Psicopartner ® Psicólogos en Madrid y Online https://www.psicopartner.com Somos referentes en la salud, el bienestar emocional y psíquico de las personas, equipos y empresas, contribuimos a incrementar tu calidad de vida. Tue, 06 Oct 2026 08:42:25 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1.3 https://www.psicopartner.com/wp-content/uploads/2018/08/2017-06-28-PHOTO-00000380-100x100.jpg Psicopartner ® Psicólogos en Madrid y Online https://www.psicopartner.com 32 32 La terapia focalizada en la emoción en los trastornos depresivos https://www.psicopartner.com/terapia-focalizada-en-la-emocion-depresion/ https://www.psicopartner.com/terapia-focalizada-en-la-emocion-depresion/#respond Tue, 13 Oct 2026 17:49:56 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23372 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Subir antes las 7 imágenes a Medios -->

La terapia focalizada en la emoción (TFE) entiende la depresión no solo como un conjunto de síntomas, sino como el resultado de emociones que llevan demasiado tiempo sin poder ser escuchadas, comprendidas o transformadas. Por eso no se centra únicamente en reducir la tristeza: trabaja para que la persona pueda reconectar con lo que siente y relacionarse consigo misma de otra manera.

Mujer abatida en una sesión de terapia focalizada en la emoción mientras la psicóloga la escucha

Hay personas que llevan años deprimidas sin saberlo. Y no, no porque «no quieran verlo», sino porque la depresión real muchas veces no se parece en absoluto a la imagen que solemos tener de ella. No siempre hay llanto constante, incapacidad para levantarse de la cama, o una vida completamente paralizada.

De hecho, algunas de las personas más deprimidas continúan funcionando todos los días: trabajan, cuidan de otros, responden mensajes, cumplen responsabilidades e incluso aparentan normalidad mientras internamente sienten que algo se ha ido apagando poco a poco.

Y quizá una de las partes más difíciles de este tipo de depresión es precisamente esa: que desde fuera parece que la persona está bien. A veces incluso ella misma piensa que debería estar bien si tiene trabajo, si la vida no está tan mal … Pero hay algo que no encaja y aparece la duda de «¿Por qué me siento así?».

Y ahí comienza una de las experiencias más silenciosas y dolorosas de la depresión: dejar de entender el propio sufrimiento.

Una forma distinta de entender la depresión

La mayoría de los enfoques psicológicos y médicos entienden la depresión a partir de síntomas: tristeza, apatía, pensamientos negativos, cansancio, desesperanza o pérdida de interés. Y aunque todo eso forma parte de la depresión, muchas veces no explica lo más importante: por qué una persona llega a sentirse así.

Mujer agotada frente al ordenador en la oficina, reflejo de una depresión que no se ve desde fuera

Porque la depresión no aparece únicamente por «pensar negativo» o por falta de motivación. Muy frecuentemente aparece cuando alguien lleva demasiado tiempo sosteniéndose emocionalmente de formas que terminan agotándolo psicológicamente.

Aquí es donde la Terapia Focalizada en la Emoción (TFE) propone una perspectiva diferente. No entiende la depresión únicamente como un problema de síntomas que hay que eliminar, sino como la consecuencia de procesos emocionales que llevan demasiado tiempo sin poder ser escuchados, comprendidos o transformados.

Y para entender esto, primero hay que comprender algo fundamental: la tristeza no es el problema.

Mujer con lágrimas en los ojos mirando a lo lejos, imagen sobre la tristeza como emoción humana

¿Qué es la tristeza?

La tristeza es probablemente una de las emociones más malinterpretadas. Vivimos en una cultura obsesionada con sentirse bien constantemente. Cuando alguien está triste, enseguida aparecen mensajes como «anímate», «no pienses tanto», «tienes que distraerte», «sé positivo», … Como si la tristeza fuera un error psicológico que hubiera que eliminar rápidamente.

Sin embargo, desde un punto de vista emocional, la tristeza no es una debilidad ni un fallo del sistema. Es una emoción profundamente humana. La tristeza aparece cuando algo importante se pierde o duele. Surge ante pérdidas, decepciones, rechazo, soledad o experiencias que generan sensación de vacío emocional. Y precisamente porque aparece vinculada a aquello que es importante para la persona, cumple una función psicológica esencial.

La función de la tristeza

Comprender la función de la tristeza es fundamental para entender por qué muchas depresiones terminan desarrollándose.

Todas las emociones humanas tienen una función adaptativa, no aparecen «porque sí». Las emociones ayudan a la persona a responder psicológicamente a determinadas situaciones y necesidades.

Es por este motivo que la tristeza no está diseñada para destruir a la persona, sino para ayudarla a adaptarse emocionalmente a aquello que duele.

Mujer sentada junto a la ventana en actitud introspectiva, imagen sobre la función adaptativa de la tristeza

Cuando alguien pierde algo importante, el sistema emocional necesita tiempo para reorganizarse. Por eso la tristeza disminuye temporalmente la activación, favorece la introspección y facilita la búsqueda de apoyo emocional.

El problema es que muchas personas nunca aprendieron a relacionarse así con sus emociones. Aprendieron exactamente lo contrario:

  • llorar era «ser débil»
  • necesitar ayuda generaba culpa
  • mostrar vulnerabilidad incomodaba
  • expresar determinadas emociones era peligroso
  • detenerse equivalía a fracasar

Con el tiempo, muchas personas empiezan a defenderse de sus propias emociones. Ya no viven la tristeza como algo que puede atravesarse, sino como algo que debe evitarse, controlarse o esconderse.

Y ahí aparece una de las paradojas más importantes de la depresión: cuanto más intenta una persona desconectarse del dolor emocional, más termina desconectándose también de sí misma. Porque el sistema emocional humano no funciona de forma selectiva. No es posible bloquear únicamente aquello que duele y seguir sintiendo intacta toda la capacidad de conexión emocional.

La tristeza como síntoma

Cuando la tristeza puede sentirse, expresarse y elaborarse emocionalmente, normalmente cumple su función adaptativa y desaparece.

Sin embargo, en los trastornos depresivos ocurre algo diferente. La tristeza deja de ser una respuesta emocional inmediata y pasa a convertirse en un estado emocional persistente y cronificado.

Pero aquí aparece algo importante, muchas personas deprimidas ni siquiera describen tristeza claramente. Describen vacío, desconexión, cansancio emocional constante, sensación de vivir en automático, dificultad para disfrutar o incluso la sensación de no sentir prácticamente nada.

Rostro difuminado sobre fondo oscuro que representa la desconexión emocional y el vacío en la depresión

Y esto tiene una explicación importante, el sistema emocional no funciona de manera selectiva. Una persona no puede bloquear únicamente aquellas emociones que resultan dolorosas y mantener intacta toda su capacidad emocional.

Cuando alguien pasa años intentando no sentir tristeza, miedo, vergüenza, rabia o vulnerabilidad, normalmente también acaba desconectándose de emociones relacionadas con la ilusión, el placer, la conexión o el entusiasmo. Por eso muchas personas mencionan que no saben qué les pasa, que es como si hubiese algo de dentro de ellas que se hubiese apagado, que deberían estar bien pero no lo consiguen.

La tristeza deja entonces de funcionar como una emoción adaptativa y empieza a formar parte de un sistema emocional agotado y bloqueado. Y cuanto menos entiende la persona lo que le ocurre, más probable es que aparezcan culpa, sensación de defecto personal o pensamientos como «quizá el problema soy yo».

Origen de la depresión

La depresión rara vez aparece de forma repentina o aislada. Normalmente existe una historia emocional detrás. Es por eso por lo que las depresiones se entienden como el resultado de procesos emocionales mantenidos durante años.

Personas que han vivido demasiado tiempo funcionando desde exigencia emocional constante, que han aprendido a priorizar las necesidades de otros antes que las propias, que crecieron sintiendo que tenían que merecer afecto a través del rendimiento, la perfección o el autocontrol. O incluso que nunca aprendieron a relacionarse con sus emociones desde seguridad emocional. Con frecuencia, debajo de muchas depresiones aparecen experiencias emocionales profundas como:

  • vergüenza
  • sensación de no ser suficiente
  • miedo al rechazo
  • miedo al abandono
  • soledad emocional
  • necesidad constante de validación
  • autoexigencia extrema
  • dificultad para sentirse valioso sin rendir

El problema es que muchas veces estas emociones no son plenamente conscientes. La persona no piensa que está desconectado emocionalmente, sino que se refleja como:

  • «Soy débil»
  • «No valgo»
  • «Siempre me pasa lo mismo»
  • «No sé disfrutar de nada»

Y precisamente ahí aparece uno de los núcleos más importantes del sufrimiento depresivo: la autocrítica. Muchas personas deprimidas viven bajo un sistema interno de amenaza constante. Se exigen incluso estando agotadas, por sentirse mal. Convierten cualquier error en prueba de insuficiencia personal.

Mujer que se grita a sí misma mientras su otra versión llora, imagen sobre la autocrítica en la depresión

Desde fuera puede parecer simplemente perfeccionismo o autoexigencia. Pero internamente suele existir un enorme miedo emocional: miedo a no ser suficiente, a decepcionar, a no ser querido o incluso a perder valor personal.

Con el tiempo, sostener este funcionamiento emocional genera un desgaste psicológico enorme. Y llega un momento en el que la persona deja de vivir desde vitalidad emocional y empieza a vivir desde supervivencia emocional.

¿Cómo se trabaja desde la Terapia Focalizada en la Emoción?

La Terapia Focalizada en la Emoción no busca únicamente reducir síntomas o enseñar estrategias rápidas para «dejar de sentirse mal». Su objetivo es comprender y transformar los procesos emocionales que sostienen la depresión. Y esto cambia profundamente la forma de trabajar terapéuticamente.

Esto se debe a que el foco deja de estar únicamente en controlar síntomas y pasa a centrarse en entender qué emociones, necesidades y experiencias emocionales que están organizando el sufrimiento de la persona.

Uno de los primeros objetivos terapéuticos consiste en ayudar a que la persona pueda reconectar emocionalmente consigo misma. Ya que muchas personas deprimidas viven profundamente desconectadas de lo que sienten. No porque no tengan emociones, sino porque llevan demasiado tiempo intentando contenerlas, minimizarlas o sobrevivir alejándose de ellas.

Mano que se posa con suavidad sobre el propio hombro, gesto de autocuidado y reconexión emocional con uno mismo

Por eso el trabajo terapéutico implica ayudar a identificar emociones que muchas veces aparecen ocultas debajo de la apatía o el vacío, como: tristeza profunda, vergüenza, rabia inhibida, miedo al rechazo, sensación de soledad, necesidad de cuidado o reconocimiento emocional.

La TFE también trabaja intensamente con la autocrítica, esto es especialmente importante en depresión. Porque muchas personas deprimidas no solo sufren por lo que les ocurre, sino por cómo se relacionan consigo mismas mientras sufren.

  • Se hablan desde dureza constante.
  • Se invalidan emocionalmente.
  • Sienten culpa por descansar.
  • Se exigen incluso estando agotadas.

Desde este enfoque, el objetivo terapéutico no es simplemente «pensar positivo», sino desarrollar una relación emocional diferente con uno mismo: más segura, más flexible y menos organizada alrededor de la exigencia y el miedo.

Además, la Terapia Focalizada en la Emoción parte de una idea fundamental: las emociones no cambian únicamente mediante lógica. Muchas personas entienden racionalmente lo que les ocurre y, aun así, continúan sintiéndose atrapadas emocionalmente.

Por eso el cambio terapéutico profundo no consiste solo en comprender intelectualmente la propia historia, sino en vivir experiencias emocionales nuevas que permitan reorganizar la forma en la que la persona se siente consigo misma.

Si te interesa cómo se aplica este mismo enfoque a otros problemas, puedes leer sobre la terapia focalizada en la emoción en los trastornos de ansiedad.

Conclusión

La Terapia Focalizada en la Emoción propone una manera distinta de entender la depresión. No la entiende únicamente como un conjunto de síntomas, un problema químico o una falta de motivación. La entiende como el resultado de una historia emocional que, durante demasiado tiempo, ha tenido que sostenerse desde desconexión, autoexigencia o supervivencia emocional.

Y quizá una de las ideas más importantes de este enfoque es esta: muchas personas deprimidas no están rotas. Simplemente llevan demasiado tiempo viviendo lejos de sí mismas.

Comprender esto no elimina automáticamente el sufrimiento. Pero sí permite empezar a mirarlo desde un lugar diferente. Un lugar donde la depresión deja de entenderse únicamente como un fallo personal y empieza a comprenderse como una experiencia emocional que puede ser escuchada, comprendida y transformada.

Si al leer este artículo te has sentido identificado o sientes que llevas demasiado viviendo desde la desconexión, desde el equipo de Psicopartner podemos ayudarte. Puedes ponerte en contacto con nosotros, llamándonos al +34 669 489 678 o enviándonos un email a hola@psicopartner.com y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicología online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Si estás pasando por un momento muy difícil o tienes pensamientos de hacerte daño, no esperes: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas, o al 112 en caso de emergencia.

Preguntas frecuentes sobre la terapia focalizada en la emoción y la depresión

¿Qué es la terapia focalizada en la emoción?

Es un enfoque de psicoterapia desarrollado por Leslie Greenberg que trabaja directamente con las emociones: ayuda a identificarlas, comprender su función y transformar aquellas que generan sufrimiento. Parte de la idea de que las emociones no cambian solo mediante la lógica, sino viviendo experiencias emocionales nuevas dentro de una relación terapéutica segura.

¿Sirve la terapia focalizada en la emoción para la depresión?

Sí. La depresión es uno de los problemas en los que este enfoque cuenta con más respaldo empírico. En lugar de centrarse solo en eliminar síntomas, trabaja con los procesos emocionales que sostienen la depresión, como la autocrítica, la vergüenza, la desconexión emocional o las necesidades afectivas no atendidas.

¿Se puede tener depresión y seguir funcionando con normalidad?

Sí. Muchas personas deprimidas siguen trabajando, cuidando de otros y cumpliendo responsabilidades mientras por dentro sienten vacío, cansancio emocional o que algo se ha ido apagando. Que desde fuera parezca que la persona está bien no significa que no esté sufriendo una depresión.

¿Por qué siento vacío en lugar de tristeza?

Porque el sistema emocional no funciona de forma selectiva. Cuando alguien pasa mucho tiempo intentando no sentir emociones dolorosas, también acaba desconectándose de la ilusión, el placer o el entusiasmo. El resultado suele vivirse como vacío, apatía o sensación de vivir en automático, más que como tristeza clara.

