar a hablar al pequeñín. A veces, especialmente en los más pequeños podremos obtener más información observando su juego o jugando con ellos.

Consecuencias de las mentiras

Hemos visto que los niños pueden mentir, y hacerlo desde bien pequeños La mentira es por tanto una conducta natural en los seres humanos, aunque puede convertirse en un hábito peligroso.

Si el hecho de mentir se vuelve funcional, esto es, nos sirve para conseguir aquello que deseamos de forma rápida e inmediata, corremos el riesgo de utilizar la mentira como una forma fácil de conseguir lo que deseamos, y que la repitamos una y otra vez mientras funcione.

Las personas que mienten de forma habitual o compulsiva están expresando una dificultad o una falla vincular de cierta gravedad, suelen tener problemas con su autoestima estando muy preocupadas por lo que ocurre en el exterior, aunque no se les note o traten de disimular, algo que forma parte de su mundo de ilusión, de mentira. Paradógicamente pueden parecer felices, a veces ausentes, “en su mundo”, sin embargo las personas que viven en una mentira permanente en un mundo de ilusión sólo se engañan así mismas y terminan sintiéndoles vacías e infelices.

¿Qué podemos hacer?

Podemos evitar esto educando a nuestros hijos para contar siempre lo que les pasa, hacerles ver que sus padres (o quien ejerza esta misión de cuidar y proteger) están ahí pase lo que pase, sin juzgarles, sin confrontar sus pequeñas mentiras o engaños, la mejor forma de manejarse con el engaño de un niño pequeño será actuar como si la mentira no se hubiese formulado, esto es haciendo ver al pequeñín que tenemos todo bajo control y que sabemos la verdad.

Sin embargo, controlar esto no es fácil, especialmente cuando no hemos trabajado bien estos comportamientos con nuestros hijos pequeños, o cuando hemos enseñado con nuestro ejemplo a nuestros hijos que la mentira puede ser legítima.

Un niño que se habitúa a mentir para conseguir lo que desea, para protegerse o para sentirse mirado por los demás, seguirá haciéndolo hasta que pongamos remedio. Este tipo de dificultades son susceptibles de trabajar en la consulta de psicología, siempre con amabilidad con firmeza y cariño, los niños y los adolescentes aprenden a confiar y a contar aquello que les da vergüenza o miedo, los juegos y los cuentos son herramientas esenciales en este trabajo que los psicólogos de Psicopartner abordamos desde el máximo respeto con el objetivo de ayudar a la familia a alcanzar el nivel de bienestar y confort que permita que los niños sientan su casa como lo que debe ser, un espacio seguro.

En Psicopartner realizamos terapia de adolescentes y niños tanto de forma presencial como de manera virtual a traves de nuetros servicio de psicólogos online, puedes solicitar una primera sesión rellenando el formulario de contacto o bien llamando al 669 489 678.

Jorge Bueno

Jorge Bueno

Psicólogo Sanitario Especialista Niños y Adolescentes.