¿Qué papel tiene la autocrítica en la depresión?

Es uno de sus núcleos más importantes. Muchas personas deprimidas se hablan con dureza constante, se invalidan y se exigen incluso estando agotadas, lo que mantiene un sistema interno de amenaza. La terapia focalizada en la emoción trabaja para desarrollar una relación con uno mismo más segura y menos organizada alrededor de la exigencia y el miedo.

¿Cuándo debo pedir ayuda por depresión?

Cuando el malestar, el vacío o la apatía se mantienen durante semanas y afectan a tu trabajo, tus relaciones o tu capacidad para disfrutar, o cuando no entiendes lo que te pasa aunque objetivamente tu vida no vaya mal. Si aparecen pensamientos de hacerte daño, pide ayuda de inmediato llamando al 024 o al 112.

Luis Guillén Plaza
Psicólogo Sanitario colegiado M-40260 · Psicopartner, centro sanitario autorizado CS15706.

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Diferencia entre celos y envidia https://www.psicopartner.com/diferencia-entre-celos-y-envidia/ https://www.psicopartner.com/diferencia-entre-celos-y-envidia/#respond Wed, 07 Oct 2026 18:12:07 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=16240 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Pegar en Editor de código -->

Actualizado en septiembre de 2026

La diferencia entre celos y envidia está en qué tememos y qué deseamos. La envidia aparece cuando queremos algo que tiene otra persona y nosotros no tenemos. Los celos aparecen cuando tememos perder algo que ya sentimos nuestro. La envidia mira hacia fuera, hacia lo que falta; los celos miran hacia dentro, hacia lo que se podría perder.

Ambas son emociones normales y ambas pueden volverse destructivas. Lo que marca la diferencia no es sentirlas, sino qué hacemos con ellas.

EnvidiaCelos
Qué se sienteDeseo de algo que tiene otroMiedo a perder algo propio
Cuántas personas intervienenDos: yo y quien lo tieneTres: yo, la persona y un tercero percibido como amenaza
Pensamiento típico«Ojalá yo tuviera eso»«Voy a perderlo»
Dónde suele aparecerTrabajo, amistades, redes socialesPareja, familia, amistades cercanas
Cuándo se vuelve problemaCuando genera frustración o lleva a boicotear al otroCuando deriva en control, vigilancia o desconfianza

¿Son normales los celos y la envidia?

Sí. Las dos son emociones secundarias: somos conscientes de ellas y las sentimos a raíz de nuestro contacto con el entorno social. Son emociones primarias el miedo, la sorpresa, el asco, la tristeza, la alegría y el enfado. Aunque existe cierta controversia al respecto, generalmente se considera que las primarias tienen un carácter innato, no aprendido, al contrario que las secundarias.

Las emociones primarias cumplen una función ancestral, casi siempre ligada a la supervivencia: el miedo nos ayuda a salir de una situación de peligro, la sorpresa y el asco nos alejan de lo que puede dañarnos, la tristeza facilita la reparación ante una pérdida, la alegría nos sirve de motor para seguir persiguiendo objetivos y el enfado nos permite poner límites cuando percibimos un acto como abusivo. La función de las emociones secundarias está mucho menos definida y depende en gran medida del entorno en el que nos desenvolvemos.

¿Cómo aprendemos a sentir celos y envidia?

Al desarrollarnos en un contexto social del que es prácticamente imposible diferenciarse, observamos nuestro entorno y aprendemos también las emociones secundarias como consecuencia de esa interacción.

Desde pequeños vemos cómo nuestras figuras de referencia manifiestan vergüenza, culpa, celos o envidia ante ciertas situaciones: vergüenza en un momento social embarazoso, culpa cuando pensamos que hemos podido hacer algo mal, celos cuando percibimos un flirteo de un tercero con nuestra pareja, envidia cuando un conocido consigue un puesto de trabajo que consideramos superior al nuestro.

Hoy hay un factor que amplifica especialmente la envidia y que hace veinte años no existía: la comparación permanente. Las redes muestran los resultados de los demás sin el proceso que hay detrás, así que comparamos nuestro día completo con el mejor momento del día de otro. Puedes leer más sobre los efectos psicológicos de vivir hiperconectados.

Aprender a gestionarlas puede ayudarnos a reconducirlas

Estas dos formas de sentir suelen generar malestar en la persona y en su entorno. No obstante, aprender a gestionarlas puede ayudarnos a reconducirlas hacia formas más constructivas, e incluso convertirlas en facilitadoras para conseguir nuestros objetivos.

La envidia, bien leída, es información: señala aquello que valoramos y todavía no tenemos. Ese mismo dato puede convertirse en objetivo en lugar de en resentimiento. La diferencia está en dónde ponemos el foco, si en lo que el otro tiene o en lo que nosotros queremos construir.

¿Cuándo la envidia se vuelve destructiva?

Sentir envidia cuando un amigo tiene lo que nos gustaría tener y no hemos conseguido —un buen trabajo, un amplio círculo social, una pareja e hijos— no es destructivo por sí mismo. La parte destructiva llega cuando eso nos genera frustración con nuestra propia vida, con nosotros mismos o con esa persona, hasta el punto de que algunas personas llegan a boicotear los éxitos de sus allegados por la frustración que les produce no tenerlos ellas.

Conviene tener muy presente que cada uno tiene sus propias circunstancias y su propio camino recorrido. La comparación con los demás, un constructo tan presente en estos casos e inculcado por la sociedad, no hace sino dañar nuestro autoconcepto y, a mayores rasgos, nuestra autoestima, que es la base sobre la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

Los demás no han estado en nuestros zapatos, no han vivido nuestras experiencias y probablemente hayan tenido una evolución distinta, lo cual no significa que sea mejor ni peor. Dentro de la presión social de la que no podemos huir, toca parar a reflexionar sobre las diferencias individuales y compararnos con nosotros mismos. Intentar ser nuestra mejor versión no implica derrotar ni destruir al otro, sino aceptar nuestras circunstancias y las suyas, dejar de luchar contra ello y movilizarnos hacia los objetivos que de verdad queremos, acordes a nuestro propio sistema de creencias y valores.

Pareja discutiendo mientras uno revisa el móvil del otro, ejemplo de celos y desconfianza en la relación
Revisar el móvil calma la inquietud unos minutos y alimenta la desconfianza a largo plazo.

¿Cuándo los celos se convierten en un problema?

Los celos aparecen cuando tememos perder algo que consideramos que nos pertenece. Y ahí está la clave: el problema real no es el miedo, sino el control o la posesión que sentimos tener sobre el otro, la sensación de tener derecho a poseerlo.

Dentro de las relaciones de pareja, e incluso de amistad, es importante distinguir los espacios propios de cada miembro y tener presente que somos personas libres. No pertenecemos al otro, y lo verdaderamente enriquecedor es que la otra persona, sintiéndose libre, elija estar contigo.

Hablamos de celos patológicos cuando se produce dentro de la relación una dinámica de control, desconfianza e inseguridad que provoca un fuerte malestar y daño emocional a la pareja. En esos casos, la terapia de pareja puede ayudar a regular estas emociones de una manera adecuada.

Es normal que aparezcan celos de forma automática en determinados momentos, porque somos seres sociales. Lo que ocurre es que se contrarrestan con la confianza que tenemos en la otra persona. Aunque percibamos competidores, la esencia de una relación es la confianza, y sin ella no hay relación sana que se pueda mantener.

¿Cómo gestionar los celos y la envidia?

Estas son las pautas que trabajamos en consulta y que puedes empezar a aplicar por tu cuenta:

  • Nombra la emoción antes de actuar. Decirse «esto que siento es envidia» o «esto es miedo a perderle» reduce la intensidad y abre un margen para decidir.
  • Distingue el dato de la interpretación. Que tu pareja tarde en contestar es un dato. Que esté con otra persona es una interpretación. Casi todo el malestar vive en la segunda.
  • No cedas a la comprobación. Mirar el móvil, la última conexión o las redes calma unos minutos y refuerza el hábito de vigilar, que a medio plazo aumenta la ansiedad.
  • Convierte la envidia en objetivo. Si envidias el trabajo de alguien, pregúntate qué parte concreta quieres para ti y qué paso podrías dar este mes.
  • Compárate contigo. La única comparación útil es con quien eras hace un año, porque es la única que comparte punto de partida.
  • Habla desde ti, no desde el reproche. «Me siento inseguro cuando…» abre conversación; «siempre estás pendiente de…» la cierra.

Solo cuando llegamos a este punto de reflexión somos capaces de mantener relaciones saludables con nuestro entorno: alegrarnos por los éxitos de nuestros amigos, compartir los momentos de felicidad propios y ajenos, conectar de verdad con uno mismo y con los demás. En resumen, vivir.

¿Cuándo pedir ayuda profesional?

Conviene consultar cuando los celos o la envidia dejan de ser un episodio puntual y pasan a ocupar espacio en el día a día: si necesitas comprobar dónde está tu pareja, si las discusiones por este motivo se repiten, si evitas ver a determinadas personas porque su vida te remueve, o si el malestar se prolonga durante semanas y afecta a tu descanso, tu trabajo o tus relaciones.

También cuando la inseguridad personal es el fondo del asunto y la emoción concreta solo es su forma visible. En esos casos el trabajo terapéutico no va sobre los celos, sino sobre lo que los sostiene.

Preguntas frecuentes sobre los celos y la envidia

¿Cuál es la diferencia entre celos y envidia?

La envidia aparece cuando deseamos algo que tiene otra persona y nosotros no tenemos. Los celos aparecen cuando tememos perder algo que ya sentimos nuestro. La envidia implica a dos personas; los celos, a tres: uno mismo, la persona a la que se teme perder y un tercero percibido como amenaza.

¿Son los celos una señal de amor?

No. Los celos son una señal de miedo a la pérdida y, con frecuencia, de una sensación de posesión sobre el otro. Una relación puede ser muy sólida y prácticamente no generar celos, porque lo que los contrarresta es la confianza. Interpretarlos como prueba de amor es una de las creencias que más justifican las conductas de control.

¿La envidia siempre es mala?

No necesariamente. Sentir envidia informa de aquello que valoramos y todavía no tenemos, y esa información puede convertirse en un objetivo concreto. Se vuelve destructiva cuando genera frustración hacia uno mismo o resentimiento hacia la otra persona, hasta el punto de boicotear sus éxitos.

¿Cómo saber si mis celos son patológicos?

Se habla de celos patológicos cuando se instala una dinámica de control, desconfianza e inseguridad que provoca un malestar intenso y daño emocional en la pareja: necesidad de comprobar el móvil o la ubicación, interrogatorios, restricciones sobre con quién puede relacionarse. Cuando la vida de uno de los dos empieza a organizarse alrededor de evitar los celos del otro, conviene consultar.

¿Se pueden controlar los celos?

No se trata de eliminarlos, porque son una emoción normal, sino de que dejen de dirigir la conducta. Nombrar la emoción, distinguir el dato de la interpretación y no ceder al impulso de comprobar son las tres pautas que más reducen su intensidad. Si el patrón lleva años instalado, el acompañamiento profesional acelera mucho el proceso.

¿Por qué las redes sociales aumentan la envidia?

Porque muestran resultados sin el proceso que hay detrás, así que acabamos comparando nuestro día completo con el mejor momento del día de otra persona. Esa comparación permanente y descontextualizada erosiona el autoconcepto y alimenta la sensación de estar por detrás, aunque objetivamente no sea así.

Terapia psicológica en Madrid y online

Si te cuesta gestionar estas emociones, no tienes que hacerlo solo. En Psicopartner trabajamos con psicólogos sanitarios colegiados, de forma presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal y por videollamada. Escríbenos a hola@psicopartner.com, llámanos al +34 669 489 678 o pide cita desde la página de contacto. Te atenderemos desde el respeto, la cercanía y la profesionalidad.

Ángel Luis Guillén
Psicólogo Sanitario colegiado M-13208
Terapeuta de pareja y sexólogo. Director de Psicopartner, centro sanitario autorizado CS15706.

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Por qué el trauma nos deja sin palabras: lo que la neurociencia revela sobre el cerebro «atrapado» https://www.psicopartner.com/trauma-y-cerebro/ https://www.psicopartner.com/trauma-y-cerebro/#respond Mon, 05 Oct 2026 10:30:00 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23525 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Subir antes las 4 imágenes a Medios (septiembre 2026) -->

El trauma nos deja sin palabras porque, al revivirlo, el cerebro reduce la actividad del área de Broca, la región que traduce la experiencia en lenguaje, mientras el hemisferio derecho y la amígdala se activan con fuerza. Por eso el recuerdo traumático no se guarda como una historia, sino como fragmentos sensoriales que se viven como si estuvieran ocurriendo ahora.

Hombre caminando solo por una pasarela sobre el mar en blanco y negro, imagen sobre cómo el trauma afecta al cerebro

Para quienes han sobrevivido a una tragedia, existe un abismo infranqueable entre la intensidad de lo vivido y la capacidad de narrarlo. Con frecuencia, el relato de un evento traumático no se presenta como una historia coherente, sino como un conjunto de fragmentos inconexos: un olor metálico, el chirrido de unos neumáticos o un nudo asfixiante en el estómago. Durante décadas, la psicología intentó comprender este silencio desde la observación externa, pero no fue hasta los años noventa cuando la tecnología nos permitió, por fin, cruzar el umbral del cráneo. El desarrollo de la tomografía por emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética funcional (RMf) nos brindó una ventana sin precedentes para observar el cerebro en acción, revelando que el trauma, en un sentido biológico aterrador, nos deja literalmente sin lengua.

Ver el motor, no solo la gasolina

Antes de la revolución de la neuroimagen, nuestra comprensión de la salud mental se centraba en la neuroquímica: la medición de neurotransmisores como la serotonina o la norepinefrina. Utilizando el símil que utiliza el reconocido psiquiatra Bessel van der Kolk, estudiar estas sustancias era como intentar comprender el rendimiento de un vehículo analizando únicamente la calidad de la gasolina.

La llegada de las nuevas técnicas de imagen permitió a los científicos pasar de las teorías químicas a la observación directa de los circuitos de la mente y la consciencia. En lugar de solo medir el combustible, ahora podíamos ver el «motor» —la arquitectura funcional del cerebro— procesando recuerdos y emociones en tiempo real. Este cambio de paradigma fue crucial: nos permitió entender el trauma no como un simple «desequilibrio químico», sino como una alteración estructural y funcional en los circuitos que procesan la realidad.

Joven que se tapa la boca con la mano, imagen sobre cómo el trauma desactiva el área del lenguaje

El apagón del área de Broca (El horror indescriptible)

El trauma no se almacena como un relato, sino como huellas sensoriales desorganizadas. Al monitorizar a los participantes mientras revivían fragmentos aislados de sus experiencias traumáticas (sensaciones físicas, olores y sonidos) los investigadores observaron una desactivación drástica del lóbulo frontal izquierdo, específicamente en el área de Broca, el centro principal del habla. Sin esta región activa, es físicamente imposible traducir la experiencia en palabras. Este descubrimiento valida la naturaleza preverbal del trauma y explica por qué los supervivientes suelen elaborar una «historia de portada»: un relato superficial y lógico que ofrecen al mundo para explicar sus síntomas, pero que raramente toca la verdad interna y visceral de lo que sienten.

La tiranía del cerebro derecho

Los escáneres revelaron una asimetría hemisférica radical durante los flashbacks: mientras el lado izquierdo se «apagaba», el lado derecho se iluminaba intensamente. Esta desconexión es fundamental para entender la desorientación del paciente:

HemisferioEstado durante el flashbackQué hace
Hemisferio izquierdoDesactivadoEs el centro de la lógica, el análisis y la secuencia. Nos permite comprender la causa y el efecto y situar los eventos en una línea temporal (pasado, presente y futuro).
Hemisferio derechoActivadoEs intuitivo, emocional, visual y táctil. Es el primero en desarrollarse en el útero y el que gestiona la comunicación no verbal.

Al desactivarse el hemisferio izquierdo, el paciente sufre una pérdida del funcionamiento ejecutivo. Sin la capacidad de secuenciar, el cerebro no puede identificar que lo que siente es un recuerdo; simplemente experimenta el terror como una verdad absoluta del presente. El trauma nos devuelve a un estado de desarrollo prelingüístico donde solo existe la emoción pura y la sensación física.

Manos deshaciendo el lazo negro de una caja cerrada, metáfora del recuerdo traumático guardado sin procesar

Un presente eterno en la corteza visual

Otro descubrimiento inquietante fue la activación del área 19 de Brodmann, una región de la corteza visual que registra las imágenes en bruto cuando entran por primera vez en el cerebro. En un cerebro sano, estas imágenes se difunden rápidamente a otras áreas para ser interpretadas y archivadas. En el cerebro traumatizado, sin embargo, la imagen se queda «estancada».

Esta activación persistente significa que, para el cerebro, la tragedia no es un recuerdo lejano, sino un evento que está ocurriendo ahora mismo. El pasado no se archiva; permanece como una presencia vívida y constante en la corteza visual, lo que explica por qué los flashbacks se sienten tan reales y aterradores décadas después.

La alarma que no se apaga

En el escáner, el simple hecho de escuchar fragmentos de sus historias disparaba su amígdala provocando un aumento masivo de la presión arterial y el ritmo cardíaco. En una persona sana, las hormonas del estrés regresan a su nivel basal tras la amenaza; en el cerebro traumatizado, estas hormonas permanecen elevadas o se disparan de forma desproporcionada ante cualquier estímulo mínimo.

Incluso si la mente consciente intenta negar el dolor o esconderse, el cerebro emocional sigue mandando señales de lucha o huida a los músculos y órganos. Cuando el trauma no se puede expresar con palabras, el cuerpo «reclama atención» manifestándose a través de enfermedades físicas, fatiga crónica y un estado de alerta que nunca descansa.

Conclusión: más allá de «contar la historia»

Grupo sentado en círculo sobre un escenario, imagen sobre las terapias del trauma que van más allá del relato verbal

Durante más de un siglo, la psicoterapia se ha basado en la premisa de la «cura por el habla». Sin embargo, la neurociencia moderna nos obliga a ser humildes: si el trauma desactiva las áreas del lenguaje y desconecta el cerebro lógico, el conocimiento racional es insuficiente. El cerebro racional no puede convencer al cerebro emocional de que el peligro ha pasado mediante el simple uso de explicaciones.

Este descubrimiento nos plantea un desafío provocador: si el trauma es una experiencia preverbal grabada en el cuerpo y en las áreas mudas del cerebro, ¿no deberíamos empezar a buscar formas de curación que hablen ese mismo lenguaje silencioso, en lugar de insistir en un relato que el cerebro, físicamente, no puede construir?

¿Qué terapias trabajan el trauma más allá de las palabras?

Existen enfoques que no dependen solo del relato verbal. El más estudiado es el EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares), recomendado por la Organización Mundial de la Salud para el trastorno de estrés postraumático: combina la evocación del recuerdo con estimulación bilateral para ayudar al cerebro a archivarlo como pasado. También se utilizan enfoques centrados en el cuerpo y en la regulación del sistema nervioso, como el mindfulness aplicado al trauma. Puedes leer qué es el EMDR y cómo funciona o conocer nuestra terapia EMDR en Madrid.

Si te sientes identificado/a al leer este artículo y has experimentado un suceso traumático que aún no has conseguido integrar y continúa estando presente no dudes en contactar con nosotros. En Psicopartner disponemos de un gran equipo de psicólogos, sexólogos y terapeutas de parejas que te pueden ayudar tanto a nivel presencial como por videollamada.

Puedes contactar con nosotros llamando al teléfono +34 613 145 003 o al 91 466 98 62, o bien enviando un email a hola@psicopartner.com donde estaremos encantados de escuchar tu caso y poder ayudarte.

Preguntas frecuentes sobre el trauma y el cerebro

¿Por qué no puedo hablar de mi trauma?

Porque al revivir el recuerdo traumático el cerebro reduce la actividad del área de Broca, la región responsable de convertir la experiencia en palabras. Al mismo tiempo se activan zonas emocionales y sensoriales del hemisferio derecho. El resultado es que el recuerdo aparece como sensaciones, imágenes o emociones intensas, pero cuesta mucho construir con él un relato ordenado.

¿Qué le pasa al cerebro durante un flashback?

Durante un flashback se activan con fuerza la amígdala y el hemisferio derecho, mientras el hemisferio izquierdo, encargado de la lógica y de ordenar los hechos en el tiempo, pierde actividad. Por eso la persona no siente que está recordando algo pasado, sino que lo vive como si estuviera ocurriendo ahora, con la misma respuesta física de alarma.

¿El trauma se queda en el cuerpo?

Cuando el trauma no se procesa, el sistema de alarma puede mantenerse activado: las hormonas del estrés se disparan ante estímulos mínimos y el cuerpo sigue enviando señales de lucha o huida. Esto puede traducirse en tensión muscular, fatiga crónica, problemas de sueño o síntomas físicos sin una causa médica clara.

¿Por qué los recuerdos traumáticos se sienten tan reales?

Porque no se archivan como el resto de recuerdos. En los estudios de neuroimagen se observó que, al revivir el trauma, se activa una región de la corteza visual que registra las imágenes en bruto. La imagen queda estancada en lugar de integrarse como un recuerdo del pasado, y por eso puede sentirse igual de vívida décadas después.

¿Sirve hablar en terapia si el trauma no tiene palabras?

Hablar ayuda, pero a menudo no es suficiente por sí solo, porque el cerebro racional no puede convencer al cerebro emocional de que el peligro ha pasado. Por eso se combinan enfoques que trabajan con el cuerpo, las sensaciones y la regulación emocional, como el EMDR o el mindfulness aplicado al trauma, con el trabajo verbal.

¿Qué es la historia de portada en el trauma?

Es el relato lógico y superficial que muchas personas que han vivido un trauma ofrecen a los demás para explicar sus síntomas. Suele ser coherente, pero no toca la experiencia interna y visceral de lo ocurrido, precisamente porque esa parte se almacenó como huellas sensoriales y no como palabras.

Fuentes

  • Van der Kolk, B. (2015). El cuerpo lleva la cuenta: cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma. Eleftheria.
  • Rauch, S. L., van der Kolk, B. A., et al. (1996). A symptom provocation study of posttraumatic stress disorder using positron emission tomography and script-driven imagery. Archives of General Psychiatry, 53(5), 380-387.

Rosana Plaza
Psicóloga Sanitaria colegiada M-41533
Sexóloga, terapeuta de pareja y experta en mindfulness para gestión del estrés y ansiedad

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Actualizado en septiembre de 2026

La ansiedad por separación es el miedo intenso que siente un niño cuando se aleja de sus figuras de apego, normalmente sus padres. Hasta cierto punto forma parte del desarrollo normal: aparece hacia los ocho meses y suele remitir de forma progresiva a lo largo de la etapa infantil. Se convierte en un problema cuando es desproporcionada para la edad, se mantiene en el tiempo e interfiere en la vida del niño y de la familia.

Cada septiembre lo vemos repetirse en consulta con la vuelta al colegio. Y no solo entonces: quedarse con los abuelos, ir al médico, la piscina, dormir fuera de casa o cumplir el régimen de visitas cuando los padres están separados son situaciones en las que esta respuesta aparece con la misma fuerza.

¿Qué es la ansiedad?

El diccionario de la Real Academia Española la define como un «estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo» y, en su acepción médica, como la «angustia que suele acompañar a muchas enfermedades y que no permite sosiego a los enfermos».

En la consulta de psicología matizamos esa definición. Podríamos decir que la ansiedad es la sintomatología que percibe el paciente y a través de la cual se manifiesta la respuesta fisiológica que el organismo da ante los estímulos que provocan miedo, inseguridad o temor. Es decir: no es la causa, es la forma en que el cuerpo expresa el miedo.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad en el cuerpo?

Las señales físicas son muy variadas. No todas las personas que experimentan ansiedad las presentan todas ni con la misma intensidad, igual que no todos sentimos temor ante los mismos estímulos. Pero hay algunas que se repiten con mucha frecuencia:

  • Agitación conductual («no puedo quedarme quieto ni un momento») o agitación cognitiva («no puedo quitarme estos pensamientos de la cabeza»).
  • Incremento de la tasa cardíaca, que a veces se nota como palpitaciones: «me noto latir el corazón en el pecho, en la garganta».
  • Sudoración excesiva, en las palmas de las manos o en las axilas: «siento sudor frío».
  • Presión en el pecho o en la garganta, dificultad para respirar: «no puedo tragar, me quedo sin aire».

Son solo algunas de las manifestaciones más comunes. En casos de extrema tensión emocional pueden llegar a producirse desmayos o ataques de pánico, cuya característica principal es la intensificación de estos síntomas hasta un punto en el que a la persona le parecen insoportables. En los niños, además, la ansiedad suele expresarse también en forma de dolor de tripa o de cabeza, náuseas y llanto que no se calma con razonamientos.

¿Qué es la ansiedad por separación?

Si la ansiedad es la manifestación física del miedo o de la inseguridad, la ansiedad por separación es lo que sentimos cuando lo que nos da miedo es separarnos de alguien o de algo que necesitamos para sentirnos seguros.

Conviene distinguir dos cosas. Por un lado, la respuesta de separación, que es normal y adaptativa: separarse de la pareja durante un tiempo, por ejemplo, puede generar una sensación incómoda durante unas horas o días, pero el cerebro pone rápidamente en juego estrategias alternativas para manejar esa incomodidad. Por otro, el trastorno de ansiedad por separación, que sí es una categoría clínica reconocida en el DSM-5: se diagnostica cuando el miedo es excesivo para la edad, persiste al menos cuatro semanas en niños y adolescentes y causa un deterioro significativo en la vida familiar, escolar o social.

Dicho de otro modo: en consulta no tratamos el miedo a separarse, que es humano y universal, sino aquello que interfiere gravemente en alguna esfera del desarrollo de la persona —social, familiar, escolar o laboral— y lo lleva haciendo durante el tiempo suficiente.

Hablemos de niños: la vuelta al colegio

Es una situación recurrente. Llega septiembre y los más pequeños se incorporan a la escuela infantil o al cole «de mayores», como ellos dicen. Parecen ilusionados, nos dicen que sí, que sí, que quieren conocer a otros niños, jugar, tener profes. Pero al mismo tiempo tienen que aprender a perder.

Y saber perder a tus figuras de referencia, tus juguetes, tu espacio conocido, aunque sea durante unas horas, es difícil. Es normal que un niño llore al entrar al colegio, que se agarre a la pierna del adulto, que proteste. Lo que hace no es una rabieta: es una respuesta de protección. Su cerebro interpreta la separación como una posible amenaza y activa todo lo que sabe hacer para no alejarse de quien le cuida.

Lo que necesita en ese momento no es que le convenzamos de que no pasa nada, sino que las personas que le rodean le hagan sentir seguro y protegido. Los niños hacen un esfuerzo adaptativo enorme; los adultos que nos responsabilizamos de ellos tenemos la obligación de hacerlo también.

Hemos usado el ejemplo del colegio para explicar cómo funciona la respuesta de protección que emite el niño cuando le separan de sus figuras de referencia, pero esto se extrapola a muchos otros contextos: quedarse en casa de familiares para que los padres puedan acudir a una cita o salir a tomar algo, la consulta del médico, la piscina, o cumplir el régimen de visitas con papá o mamá cuando están separados. Sobre esto último puede ayudarte leer cómo explicar la separación a los niños.

¿Por qué unos niños sí y otros no?

Todos tenemos en mente niños que se adaptan de manera aparentemente mágica a todos los cambios y pérdidas que la vida les propone, y otros que, por más intentos que hagan sus familiares, no consiguen el mismo resultado.

¿De qué depende? Habría que dejar de lado muchas variables que pueden incidir en que un niño sea más o menos competente en el manejo de la pérdida. Vamos a centrar la explicación en dos: el estilo de apego del pequeño y la capacidad de los adultos para regular sus emociones.

Apego seguro

Los niños que han desarrollado un estilo de apego seguro son los que activan al máximo su curiosidad y su capacidad de exploración, utilizando al adulto solo como base segura a la que volver. Estos niños tienen más probabilidad de éxito en el esfuerzo adaptativo, porque saben por experiencia que el adulto vuelve.

Apego inseguro o desorganizado

Los niños con estilos de apego inseguros o desorganizado tienen mayores dificultades. Muestran un miedo excesivo y conductas muy intensas —rabietas prolongadas, negativa total, en algunos casos incluso conductas de daño hacia sí mismos—, todo ello con una única intención: no alejarse de sus figuras de protección principales, de quienes les cuidan.

El estilo de apego del niño se ve claramente influido por la manera en que los cuidadores principales responden a sus necesidades: en lo competentes que son para alimentar, mantener limpios, sanos y descansados a sus bebés, y también para calmarles cuando lo necesitan. Esta forma de relacionarse con el mundo desde la protección que le ofrecemos se desarrolla muy pronto, en el primer año de vida. Por eso solemos decir que lo que ocurre en los primeros meses y años deja huella.

Y hay otra cosa que conviene tener presente: los niños pequeños no son capaces todavía de regular sus emociones de forma efectiva sin la ayuda de sus cuidadores. Somos los adultos quienes tenemos que revisar la forma en que estamos respondiendo a sus demandas, para facilitarles un desarrollo y un ajuste socioafectivo saludables.

¿Qué pueden hacer los padres ante la ansiedad por separación?

Estas son las pautas que trabajamos con las familias en consulta:

  • Anticipa la separación. Explícale con antelación qué va a pasar, cuánto va a durar y quién va a recogerle. La incertidumbre alimenta el miedo más que la separación en sí.
  • Despídete siempre, y despídete corto. Escaparse cuando el niño está distraído parece más fácil y enseña justo lo contrario: que puedes desaparecer sin avisar. Una despedida breve y cariñosa, sin alargarla, es lo que le da seguridad.
  • No minimices lo que siente. «No pasa nada» no le calma. «Sé que te da miedo que me vaya, y voy a volver a las cinco» sí.
  • Cumple lo que dices. Si le has dicho que vuelves a las cinco, vuelve a las cinco. Cada vez que el adulto vuelve cuando dijo que iba a volver, el niño aprende que la separación no es una pérdida.
  • Mantén tu propia calma. Los niños leen el estado emocional del adulto antes que sus palabras. Si te vas angustiado, se queda angustiado.
  • Ve de menos a más. Separaciones cortas y previsibles primero, más largas después. Forzar una separación larga de golpe suele empeorar el patrón.

¿Cuándo consultar con un psicólogo?

Conviene pedir ayuda cuando el miedo se mantiene más allá de las primeras semanas de adaptación, cuando el niño presenta síntomas físicos repetidos (dolor de tripa, vómitos, no poder dormir) ligados a la separación, cuando rechaza ir al colegio de forma persistente, cuando aparecen pesadillas frecuentes sobre perder a los padres o cuando la vida de la familia se está organizando alrededor de evitar que el niño se separe. Si el rechazo al colegio es el síntoma principal, puede ayudarte leer sobre la fobia escolar.

La ansiedad por separación tiene buen pronóstico cuando se trabaja a tiempo, y el trabajo casi siempre es con la familia entera, no solo con el niño. En Psicopartner ofrecemos terapia familiar: apoyamos a las familias de los más pequeños en la labor de crianza y a las de niños más mayores y adolescentes a estrechar sus lazos y a generar vínculos, o a restaurarlos cuando están dañados.

Preguntas frecuentes sobre la ansiedad por separación

¿Es normal que mi hijo llore al dejarle en el colegio?

Sí, especialmente en los primeros días o semanas de adaptación y en niños pequeños. Llorar, protestar o agarrarse al adulto es una respuesta de protección normal ante la separación. Lo esperable es que vaya disminuyendo a medida que el niño comprueba, día tras día, que el adulto vuelve a recogerle. Si pasadas varias semanas el llanto se mantiene con la misma intensidad o aparecen síntomas físicos, conviene consultar.

¿A qué edad aparece la ansiedad por separación?

La respuesta de separación surge de forma natural en torno a los ocho meses, cuando el bebé ya distingue claramente a sus cuidadores de las personas desconocidas, y suele ser más intensa entre el año y los tres años. A partir de ahí tiende a remitir de forma progresiva. Cuando se mantiene con fuerza en edad escolar o aparece de nuevo con intensidad, es momento de valorarlo.

¿Cuándo la ansiedad por separación se considera un trastorno?

Cuando el miedo es excesivo para la edad del niño, se mantiene al menos cuatro semanas y causa un deterioro significativo en la vida escolar, social o familiar, según los criterios del DSM-5. Los síntomas incluyen malestar intenso al anticipar la separación, preocupación persistente por que les ocurra algo a los padres, rechazo a ir al colegio o a dormir fuera de casa, pesadillas sobre separaciones y quejas físicas repetidas.

¿Es mejor escaparse sin que el niño se dé cuenta?

No. Aunque evita el llanto del momento, enseña al niño que el adulto puede desaparecer sin avisar, lo que aumenta la vigilancia y la inseguridad. Una despedida breve, cariñosa y clara, seguida de una salida sin alargar el momento, es lo que le da seguridad a medio plazo.

¿La ansiedad por separación tiene que ver con el apego?

Mucho. Los niños con apego seguro utilizan al adulto como base desde la que explorar y toleran mejor la separación, porque saben por experiencia que el adulto vuelve. Los niños con apego inseguro o desorganizado muestran más miedo y conductas más intensas para no alejarse de sus cuidadores. El estilo de apego se construye en el primer año de vida a partir de cómo los cuidadores responden a las necesidades del bebé.

¿Los adultos pueden tener ansiedad por separación?

Sí. Aunque se asocia sobre todo a la infancia, el trastorno de ansiedad por separación también se reconoce en adultos, con un malestar intenso al separarse de la pareja, los hijos o los padres, preocupación constante por que les ocurra algo y dificultad para estar solos. En adultos se requiere que los síntomas se mantengan durante seis meses o más para el diagnóstico.

Terapia familiar e infantil en Madrid y online

En Psicopartner somos especialistas en el trabajo con las familias. Si te has visto reflejado en este artículo y crees que tu hijo o hija tiene ansiedad por separación, ponte en contacto con nosotros: llámanos al +34 669 489 678, escríbenos a hola@psicopartner.com, reserva una cita presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal o utiliza nuestro servicio de psicología online. Estaremos encantados de analizar vuestro caso y ayudaros.

Ángel Luis Guillén
Psicólogo Sanitario colegiado M-13208
Terapeuta de pareja y sexólogo. Director de Psicopartner, centro sanitario autorizado CS15706.

Actualizado en septiembre de 2026

La ansiedad por separación es el miedo intenso que siente un niño cuando se aleja de sus figuras de apego, normalmente sus padres. Hasta cierto punto forma parte del desarrollo normal: aparece hacia los ocho meses y suele remitir de forma progresiva a lo largo de la etapa infantil. Se convierte en un problema cuando es desproporcionada para la edad, se mantiene en el tiempo e interfiere en la vida del niño y de la familia.

Cada septiembre lo vemos repetirse en consulta con la vuelta al colegio. Y no solo entonces: quedarse con los abuelos, ir al médico, la piscina, dormir fuera de casa o cumplir el régimen de visitas cuando los padres están separados son situaciones en las que esta respuesta aparece con la misma fuerza.

¿Qué es la ansiedad?

El diccionario de la Real Academia Española la define como un «estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo» y, en su acepción médica, como la «angustia que suele acompañar a muchas enfermedades y que no permite sosiego a los enfermos».

En la consulta de psicología matizamos esa definición. Podríamos decir que la ansiedad es la sintomatología que percibe el paciente y a través de la cual se manifiesta la respuesta fisiológica que el organismo da ante los estímulos que provocan miedo, inseguridad o temor. Es decir: no es la causa, es la forma en que el cuerpo expresa el miedo.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad en el cuerpo?

Las señales físicas son muy variadas. No todas las personas que experimentan ansiedad las presentan todas ni con la misma intensidad, igual que no todos sentimos temor ante los mismos estímulos. Pero hay algunas que se repiten con mucha frecuencia:

  • Agitación conductual («no puedo quedarme quieto ni un momento») o agitación cognitiva («no puedo quitarme estos pensamientos de la cabeza»).
  • Incremento de la tasa cardíaca, que a veces se nota como palpitaciones: «me noto latir el corazón en el pecho, en la garganta».
  • Sudoración excesiva, en las palmas de las manos o en las axilas: «siento sudor frío».
  • Presión en el pecho o en la garganta, dificultad para respirar: «no puedo tragar, me quedo sin aire».

Son solo algunas de las manifestaciones más comunes. En casos de extrema tensión emocional pueden llegar a producirse desmayos o ataques de pánico, cuya característica principal es la intensificación de estos síntomas hasta un punto en el que a la persona le parecen insoportables. En los niños, además, la ansiedad suele expresarse también en forma de dolor de tripa o de cabeza, náuseas y llanto que no se calma con razonamientos.

¿Qué es la ansiedad por separación?

Si la ansiedad es la manifestación física del miedo o de la inseguridad, la ansiedad por separación es lo que sentimos cuando lo que nos da miedo es separarnos de alguien o de algo que necesitamos para sentirnos seguros.

Conviene distinguir dos cosas. Por un lado, la respuesta de separación, que es normal y adaptativa: separarse de la pareja durante un tiempo, por ejemplo, puede generar una sensación incómoda durante unas horas o días, pero el cerebro pone rápidamente en juego estrategias alternativas para manejar esa incomodidad. Por otro, el trastorno de ansiedad por separación, que sí es una categoría clínica reconocida en el DSM-5: se diagnostica cuando el miedo es excesivo para la edad, persiste al menos cuatro semanas en niños y adolescentes y causa un deterioro significativo en la vida familiar, escolar o social.

Dicho de otro modo: en consulta no tratamos el miedo a separarse, que es humano y universal, sino aquello que interfiere gravemente en alguna esfera del desarrollo de la persona —social, familiar, escolar o laboral— y lo lleva haciendo durante el tiempo suficiente.

Hablemos de niños: la vuelta al colegio

Es una situación recurrente. Llega septiembre y los más pequeños se incorporan a la escuela infantil o al cole «de mayores», como ellos dicen. Parecen ilusionados, nos dicen que sí, que sí, que quieren conocer a otros niños, jugar, tener profes. Pero al mismo tiempo tienen que aprender a perder.

Y saber perder a tus figuras de referencia, tus juguetes, tu espacio conocido, aunque sea durante unas horas, es difícil. Es normal que un niño llore al entrar al colegio, que se agarre a la pierna del adulto, que proteste. Lo que hace no es una rabieta: es una respuesta de protección. Su cerebro interpreta la separación como una posible amenaza y activa todo lo que sabe hacer para no alejarse de quien le cuida.

Lo que necesita en ese momento no es que le convenzamos de que no pasa nada, sino que las personas que le rodean le hagan sentir seguro y protegido. Los niños hacen un esfuerzo adaptativo enorme; los adultos que nos responsabilizamos de ellos tenemos la obligación de hacerlo también.

Hemos usado el ejemplo del colegio para explicar cómo funciona la respuesta de protección que emite el niño cuando le separan de sus figuras de referencia, pero esto se extrapola a muchos otros contextos: quedarse en casa de familiares para que los padres puedan acudir a una cita o salir a tomar algo, la consulta del médico, la piscina, o cumplir el régimen de visitas con papá o mamá cuando están separados. Sobre esto último puede ayudarte leer cómo explicar la separación a los niños.

¿Por qué unos niños sí y otros no?

Todos tenemos en mente niños que se adaptan de manera aparentemente mágica a todos los cambios y pérdidas que la vida les propone, y otros que, por más intentos que hagan sus familiares, no consiguen el mismo resultado.

¿De qué depende? Habría que dejar de lado muchas variables que pueden incidir en que un niño sea más o menos competente en el manejo de la pérdida. Vamos a centrar la explicación en dos: el estilo de apego del pequeño y la capacidad de los adultos para regular sus emociones.

Apego seguro

Los niños que han desarrollado un estilo de apego seguro son los que activan al máximo su curiosidad y su capacidad de exploración, utilizando al adulto solo como base segura a la que volver. Estos niños tienen más probabilidad de éxito en el esfuerzo adaptativo, porque saben por experiencia que el adulto vuelve.

Apego inseguro o desorganizado

Los niños con estilos de apego inseguros o desorganizado tienen mayores dificultades. Muestran un miedo excesivo y conductas muy intensas —rabietas prolongadas, negativa total, en algunos casos incluso conductas de daño hacia sí mismos—, todo ello con una única intención: no alejarse de sus figuras de protección principales, de quienes les cuidan.

El estilo de apego del niño se ve claramente influido por la manera en que los cuidadores principales responden a sus necesidades: en lo competentes que son para alimentar, mantener limpios, sanos y descansados a sus bebés, y también para calmarles cuando lo necesitan. Esta forma de relacionarse con el mundo desde la protección que le ofrecemos se desarrolla muy pronto, en el primer año de vida. Por eso solemos decir que lo que ocurre en los primeros meses y años deja huella.

Y hay otra cosa que conviene tener presente: los niños pequeños no son capaces todavía de regular sus emociones de forma efectiva sin la ayuda de sus cuidadores. Somos los adultos quienes tenemos que revisar la forma en que estamos respondiendo a sus demandas, para facilitarles un desarrollo y un ajuste socioafectivo saludables.

¿Qué pueden hacer los padres ante la ansiedad por separación?

Estas son las pautas que trabajamos con las familias en consulta:

  • Anticipa la separación. Explícale con antelación qué va a pasar, cuánto va a durar y quién va a recogerle. La incertidumbre alimenta el miedo más que la separación en sí.
  • Despídete siempre, y despídete corto. Escaparse cuando el niño está distraído parece más fácil y enseña justo lo contrario: que puedes desaparecer sin avisar. Una despedida breve y cariñosa, sin alargarla, es lo que le da seguridad.
  • No minimices lo que siente. «No pasa nada» no le calma. «Sé que te da miedo que me vaya, y voy a volver a las cinco» sí.
  • Cumple lo que dices. Si le has dicho que vuelves a las cinco, vuelve a las cinco. Cada vez que el adulto vuelve cuando dijo que iba a volver, el niño aprende que la separación no es una pérdida.
  • Mantén tu propia calma. Los niños leen el estado emocional del adulto antes que sus palabras. Si te vas angustiado, se queda angustiado.
  • Ve de menos a más. Separaciones cortas y previsibles primero, más largas después. Forzar una separación larga de golpe suele empeorar el patrón.

¿Cuándo consultar con un psicólogo?

Conviene pedir ayuda cuando el miedo se mantiene más allá de las primeras semanas de adaptación, cuando el niño presenta síntomas físicos repetidos (dolor de tripa, vómitos, no poder dormir) ligados a la separación, cuando rechaza ir al colegio de forma persistente, cuando aparecen pesadillas frecuentes sobre perder a los padres o cuando la vida de la familia se está organizando alrededor de evitar que el niño se separe. Si el rechazo al colegio es el síntoma principal, puede ayudarte leer sobre la fobia escolar.

La ansiedad por separación tiene buen pronóstico cuando se trabaja a tiempo, y el trabajo casi siempre es con la familia entera, no solo con el niño. En Psicopartner ofrecemos terapia familiar: apoyamos a las familias de los más pequeños en la labor de crianza y a las de niños más mayores y adolescentes a estrechar sus lazos y a generar vínculos, o a restaurarlos cuando están dañados.

Preguntas frecuentes sobre la ansiedad por separación

¿Es normal que mi hijo llore al dejarle en el colegio?

Sí, especialmente en los primeros días o semanas de adaptación y en niños pequeños. Llorar, protestar o agarrarse al adulto es una respuesta de protección normal ante la separación. Lo esperable es que vaya disminuyendo a medida que el niño comprueba, día tras día, que el adulto vuelve a recogerle. Si pasadas varias semanas el llanto se mantiene con la misma intensidad o aparecen síntomas físicos, conviene consultar.

¿A qué edad aparece la ansiedad por separación?

La respuesta de separación surge de forma natural en torno a los ocho meses, cuando el bebé ya distingue claramente a sus cuidadores de las personas desconocidas, y suele ser más intensa entre el año y los tres años. A partir de ahí tiende a remitir de forma progresiva. Cuando se mantiene con fuerza en edad escolar o aparece de nuevo con intensidad, es momento de valorarlo.

¿Cuándo la ansiedad por separación se considera un trastorno?

Cuando el miedo es excesivo para la edad del niño, se mantiene al menos cuatro semanas y causa un deterioro significativo en la vida escolar, social o familiar, según los criterios del DSM-5. Los síntomas incluyen malestar intenso al anticipar la separación, preocupación persistente por que les ocurra algo a los padres, rechazo a ir al colegio o a dormir fuera de casa, pesadillas sobre separaciones y quejas físicas repetidas.

¿Es mejor escaparse sin que el niño se dé cuenta?

No. Aunque evita el llanto del momento, enseña al niño que el adulto puede desaparecer sin avisar, lo que aumenta la vigilancia y la inseguridad. Una despedida breve, cariñosa y clara, seguida de una salida sin alargar el momento, es lo que le da seguridad a medio plazo.

¿La ansiedad por separación tiene que ver con el apego?

Mucho. Los niños con apego seguro utilizan al adulto como base desde la que explorar y toleran mejor la separación, porque saben por experiencia que el adulto vuelve. Los niños con apego inseguro o desorganizado muestran más miedo y conductas más intensas para no alejarse de sus cuidadores. El estilo de apego se construye en el primer año de vida a partir de cómo los cuidadores responden a las necesidades del bebé.

¿Los adultos pueden tener ansiedad por separación?

Sí. Aunque se asocia sobre todo a la infancia, el trastorno de ansiedad por separación también se reconoce en adultos, con un malestar intenso al separarse de la pareja, los hijos o los padres, preocupación constante por que les ocurra algo y dificultad para estar solos. En adultos se requiere que los síntomas se mantengan durante seis meses o más para el diagnóstico.

Terapia familiar e infantil en Madrid y online

En Psicopartner somos especialistas en el trabajo con las familias. Si te has visto reflejado en este artículo y crees que tu hijo o hija tiene ansiedad por separación, ponte en contacto con nosotros: llámanos al +34 669 489 678, escríbenos a hola@psicopartner.com, reserva una cita presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal o utiliza nuestro servicio de psicología online. Estaremos encantados de analizar vuestro caso y ayudaros.

Ángel Luis Guillén
Psicólogo Sanitario colegiado M-13208
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Duelo preventivo: cómo afrontar el deterioro de los padres ancianos https://www.psicopartner.com/duelo-anticipado-padres/ https://www.psicopartner.com/duelo-anticipado-padres/#respond Tue, 29 Sep 2026 17:36:27 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23350 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Subir antes las 4 imágenes a Medios -->

El duelo anticipado, también llamado duelo preventivo, es la reacción emocional que aparece antes de una pérdida que se intuye cercana. En el caso de los padres mayores surge cuando empiezan el deterioro físico, los olvidos o la pérdida de autonomía: la persona sigue aquí, pero ya no es la misma, y eso también se llora.

Mujer joven frente a un espejo que le devuelve el reflejo de una anciana, imagen sobre el duelo preventivo por el envejecimiento de los padres

Ver envejecer a un ser querido es una de las experiencias más complejas de la vida adulta y en no pocos casos una dura experiencia. Poco a poco aparecen los cambios físicos, la pérdida de autonomía o los olvidos cada vez más frecuentes, las enfermedades. Aunque la persona siga con nosotros, esta va cambiando, se va yendo poco a poco. Es habitual comenzar a sentir tristeza, nostalgia y melancolía por el pasado, miedo pues empezamos a suponer que salvo que se trate de alguna enfermedad o contratiempo puntual, el futuro se prevé que no va a ser mejor o incluso una sensación de pérdida difícil de explicar. A este proceso se le conoce como duelo preventivo o duelo anticipado; es una forma de duelo ya que la persona «no es la misma».

Se trata de una reacción emocional natural que aparece cuando intuimos que un cambio importante se acerca. En el caso de los padres mayores, no solo anticipamos su futura ausencia, sino también los cambios que ya están transformando la relación que mantenemos con ellos.

¿Qué es el duelo preventivo?

El duelo preventivo es el conjunto de pensamientos, emociones, actitudes, comportamientos y reacciones que experimentamos antes de que ocurra una pérdida significativa. Aunque tradicionalmente asociamos el duelo al fallecimiento de un ser querido, la realidad es que este proceso puede comenzar mucho antes pues en este devenir ya se están produciendo pérdidas.

Cuando un progenitor desarrolla una enfermedad neurodegenerativa, pierde movilidad, deja de reconocer a sus familiares o necesita ayuda para las actividades más básicas como hablar, andar, comer, vestirse, etc, los hijos experimentan pequeñas pérdidas sucesivas. La persona sigue presente, pero algunas de las características que la definían van desapareciendo progresivamente, su esencia poco a poco se va diluyendo.

Este tipo de duelo tiene su parte adaptativa pues permite prepararnos emocionalmente para el futuro, pero también puede convertirse en una fuente importante de estrés si no aprendemos a gestionarlo de forma saludable.

Emociones frecuentes durante este proceso

Cada persona vive esta situación de una manera propia. Al igual que en cualquier tipo de duelo, no hay duelos iguales ni existe una forma correcta o incorrecta de afrontar el deterioro de un padre. Sin embargo, algunas emociones aparecen muy habitualmente. La tristeza suele ser una de las más evidentes y recurrentes; resulta doloroso comprobar que quien durante años fue nuestro referente y en ocasiones la persona que nos transmitía fortaleza y seguridad, ahora es plena vulnerabilidad y necesita ayuda para tantas cosas.

También es habitual sentir miedo y ansiedad ante la incertidumbre. Muchas personas se preguntan cómo evolucionará la enfermedad, cuánto tiempo durará esta etapa, o si serán capaces de afrontar todas las responsabilidades que conlleva el cuidado, cómo trastocará su vida.

La culpa también ocupa un lugar importante, consideremos que es algo novedoso que probablemente no sabemos hacer. Algunos hijos sienten que no dedican suficiente tiempo a sus padres, que pierden la paciencia en ciertos momentos, que no están haciendo todo lo posible por ellos o que no saben cuidarles mejor, llegándose a veces a culpar de no verlos felices, ignorando su enfermedad o deterioro como un gran causante de la misma. Estas emociones pueden aparecer incluso cuando el esfuerzo realizado es enorme.

Junto a ello pueden surgir frustración, impotencia, anhelo, sensación de soledad aunque estemos acompañados, enfado con el ambiente, consigo mismos o a veces con el familiar. Son reacciones humanas ante una situación que escapa a nuestro control.

El cambio de roles: cuando los hijos cuidan de los padres

Persona sentada sola en un banco junto a un lago en otoño, imagen sobre el duelo anticipado y el cambio de roles entre padres e hijos

Uno de los aspectos más peliagudos del deterioro de los padres es el cambio de roles. Durante la infancia fueron ellos quienes cuidaban, protegían y tomaban decisiones.

Muchos hijos se convierten en cuidadores principales, acompañan a sus padres a las consultas médicas, administran la medicación, gestionan asuntos económicos o toman decisiones importantes sobre su bienestar, pensemos en que casi los hijos cogen con ellos el rol de padres. Aceptar esta nueva realidad requiere tiempo y un proceso de adaptación emocional.

Afrontando el duelo preventivo

Aunque el deterioro genere sufrimiento, esta etapa también puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el vínculo familiar. Acompañar a quienes nos cuidaron durante tantos años es una experiencia profundamente humana, marcada por la vulnerabilidad, pero también por el amor, la gratitud y el deseo de ofrecerles la mejor calidad de vida posible en esta etapa. El dolor que produce esta etapa es inevitable, aunque podemos desarrollar recursos que nos ayuden a vivirla de una manera más saludable.

Es necesario reconocer nuestras emociones sin juzgarlas pues las emociones son sólo sentimientos. Sentir miedo, pena o agotamiento no significa querer menos a nuestros padres, al contrario, suele ser una muestra del profundo vínculo afectivo que nos une.

Dos manos formando un corazón a contraluz, imagen sobre el vínculo familiar al afrontar el duelo preventivo

Resulta recomendable compartir lo que sentimos con otras personas de confianza. Hablar con hermanos, amigos o profesionales de la psicología ayuda a poner nombre a las emociones y disminuye la sensación de soledad.

Otro aspecto fundamental consiste en centrarse en el presente. Es natural preocuparse por el futuro y si es preciso; hacer los cambios necesarios, pero pasar demasiado tiempo imaginando escenarios negativos aumenta la ansiedad y dificulta disfrutar de los momentos que aún podemos compartir.

De la misma forma, es importante aceptar que no todo depende de nosotros. Existen enfermedades y procesos propios del envejecimiento que ni nosotros ni nadie podemos detener. Diferenciar aquello que está bajo nuestro control de aquello que no lo está reduce considerablemente el desgaste.

Es muy relevante prestar atención a nuestro autocuidado. Quienes cuidan de un familiar mayor suelen dedicar gran parte de su tiempo y energía a atender sus necesidades. Sin embargo, con frecuencia olvidan cuidarse a sí mismos. Así; dormir adecuadamente, mantener una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico o reservar pequeños espacios para el descanso y el ocio no son actos de egoísmo, sino de cargar las pilas para poder sostener el cuidado a largo plazo. La fatiga y el rendimiento no suelen encajar bien; así cuando el agotamiento físico y mental se acumula, aumenta el riesgo de desarrollar ansiedad, depresión o el conocido síndrome del cuidador.

Pedir ayuda cuando la situación nos supera también forma parte del autocuidado. Repartir responsabilidades entre familiares o recurrir a servicios de apoyo puede aliviar significativamente la carga se antoja algo necesario, así como «perdonarnos» por no cuidarle íntegramente.

¿Cuándo pedir ayuda psicológica?

Conviene consultar con un profesional cuando el malestar se mantiene durante semanas y empieza a afectar al sueño, al trabajo o a las relaciones; cuando la culpa o la irritabilidad hacia el familiar son constantes; cuando aparecen síntomas de ansiedad o de depresión, o cuando el cuidado ha ocupado toda la vida personal y ya no queda espacio para uno mismo. La terapia ayuda a poner nombre a lo que se está perdiendo, a aliviar la culpa y a sostener el cuidado sin romperse por el camino.

Si te has visto reflejado-a en este artículo, te sientes agotado emocionalmente ante el envejecimiento de un ser querido y no sabes cómo resolverlo, puedes ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al +34 669 489 678, enviándonos un email a hola@psicopartner.com y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicología online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

Preguntas frecuentes sobre el duelo anticipado

¿Qué es el duelo anticipado?

Es el conjunto de emociones, pensamientos y reacciones que aparecen antes de una pérdida que se percibe como cercana o inevitable. También se llama duelo preventivo. Es frecuente en hijos de padres mayores con enfermedades degenerativas o gran dependencia, porque la persona sigue viva pero se van perdiendo, poco a poco, partes de quien era.

¿Es normal sentir duelo si mi padre o mi madre siguen vivos?

Sí. El duelo no empieza solo con el fallecimiento: también se vive ante pérdidas parciales, como la memoria, la autonomía o la relación que se tenía. Sentir tristeza, nostalgia o una sensación de pérdida mientras el familiar sigue presente es una reacción natural y no significa quererle menos.

¿Es normal sentir culpa al cuidar de un padre mayor?

Es muy habitual. La culpa aparece al perder la paciencia, al sentir que no se dedica tiempo suficiente o al desear, en momentos de agotamiento, que la situación termine. Suele presentarse incluso cuando el esfuerzo es enorme. Reconocerla sin juzgarse y compartirla con alguien de confianza o con un profesional ayuda a reducir su peso.

¿Qué es el síndrome del cuidador?

Es el agotamiento físico y emocional que aparece en personas que cuidan de forma prolongada a un familiar dependiente. Se manifiesta con cansancio persistente, irritabilidad, problemas de sueño, aislamiento y síntomas de ansiedad o depresión. Repartir tareas, pedir ayuda y reservar tiempo propio son las medidas que más lo previenen.

¿El duelo anticipado hace más fácil el duelo después del fallecimiento?

Puede ayudar a prepararse emocionalmente y a cerrar asuntos pendientes, pero no elimina el duelo posterior. Cada proceso es distinto: hay personas que sienten cierto alivio tras un largo periodo de cuidado y otras que viven el fallecimiento con la misma intensidad. Ambas reacciones son normales.

¿Cuándo conviene acudir al psicólogo por el deterioro de un padre?

Cuando el malestar dura semanas y afecta al sueño, al trabajo o a las relaciones, cuando la culpa o la irritabilidad son constantes, cuando aparecen síntomas de ansiedad o depresión, o cuando el cuidado ha absorbido toda la vida personal. La terapia psicológica ofrece un espacio para procesar la pérdida y sostener el cuidado de forma más saludable.

Ernesto Martín, psicólogo sanitario de Psicopartner

Ernesto Martín
Psicólogo Sanitario. Colegiado M-23636.

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Psicopartner se suma a la etapa Green y empieza a usar papel reciclado https://www.psicopartner.com/psicopartner-etapa-green-papel-reciclado/ https://www.psicopartner.com/psicopartner-etapa-green-papel-reciclado/#respond Fri, 25 Sep 2026 09:14:25 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23465 Leer más]]> y en datePublished/dateModified del JSON-LD. IMAGEN DESTACADA: Foto del centro SIN personas: recepción, sala de espera o una consulta con luz natural (mejor si se ve papel/documentación o plantas). · Nombre de archivo: psicopartner-etapa-green-centro.webp · 1200 x 675 px · WebP · Texto alternativo: Consulta del centro de psicología Psicopartner en Madrid · Tras subirla, añade en el JSON-LD: "image": "URL de la imagen" USO: bloque "HTML personalizado" → pegar TODO este archivo. ============================================================================ -->

Noticias ·

Psicopartner, centro de psicología y sexología clínica en Madrid, ha empezado a usar papel reciclado como primera medida de su etapa Green, un compromiso para reducir de forma progresiva el impacto ambiental de su actividad.

¿En qué consiste la etapa Green?

La etapa Green es la forma en que el centro quiere prestar más atención al impacto de sus decisiones del día a día. La primera medida es sustituir el papel convencional por papel reciclado, para reducir el consumo de recursos nuevos. La idea que la guía es reducir, reutilizar y consumir de forma más consciente siempre que sea posible.

¿Qué viene después?

El centro irá revisando sus hábitos e incorporando nuevas medidas de forma progresiva, que se comunicarán en esta sección de noticias a medida que se pongan en marcha.

¿Por qué un centro de psicología da este paso?

Para el equipo de Psicopartner, cuidar el bienestar de las personas también implica cuidar el entorno en el que viven. Es una decisión del equipo de Psicopartner y de su dirección: Ángel Luis Guillén, Rosana Plaza y Luis Guillén Plaza.

Fuente: Psicopartner (comunicado propio del centro).

Psicopartner es un centro de psicología en Madrid con psicólogos sanitarios colegiados. Si necesitas ayuda, puedes pedir cita presencial u online.

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Luis Guillén Plaza publica un artículo científico en la revista Clínica Contemporánea https://www.psicopartner.com/luis-guillen-plaza-articulo-clinica-contemporanea/ https://www.psicopartner.com/luis-guillen-plaza-articulo-clinica-contemporanea/#respond Fri, 25 Sep 2026 09:14:04 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23464 Leer más]]> y en datePublished/dateModified del JSON-LD. IMAGEN DESTACADA: Retrato de Luis Guillén Plaza distinto al de la noticia 1 (p. ej. trabajando en su mesa o con libros/ordenador). Alternativa: captura de la primera página del artículo en la web de la revista. · Nombre de archivo: psicopartner-luis-guillen-clinica-contemporanea.webp · 1200 x 675 px · WebP · Texto alternativo: Luis Guillén Plaza, psicólogo de Psicopartner y autor de un artículo en Clínica Contemporánea · Tras subirla, añade en el JSON-LD: "image": "URL de la imagen" USO: bloque "HTML personalizado" → pegar TODO este archivo. ============================================================================ -->

Noticias ·

El psicólogo sanitario Luis Guillén Plaza, del equipo de Psicopartner, ha publicado en 2026 un artículo científico en Clínica Contemporánea, la revista de práctica clínica del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (DOI 10.5093/cc2026a11).

¿De qué trata el artículo?

El trabajo aborda la integración de dos modelos terapéuticos que, aunque en teoría pueden parecer difíciles de combinar, pueden complementarse en la práctica clínica cuando las características y necesidades del paciente lo requieren.

¿Qué es Clínica Contemporánea?

Clínica Contemporánea es una revista científica de acceso abierto, con revisión por pares, editada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Publica trabajos que conectan la investigación con la práctica de la psicoterapia y se dirige a profesionales de habla hispana.

¿Por qué es relevante para los pacientes?

Dos personas con dificultades parecidas pueden necesitar enfoques distintos. Investigar y publicar sobre cómo combinar modelos con base científica ayuda a que la terapia se adapte a cada paciente sin perder rigor. Es la línea de trabajo de Luis Guillén Plaza y de todo el equipo de Psicopartner.

Fuente: Guillén Plaza, L. (2026). Artículo publicado en Clínica Contemporánea. DOI: https://doi.org/10.5093/cc2026a11.

Si buscas un psicólogo que combine rigor científico y un tratamiento adaptado a ti, puedes pedir cita con el equipo de psicólogos en Madrid de Psicopartner, presencial u online.

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Luis Guillén Plaza explica en CuídatePlus qué hay detrás de hablar siempre de dinero en pareja https://www.psicopartner.com/luis-guillen-plaza-cuidateplus-dinero-pareja/ https://www.psicopartner.com/luis-guillen-plaza-cuidateplus-dinero-pareja/#respond Thu, 24 Sep 2026 16:10:34 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23462 Leer más]]> y en datePublished/dateModified del JSON-LD. IMAGEN DESTACADA: Retrato de Luis Guillén Plaza (solo, mirando a cámara o en consulta). Si no hay retrato suyo en la sesión, usa la foto de su perfil web /luis-guillen-plaza/. · Nombre de archivo: psicopartner-luis-guillen-cuidateplus.webp · 1200 x 675 px · WebP · Texto alternativo: Luis Guillén Plaza, psicólogo sanitario de Psicopartner, en el centro de Madrid · Tras subirla, añade en el JSON-LD: "image": "URL de la imagen" USO: bloque "HTML personalizado" → pegar TODO este archivo. ============================================================================ -->

Noticias ·

El psicólogo sanitario Luis Guillén Plaza, del equipo de Psicopartner, ha participado como experto en un artículo de CuídatePlus publicado el sobre qué significa que una pareja hable constantemente de dinero.

CuídatePlus es un medio de divulgación en salud y bienestar. No es la primera vez que cuenta con Psicopartner: Luis Guillén Plaza, psicólogo general sanitario y especialista en terapia de pareja y terapia sexual, ya había colaborado antes con el medio.

¿Qué explica Luis Guillén en el artículo?

Luis Guillén explica que hablar de dinero en pareja no es negativo en sí mismo: una comunicación económica abierta suele ser buena para la relación. Lo que marca la diferencia es cómo se habla, con qué frecuencia y desde qué emoción. Cuando el dinero se convierte en tema constante, detrás puede haber necesidad de control, miedo a perder estabilidad o la sensación de que uno de los dos asume más responsabilidad económica. Por eso, una discusión sobre un gasto concreto a menudo expresa en realidad una preocupación por la seguridad, la confianza o la justicia dentro de la relación.

¿Por qué es relevante para los pacientes?

Los conflictos económicos son un motivo de consulta habitual en terapia de pareja. Entender qué necesidad emocional hay detrás de esas conversaciones es el primer paso para que dejen de ser una fuente de tensión.

Fuente: CuídatePlus, «Qué significa que mi pareja hable constantemente de dinero, según la psicología», 4 de septiembre de 2026.

¿El dinero se ha convertido en un foco de conflicto en vuestra relación? Puedes pedir cita con el equipo de terapia de pareja de Psicopartner, en Madrid u online.

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Microtraumas: pequeñas heridas emocionales que dejan huella https://www.psicopartner.com/microtraumas/ https://www.psicopartner.com/microtraumas/#respond Thu, 24 Sep 2026 09:30:52 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23360 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Subir antes las 3 imágenes a Medios -->

Los microtraumas son experiencias emocionales aparentemente pequeñas —una crítica, sentirse ignorado, la desaprobación constante— que, por repetirse o por el significado que tienen para quien las vive, dejan una huella psicológica real. No son un diagnóstico clínico, pero su efecto acumulado puede erosionar la autoestima y la forma de relacionarse con los demás.

Rostro agrietado como porcelana rota que representa las heridas emocionales de los microtraumas

Cuando pensamos en un trauma psicológico solemos imaginar acontecimientos extraordinarios: un accidente grave, una agresión, una catástrofe natural o la pérdida inesperada de un ser querido. Son experiencias que sobrepasan la capacidad de afrontamiento de una persona y que pueden tener consecuencias profundas en el bienestar emocional.

Sin embargo, existe otra realidad mucho más cotidiana que cada vez recibe más atención en la práctica clínica: los llamados microtraumas. Aunque no son un diagnóstico clínico ni un término formalmente reconocido en los principales manuales diagnósticos, hacen referencia a aquellas experiencias aparentemente pequeñas que, por su repetición o por el significado que adquieren para quien las vive, pueden dejar una huella emocional significativa.

Conviene señalar que el sufrimiento psicológico no siempre se origina por grandes acontecimientos, a veces son las pequeñas heridas frecuentes las que, con el tiempo, terminan erosionando la autoestima, la seguridad y la forma de relacionarse con el mundo.

¿Qué entendemos por microtrauma?

Podríamos definir un microtrauma como una experiencia emocional desagradable que, considerada de manera aislada, puede parecer poco relevante, pero que genera un gran malestar por la forma en la que es interpretada, por el contexto en el que ocurre o por su recurrencia.

No es tanto el hecho objetivo lo que determina su impacto, sino la experiencia subjetiva de la propia persona. Por ejemplo, recibir una crítica, sentirse sistemáticamente ignorado en una conversación o recibir mensajes de desaprobación pueden no parecer acontecimientos graves, sin embargo, cuando estas experiencias se repiten durante tiempo, pueden moldear profundamente la percepción que una persona tiene de sí misma, de los demás y del mundo.

Cada experiencia interpersonal está aportando información sobre cuestiones tan primordiales como pueden ser: ¿soy suficiente? ¿puedo confiar en los demás? ¿es seguro expresar mis emociones? ¿merezco que me quieran?

Cuando las respuestas implícitas que recibimos son repetidamente negativas, el sistema emocional termina incorporándolas como verdades. No suele ser una única experiencia la que provoca el malestar, sino la suma de muchas situaciones similares que transmiten un mismo mensaje emocional. Cada episodio individual puede parecer insignificante, sin embargo, el mensaje acumulado acaba teniendo un enorme peso psicológico.

Marco vacío sobre una pared agrietada que simboliza el vacío emocional que dejan los microtraumas

Ejemplos de microtraumas en la vida cotidiana

Algunas situaciones que, repetidas en el tiempo, suelen aparecer en consulta como origen de microtraumas:

  • Críticas constantes sobre el aspecto, el rendimiento o la forma de ser.
  • Comparaciones frecuentes con hermanos, compañeros o amigos.
  • Que las emociones no se tomen en serio: «no llores por eso», «no es para tanto».
  • Ser ignorado en conversaciones o decisiones familiares.
  • Burlas o bromas recurrentes a costa de uno mismo.
  • Recibir afecto solo cuando se cumplen expectativas.

Ninguna de ellas, de forma aislada, tiene por qué dejar huella. Lo que marca la diferencia es la repetición y el mensaje que transmiten.

Efectos psicológicos

La infancia constituye un periodo especialmente sensible; desde una perspectiva evolutiva, pertenecer al grupo es una cuestión de supervivencia, por lo que ser rechazado, ignorado o excluido representa consecuencias no deseadas, por ello las relaciones sociales tienen un enorme impacto sobre nuestro sistema nervioso, que busca nuestra protección.

Desde una perspectiva individual, durante los primeros años se va construyendo la identidad, y las interacciones con los primeros vínculos conformarán una parte importante de lo que se integra sobre uno mismo. La invalidación constante, la indiferencia, la minusvaloración permanente o la ausencia de apoyo emocional pueden convertirse en pequeñas experiencias repetidas que erosionan lentamente el vínculo.

Conviene señalar que muchas personas minimizan su propio sufrimiento, siendo frecuente en terapia escuchar frases como «no debería afectarme tanto», «hay personas que han pasado cosas mucho peores», «no fue para tanto», sin ser conscientes de lo que conlleva vivir con esos esquemas internos y por tanto las consecuencias asociadas a los mismos.

Sin embargo, cuando estas experiencias son frecuentes, pueden favorecer la aparición de dificultades como:

  • Baja autoestima
  • Dificultades sociales: hipervigilancia, desconfianza en los demás, miedo al juicio, ansiedad social, problemas para poner límites
  • Miedo excesivo al error, perfeccionismo
  • Necesidad constante de aprobación
  • Inestabilidad del estado de ánimo
  • Dificultades en identificación, expresión y regulación emocional

¿Qué diferencia hay entre un microtrauma y un trauma?

TraumaMicrotrauma
OrigenUn acontecimiento extraordinario que sobrepasa la capacidad de afrontamientoExperiencias cotidianas, aparentemente pequeñas
Qué lo hace dañinoLa intensidad del sucesoLa repetición y el significado que adquiere
Reconocimiento clínicoCategoría recogida en los manuales diagnósticosNo es un diagnóstico; es un concepto de uso clínico
EjemploUn accidente grave o una agresiónCríticas o desaprobación constantes durante años

Cuando las heridas vienen de acontecimientos graves vividos en la infancia, el abordaje es distinto; puedes leer más sobre cómo se trabajan los traumas infantiles con EMDR.

A considerar para sanar

Flor amarilla que brota entre la tierra agrietada, símbolo de la resiliencia al sanar los microtraumas

Uno de los primeros pasos para poder sanar consiste en reconocer que aquello que se vivió tuvo un impacto real. Validar una experiencia no significa exagerarla ni convertir cualquier dificultad cotidiana en una herida, sino aceptar que determinadas vivencias pueden dejar huella incluso cuando no resulten especialmente extraordinarias.

Decir que no todas las personas desarrollan problemas psicológicos a causa de los microtraumas. Experiencias de resiliencia, el apoyo social, las experiencias correctoras posteriores también desempeñan un papel importante, que pueden ayudar a sanar las heridas, identificar patrones repetitivos, comprender el origen de determinadas reacciones emocionales y desarrollar formas más saludables de relacionarse con uno mismo y con los demás. Recordemos que el cerebro tiene una enorme capacidad de cambio a lo largo de toda la vida gracias a la neuroplasticidad.

¿Cuándo pedir ayuda psicológica?

Conviene consultar cuando te reconoces en varias de las dificultades anteriores y sientes que se repiten en distintos ámbitos de tu vida: en la pareja, en el trabajo, con amigos. También cuando la autocrítica es constante, cuando te cuesta mucho poner límites o cuando buscas la aprobación de los demás de forma casi automática. En terapia se trabaja para identificar esos patrones, entender de dónde vienen y construir una relación más amable con uno mismo.

En Psicopartner contamos con un equipo de psicólogos sanitarios que atiende de forma presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal y por videollamada. Puedes llamarnos al +34 669 489 678, escribirnos a hola@psicopartner.com, pedir cita desde la página de contacto o utilizar nuestro servicio de psicología online.

Preguntas frecuentes sobre los microtraumas

¿Qué son los microtraumas?

Son experiencias emocionales aparentemente pequeñas que, por repetirse o por el significado que adquieren para quien las vive, dejan una huella psicológica. Ejemplos habituales son las críticas constantes, sentirse ignorado o recibir desaprobación de forma repetida. No son un diagnóstico clínico, pero su efecto acumulado puede afectar a la autoestima y a las relaciones.

¿Los microtraumas son un diagnóstico clínico?

No. El término no está recogido como diagnóstico en los principales manuales, como el DSM-5 o la CIE-11. Se utiliza en la práctica clínica para describir el impacto de experiencias cotidianas repetidas que, sin ser extraordinarias, influyen en cómo una persona se percibe a sí misma y a los demás.

¿Cómo saber si he sufrido microtraumas?

Algunas señales son la autocrítica constante, la necesidad de aprobación, el miedo excesivo a equivocarse, la dificultad para poner límites o la tendencia a minimizar el propio malestar con frases como «no fue para tanto». Reconocerse en varias de ellas, sobre todo si se repiten en distintos ámbitos de la vida, puede indicar el peso de experiencias acumuladas.

¿Los microtraumas solo ocurren en la infancia?

No, aunque la infancia es un periodo especialmente sensible porque es cuando se construye la identidad. En la vida adulta también pueden producirse, por ejemplo en relaciones de pareja o entornos laborales donde la crítica, la invalidación o el menosprecio son habituales.

¿Se pueden sanar los microtraumas?

Sí. El cerebro mantiene capacidad de cambio a lo largo de toda la vida gracias a la neuroplasticidad. El apoyo social, las relaciones en las que uno se siente aceptado y seguro, y la terapia psicológica ayudan a identificar patrones repetitivos, comprender su origen y desarrollar formas más saludables de relacionarse con uno mismo y con los demás.

¿Qué diferencia hay entre trauma y microtrauma?

El trauma se asocia a un acontecimiento extraordinario que sobrepasa la capacidad de afrontamiento, como un accidente o una agresión. El microtrauma surge de experiencias cotidianas y aparentemente pequeñas cuyo impacto depende de la repetición y del significado que adquieren. El primero está recogido en los manuales diagnósticos; el segundo no.

Ana de Paz
Psicóloga de Psicopartner, centro sanitario autorizado CS15706.

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Craving Sexual: ¿Tienes un deseo alto o has perdido el control? https://www.psicopartner.com/craving-sexual/ https://www.psicopartner.com/craving-sexual/#respond Tue, 22 Sep 2026 17:23:53 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23348 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Pegar en Editor de código -->

El craving sexual es un impulso o deseo sexual intenso que resulta muy difícil de resistir. Sentirlo no significa tener un trastorno: solo hablamos de trastorno de conducta sexual compulsiva cuando además hay pérdida de control, deterioro en la vida de la persona y un sufrimiento sostenido.

Casi todas las semanas, se sienta alguien en mi consulta de Psicopartner, baja la mirada y me dice con un hilo de voz: «Ángel, creo que soy un adicto al sexo». Otras veces, es la pareja quien llama desesperada porque han descubierto conductas sexuales de su compañero/a que no pueden comprender. Lo que veo en sus caras no es un exceso de deseo, es pura angustia, culpa y muchísimo miedo.

Como sexólogo y terapeuta de pareja en Madrid, mi primer objetivo en estos casos es frenar el pánico y poner las cosas en perspectiva. Vivimos en una sociedad que etiqueta rápidamente cualquier conducta que se salga de la media. Por eso hoy quiero hablaros de un concepto que usamos en clínica para entender qué está pasando realmente en la mente de estas personas: el craving sexual.

¿Qué es exactamente el Craving Sexual?

En la literatura médica, tomamos prestada la palabra craving del mundo de las adicciones. A nivel técnico, se define como un impulso o deseo intenso que resulta tremendamente difícil de resistir.

Pero, ¿cómo se ve esto en el día a día de mis pacientes? El craving no es despertarte con muchas ganas de tener relaciones con tu pareja. El craving es estar en tu puesto de trabajo, intentando concentrarte en un informe, y sentir una urgencia física y mental abrumadora por consumir pornografía o buscar un encuentro sexual. Es una «necesidad» que te secuestra la atención y que, hasta que no la satisfaces, no te deja pensar en otra cosa.

Ahora bien, y esto es fundamental que lo entendamos: sentir este impulso, por sí solo, no significa que tengas una enfermedad. A nivel científico, sabemos que aún nos faltan herramientas perfectas para medir el craving sexual de forma global, pero tenemos claro que es el motor que puede llevarnos (o no) a desarrollar un problema real.

La gran trampa: No confundamos el deseo con la patología

El mayor riesgo que veo en terapia es el sobrediagnóstico. Muchas personas se autodenominan «adictas» simplemente porque tienen una libido mucho más alta que su pareja, y eso genera roces. O peor aún: sienten un enorme malestar porque sus fantasías o conductas sexuales chocan frontalmente con una educación moral o religiosa muy estricta. Un conflicto moral no es un trastorno mental.

Entonces, ¿cuándo cruzamos la línea hacia lo que clínicamente llamamos un Trastorno de Conducta Sexual Compulsiva? En consulta, busco tres banderas rojas:

  1. La pérdida de control: «Ángel, me prometo a mí mismo que no lo voy a volver a hacer, borro las aplicaciones, pero a los dos días recaigo». Hay una incapacidad real para frenar la conducta.
  2. El deterioro de tu vida: Cuando el impulso te roba horas de sueño, te hace llegar tarde al trabajo, gastar dinero que no tienes o mentir compulsivamente a tu pareja.
  3. El sufrimiento profundo: La conducta sexual ya no se busca por placer, sino para aliviar una tensión insoportable, dejando tras de sí un rastro de culpa y aislamiento.

¿Qué dice la CIE-11 sobre la conducta sexual compulsiva?

La CIE-11, la clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, incluye el trastorno de conducta sexual compulsiva dentro de los trastornos del control de los impulsos. Exige que el patrón se mantenga durante un periodo prolongado, orientativamente seis meses o más, y especifica que el malestar derivado únicamente de juicios morales o de la desaprobación de los propios impulsos no basta para diagnosticarlo. El DSM-5 no lo recoge como diagnóstico independiente, por eso en clínica se usa con cautela la expresión «adicción al sexo«.

Si lo que te preocupa es sobre todo la masturbación o el consumo de porno, te puede interesar lo que contamos sobre la masturbación compulsiva y la hipersexualidad y sobre las consecuencias psicológicas de la pornografía.

¿Qué preguntamos en la consulta de Psicopartner?

Cuando empezamos a trabajar en terapia sexual, no me importa tanto el «qué» (qué tipo de porno ves o cuántas veces te masturbas), sino el «desde dónde». En las sesiones indagamos en:

  • Los desencadenantes: ¿Este impulso irrefrenable aparece cuando estás excitado, o curiosamente estalla cuando has tenido un mal día, sientes ansiedad, soledad o estrés? Muchas veces, el sexo se usa como un ansiolítico emocional.
  • La función de la conducta: ¿Qué intentas anestesiar cuando cedes al craving?

Las respuestas a estas preguntas nos van a llevar a determinar con claridad ante qué problema estamos y poder abordarlo de forma adecuada con terapia.

El mapa para entender dónde estás

A menudo, en la consulta, cojo un papel y les resumo a los pacientes cómo interpretamos lo que les pasa para que dejen de asustarse. Sería algo así:

Lo que sientes / vivesLo que vemos los sexólogos
Tienes un deseo sexual intenso, pero tu vida funciona bien y tienes un claro control sobre cuándo tener sexo.Tienes un alto deseo sexual normal. Disfrútalo, no hay trastorno.
Sientes urgencias sexuales muy intensas que te cuesta sacarte de la cabeza.Podrías estar experimentando craving sexual. Es una señal para estar atentos y ver qué lo dispara.
Sientes el impulso + no puedes frenarlo + te está destrozando la relación o la vida.Es un posible Trastorno de Conducta Sexual Compulsiva. Necesitas ayuda profesional para recuperar el control.

¿Cómo se trata el craving sexual?

Cuando el craving ya está generando un problema, la terapia psicológica es el tratamiento de elección. Enfoques como la terapia cognitivo-conductual o la terapia de aceptación y compromiso trabajan tres frentes: identificar los desencadenantes, aprender a tolerar el impulso sin actuar sobre él y atender al malestar emocional que la conducta estaba tapando. Cuando hay pareja de por medio y ha habido secretos, suele combinarse con terapia de pareja para reparar la confianza.

Hay salida (y se hace sin juicios)

Si al leer esto sientes que tu sexualidad o la de tu pareja se ha convertido en un laberinto de secretos y sufrimiento en lugar de un espacio de disfrute, no te quedes a solas con el diagnóstico de internet o de la inteligencia artificial.

Diferenciar una variante normal de la sexualidad de un trastorno compulsivo requiere experiencia clínica en sexología y salud mental.

En Psicopartner, nuestro equipo en Madrid está acostumbrado a trabajar con el craving sexual. Entendemos la vergüenza que a veces cuesta cruzar la puerta de la consulta, pero te aseguro que aquí no hay juicios, aquí encontrarás ciencia, empatía y herramientas para que vuelvas a ser el dueño de tu vida y de tu sexualidad.

Dar el primer paso suele ser lo más difícil, sobre todo cuando sentimos que hemos perdido el control de algo tan íntimo y nos paraliza la vergüenza. Pero no tienes por qué seguir lidiando con esta angustia en solitario ni dejar que el miedo decida por ti.

Si lo que has leído en este artículo te resuena y sientes que ha llegado el momento de recuperar las riendas de tu vida emocional y sexual, te animo a que nos contactes. Puedes pedir cita directamente, llamarnos al +34 613 145 003 o, si te resulta más cómodo y discreto para romper el hielo, enviarnos un mensaje por WhatsApp a ese mismo número.

Además, si no vives en Madrid o simplemente prefieres hacerlo desde tu entorno más seguro, también realizamos todas nuestras sesiones de manera online, manteniendo exactamente la misma cercanía, rigor y confidencialidad que en el formato presencial.

Todo el equipo y yo estamos al otro lado, listos para escucharte sin juicios y trazar juntos una hoja de ruta clínica. Da el paso; la tranquilidad que buscas está a una sola conversación de distancia.

Preguntas frecuentes sobre el craving sexual

¿Qué es el craving sexual?

Es un impulso o deseo sexual intenso que resulta muy difícil de resistir y que secuestra la atención hasta que se satisface. El término procede del ámbito de las adicciones. Experimentarlo no implica por sí mismo ningún trastorno: se convierte en un problema clínico cuando va acompañado de pérdida de control, deterioro en la vida diaria y sufrimiento persistente.

¿La adicción al sexo existe?

La expresión es muy común, pero en clínica se prefiere hablar de trastorno de conducta sexual compulsiva. La CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud lo reconoce como un trastorno del control de los impulsos. El DSM-5 no lo incluye como diagnóstico independiente. Lo importante no es la etiqueta, sino si la conducta está fuera de control y causa un daño real.

¿Cómo sé si tengo un deseo sexual alto o un problema?

Un deseo sexual alto es compatible con una vida que funciona: decides cuándo tener sexo y no te genera consecuencias negativas. Hay un problema cuando no consigues frenar la conducta aunque te lo propongas, cuando está deteriorando tu trabajo, tu economía o tu relación, y cuando la buscas más para aliviar una tensión que por placer.

¿Sentirme culpable por mis fantasías significa que tengo un trastorno?

No. El malestar que nace solo de un conflicto con creencias morales o religiosas no es suficiente para diagnosticar un trastorno de conducta sexual compulsiva, y así lo especifica la CIE-11. Ese malestar puede trabajarse en terapia, pero no como una patología sexual, sino como un conflicto entre tus deseos y tus valores.

¿Por qué aparece el craving cuando estoy estresado o ansioso?

Porque la conducta sexual puede funcionar como un regulador emocional rápido: alivia la tensión durante unos minutos. Con la repetición, el cerebro aprende a asociar malestar con búsqueda sexual, y el impulso empieza a aparecer ante la ansiedad, la soledad o el estrés, más que ante la excitación. Identificar ese patrón es el primer paso del tratamiento.

¿La terapia para el craving sexual se puede hacer online?

Sí. La terapia sexual por videollamada mantiene el mismo rigor y la misma confidencialidad que la presencial, y a muchas personas les resulta más fácil dar el primer paso desde su propio entorno, precisamente por la vergüenza que suele acompañar a este tema.

Ángel Luis Guillén
Director de Psicopartner
Psicólogo Sanitario colegiado M-13208 · Sexólogo y terapeuta de pareja · Centro sanitario autorizado CS15706

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Terapia de Pareja – La escucha activa en la pareja https://www.psicopartner.com/la-escucha-activa-en-la-pareja/ https://www.psicopartner.com/la-escucha-activa-en-la-pareja/#respond Thu, 17 Sep 2026 11:01:35 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=15884 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Pegar en Editor de código -->

Actualizado en septiembre de 2026

La escucha activa en la pareja consiste en atender a lo que el otro dice con la intención de comprenderlo, no de responderle. Implica mirar, callar mientras habla, dejar a un lado lo que estabas pensando y confirmar después que has entendido bien. Oír y escuchar no son lo mismo: se puede oír a alguien perfectamente y no haberle escuchado en absoluto.

Es una de las habilidades que más rápido mejora una relación y, a la vez, una de las que menos se entrenan. En consulta la vemos a diario: parejas que discuten desde hace años por temas distintos, pero siempre con el mismo patrón de fondo. Ninguno de los dos termina de escuchar al otro.

Pareja sentada frente a frente practicando la escucha activa durante una conversación
Escuchar de verdad empieza por dejar de preparar la respuesta.

¿Qué diferencia hay entre oír y escuchar?

Oír es pasivo: el sonido llega sin que hagamos nada. Escuchar es una decisión, porque dirigimos la atención y la disposición hacia la otra persona. La escucha activa va todavía un paso más allá de entender las palabras: supone salir del propio punto de vista, ponerse en el lugar del otro y mostrarle que estás ahí.

OírEscuchar de forma activa
Proceso automáticoAtención dirigida y sostenida
Se prepara la respuesta mientras el otro hablaSe espera a que termine antes de pensar qué decir
Se retiene la informaciónSe comprende también la emoción que hay detrás
El otro se siente atendido a mediasEl otro se siente comprendido

Vivimos encadenando tareas todo el día, así que acabamos funcionando con la atención dividida y hacemos casi todo en automático. Esa atención a medias es la que llevamos luego a las conversaciones que importan.

No es un detalle menor. Uno de los principales motivos de consulta en terapia de pareja son los problemas de comunicación, y en muchas ocasiones el origen es justamente este: solemos esperar a que el otro termine de hablar para hablar nosotros. El resultado es que la pareja no se siente escuchada, y de ahí a la distancia y la insatisfacción hay un paso.

¿Por qué dejamos de escuchar a nuestra pareja?

Durante el enamoramiento la receptividad se da sola. Los niveles hormonales están disparados y volcados en crear el vínculo, así que estamos atentos a sus gestos, a si se siente cómodo, y receptivos cuando nos mira, cuando nos habla, cuando comparte parte de su intimidad. Pero a medida que la relación avanza y entra en la cotidianidad, se pierde la novedad y puede llegar a perderse el interés.

Según la literatura existente, esa fase —caracterizada por la idealización del otro, la minimización de sus defectos y la explosión hormonal— suele durar como mucho dos o tres años. A partir de ahí empieza el trabajo real dentro de la relación.

A eso se ha sumado algo que hace veinte años no pesaba lo que pesa hoy: el móvil sobre la mesa. Escuchar mientras se atiende una notificación no es escuchar a medias, es no escuchar. Y el otro lo nota al instante, aunque le respondamos con coherencia.

Hombre escuchando con atención a su pareja mientras conversan en casa
La receptividad que en el enamoramiento salía sola, después hay que sostenerla a propósito.

Las relaciones, igual que las plantas, hay que cultivarlas y regarlas. Para que funcionen hay que darle a la relación lo que necesita, de manera que crezca y a su vez nos haga crecer. Y cuando uno de los dos no se siente escuchado, es hora de trabajar la escucha activa.

Señales de que en tu relación no se está escuchando

Antes de cambiar nada, conviene reconocer el patrón. Estas son las señales que aparecen con más frecuencia en consulta:

  • Tenéis la misma discusión una y otra vez, cambiando solo el tema.
  • Uno de los dos repite varias veces la misma información y aun así se pierde.
  • Las conversaciones importantes se resuelven por mensaje porque en persona acaban mal.
  • Uno cuenta algo y el otro responde con una solución que nadie le ha pedido.
  • Habéis dejado de sacar ciertos temas para no discutir.

Esa última es la más engañosa. Parece que la relación va mejor porque hay menos conflicto, pero lo que ha bajado no es la tensión: es la conversación.

¿Cómo practicar la escucha activa en la pareja?

Estas son las siete pautas que trabajamos en consulta. Son sencillas de entender y difíciles de sostener, que es justo lo que las hace valiosas.

  • Mantén el contacto ocular. Es la señal más básica de que estás ahí. Sin pantalla de por medio.
  • Adopta una postura corporal acogedora, que facilite que tu pareja se sienta cómoda y pueda abrirse.
  • Suelta los otros pensamientos. Haz el esfuerzo consciente de apartarlos para poder acoger lo que te está contando.
  • Céntrate en el presente, dejando atrás lo que pasó en discusiones anteriores.
  • No interrumpas. Ni para matizar un dato, ni para corregir, ni para adelantar que ya sabes por dónde va.
  • Demuestra que has comprendido. Basta con devolverlo con tus palabras: «entonces lo que te molestó fue que no te avisara, no que llegara tarde».
  • No te apresures a responder. Asimila lo que has escuchado antes de contestar. Tres segundos de silencio cambian por completo el tono de una conversación.

Tres errores que parecen escucha y no lo son

Hay formas de responder que se sienten atentas por dentro y se reciben como todo lo contrario:

  • Resolver. Ofrecer una solución cuando la otra persona solo necesitaba contarlo. La conversación se cierra antes de haberse abierto.
  • Comparar. Responder con lo que a ti te pasó en una situación parecida. El foco se desplaza sin que nadie lo haya decidido.
  • Defenderse. Escuchar una queja como si fuera una acusación y contestar justificándose. Es la reacción más frecuente y la que más deteriora la comunicación, porque convierte cualquier tema en un juicio sobre quién tiene razón.
Pareja conversando de forma relajada, ejemplo de escucha activa en la relación
Quince minutos al día de conversación sin pantallas cambian más que cualquier consejo.

El ejercicio de los quince minutos

Si prefieres empezar por algo concreto en lugar de por una lista de buenas intenciones, esta es la pauta que más recomendamos:

Reservad quince minutos al día para hablar de vosotros, no de logística doméstica. Uno habla unos minutos sin que el otro intervenga. Después, quien ha escuchado resume lo que ha entendido antes de dar su opinión. Luego se cambian los papeles. Sin móviles y sin televisión de fondo.

Los primeros días resulta artificial, y por eso mucha gente lo abandona en la primera semana. Merece la pena sostenerlo un par de semanas más: el efecto no está en los quince minutos, sino en la costumbre de terminar de escuchar antes de contestar. Esa costumbre se traslada sola al resto de conversaciones.

La mayoría de las parejas no aplica estas pautas porque, aun pareciendo tan sencillas, nunca se ha parado a pensar en la importancia que tiene una escucha de calidad. Tal vez porque nadie nos enseñó. O porque romantizamos tanto las relaciones que seguimos creyendo que van a funcionar solas, sin dedicarles el mínimo esfuerzo.

¿Cuándo acudir a terapia de pareja?

Conviene consultar cuando las mismas discusiones se repiten sin resolverse, cuando uno de los dos siente de forma sostenida que no se le escucha, cuando cualquier conversación acaba en reproche o cuando ya evitáis ciertos temas para no discutir.

En terapia no se trata de decidir quién tiene razón. Se trata de recuperar una forma de hablar en la que los dos puedan sentirse escuchados, algo que por vuestra cuenta cuesta mucho cuando el patrón lleva años instalado. Puedes leer también sobre las claves de una relación de pareja saludable o sobre los celos en la pareja, otro motivo frecuente de consulta.

Preguntas frecuentes sobre la escucha activa en la pareja

¿Qué es la escucha activa en la pareja?

Es escuchar con la intención de comprender al otro, no de responderle. Supone mantener el contacto visual, no interrumpir, dejar a un lado los propios pensamientos mientras el otro habla y confirmar después que se ha entendido bien lo que ha dicho. Se diferencia de oír en que oír es un proceso pasivo y escuchar requiere una decisión y una atención sostenida.

¿Cómo saber si mi pareja no me escucha?

Algunas señales habituales: interrumpe antes de que termines, responde con soluciones cuando solo querías contarle algo, cambia el tema hacia su propia experiencia o se justifica en cuanto expresas una molestia. También cuando tienes que repetir varias veces la misma información. No siempre indica desinterés: muchas veces es un hábito de atención dividida.

¿Se puede aprender a escuchar mejor?

Sí. La escucha activa es una habilidad y, como tal, se entrena. Las pautas básicas (no interrumpir, resumir lo escuchado antes de responder y retirar las pantallas de la conversación) producen cambios perceptibles en pocas semanas si se practican de forma constante. En terapia de pareja se trabaja con ejercicios estructurados de este tipo.

¿Cuánto tiempo al día hay que dedicar a hablar en pareja?

Quince minutos diarios de conversación sin interrupciones ni pantallas suelen bastar para notar una diferencia. Lo determinante no es la cantidad de tiempo, sino la calidad de la atención: quince minutos de escucha real aportan más que una hora de conversación con el móvil delante.

¿Qué hago si soy yo quien no consigue escuchar?

Empieza por identificar cuál de los tres errores habituales es el tuyo: resolver, comparar o defenderte. Casi todo el mundo tiene uno predominante. Cuando notes que aparece, no lo corrijas sobre la marcha: limítate a esperar tres segundos antes de responder y a resumir lo que has entendido. Es un cambio pequeño con un efecto desproporcionado.

¿La escucha activa sirve si el problema de fondo es otro?

Ayuda siempre, pero no sustituye al trabajo terapéutico cuando hay un conflicto de base como una infidelidad, celos patológicos o un desgaste de años. En esos casos mejorar la escucha permite que la conversación sea posible, y a partir de ahí se puede abordar el problema real con acompañamiento profesional.

Terapia de pareja en Madrid y online

Si quieres mejorar tu relación, empieza por buscar esos quince minutos al día para hablar de vosotros. Y, sobre todo: habla menos y escucha más.

En Psicopartner tenemos amplia experiencia en terapia de pareja. Nuestros psicólogos sanitarios están cualificados como mediadores y son expertos en resolución de conflictos. Atendemos de forma presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal y por videollamada. Llámanos al +34 669 489 678, escríbenos a hola@psicopartner.com, reserva con uno de nuestros psicólogos online o pide cita presencial.

Ángel Luis Guillén
Psicólogo Sanitario colegiado M-13208
Terapeuta de pareja y sexólogo. Director de Psicopartner, centro sanitario autorizado CS15706.

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La anatomía del arrepentimiento: por qué el perdón no basta para sanar una infidelidad. https://www.psicopartner.com/perdonar-una-infidelidad/ https://www.psicopartner.com/perdonar-una-infidelidad/#respond Mon, 14 Sep 2026 10:49:00 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23280 Leer más]]> (lo genera el campo Título) · Pegar en Editor de código · Subir antes las 4 imágenes a la Biblioteca de medios (septiembre 2026) -->

Perdonar una infidelidad no es un gesto que se concede una vez, sino un proceso en tres fases: comprobar que existe un arrepentimiento sincero, decidir si el perdón encaja con los propios valores y exigir actos concretos de reparación. Cuando falta cualquiera de las tres, lo que queda no es perdón, sino una tregua que tarde o temprano se rompe.

La traición en la pareja no es solo una falta a la lealtad; es un terremoto que derriba los cimientos de nuestra seguridad emocional. Cuando la mentira sale a la luz nos asalta una duda paralizante: ¿es posible reconstruir lo que se ha roto, o estamos intentando salvar un edificio que ya está en ruinas? Como psicóloga recibo a menudo a personas atrapadas en ese laberinto, buscando una respuesta que el simple paso del tiempo no puede dar.

Pareja en crisis tras una infidelidad, uno de ellos con la cabeza entre los brazos y un ramo de flores en el suelo
El perdón no es un interruptor: es un camino con tres etapas que no se pueden saltar.

El error más común es creer que el perdón es un interruptor que se enciende o se apaga. En realidad es un proceso estructurado que requiere mucho más que buenas intenciones. No basta con «querer» perdonar: hay que transitar un camino que va desde identificar el daño hasta redefinir los propios valores.

¿Cómo saber si el arrepentimiento es sincero?

La primera fase no depende de quien fue traicionado, sino de quien cometió la falta. No sirve un perdón protocolario ni una disculpa para evitar el conflicto. Lo que buscamos es un arrepentimiento sincero, y eso tiene una métrica emocional muy concreta: poder detectar que la otra persona está sufriendo por dentro a causa del daño que ha provocado.

Para que el proceso sea viable, quien ha sido traicionado tiene que ser capaz de identificar esa emoción en el otro. Si percibes que tu pareja simplemente quiere «pasar página», o minimiza lo ocurrido con un «ya te pedí perdón, ¿qué más quieres?», no hay base sobre la que reconstruir. El arrepentimiento real es visceral: es ver que el otro siente el peso de lo que te ha hecho y que su empatía le impide ser indiferente a tu dolor.

Tres señales que en consulta indican que el arrepentimiento es real:

  • Tolera las preguntas. Responde a lo que necesitas saber, aunque le resulte incómodo, sin exigir que dejes de preguntar.
  • No negocia tu ritmo. No pone plazo a tu dolor ni te reprocha que «sigas con eso».
  • Asume el daño sin condiciones. No lo explica con un «es que tú…» ni lo reparte a partes iguales.

¿Qué se considera infidelidad? Los límites explícitos

Primer plano de un ojo en el que se refleja una pareja besándose, imagen sobre los límites de la fidelidad
Cada persona entiende la fidelidad de forma distinta; por eso hay que pactarla, no suponerla.

Solemos creer que todos entendemos la infidelidad de la misma manera, pero la clínica nos dice lo contrario. Muchas traiciones ocurren al principio de la relación porque se asume una exclusividad que nunca se pactó. Lo que para una persona es un impulso sexual sin importancia, para su pareja puede ser una ruptura total de la lealtad emocional. Sobre esto puedes leer también qué es el engaño en la pareja más allá de la infidelidad física.

Para reconstruir hay que poner «blanco sobre negro» y consensuar las normas. ¿Es una relación cerrada? ¿Qué consecuencias reales tendrá romper los límites a partir de ahora? Si no hay consecuencias claras, como el cese de la convivencia, la sinceridad se convierte en una tabla rasa sin valor.

Además, hay que enfrentar el autoengaño: esos silencios de semanas en el móvil o la falta de conexión que uno decide ignorar por miedo. Reconocer la realidad externa es el primer paso para dejar de contarse historias que no son ciertas.

¿Todo es perdonable? El filtro de los valores

La segunda fase es la predisposición para perdonar, y aquí hay una regla de oro: no todo es perdonable. El perdón debe pasar por el filtro de tus valores personales, no de los mandatos sociales. Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) analizamos qué te mueve en la vida y con qué estás dispuesto a comprometerte.

Es vital distinguir entre tus valores individuales y los «mandatos familiares» heredados. A veces arrastramos la idea de que «hay que aguantar por la familia», una enseñanza que puede resultar muy dañina en la vida adulta. Debes decidir si tu relación respeta tus líneas rojas:

  • Honestidad: poder vivir sin que se te oculte información vital.
  • Igualdad: no aceptar una relación en la que uno está «arriba» y el otro «abajo».
  • Dignidad: el límite infranqueable del respeto propio.
  • Sinceridad: que la comunicación sea un intercambio real y no una manipulación.

¿Se puede recuperar la confianza? La metáfora del vaso de cristal

Cristal roto en mil fragmentos, metáfora de la confianza rota tras una infidelidad
Hay roturas que se pegan y otras que solo permiten empezar de cero.

La confianza es como un vaso de cristal: si se cae, se rompe. En algunos casos la rotura es limpia y, con el «pegamento» adecuado de la terapia y el tiempo, se puede reconstruir, aunque queden marcas. Pero hay traiciones que reducen el cristal a un polvo tan fino que es imposible volver a unirlo.

Cuando el vaso se ha convertido en cristales diminutos, no puedes «pegar» la relación antigua. Intentarlo es condenarse a vivir entre fragmentos que cortan. En ese escenario, la única opción es barrer lo anterior y crear una confianza nueva, basada en principios radicalmente distintos. Esto exige soltar el pasado por completo: si permanecemos anclados a lo que ocurrió, nunca habrá espacio para el nuevo vínculo. En este artículo sobre recuperar la confianza tras un engaño profundizamos en cómo se trabaja ese proceso.

Los tres pilares de una relación saludable

Hilera de columnas de piedra con dos personas caminando al fondo, imagen sobre los pilares de una relación de pareja
Libertad, igualdad y reciprocidad: sin los tres, la reconstrucción no se sostiene.

Para que cualquier intento de reconstrucción tenga sentido, la pareja debe operar bajo tres principios:

  1. Libertad: estar juntos por elección consciente, porque el otro nos hace crecer, no por dependencia económica ni por miedo.
  2. Igualdad: que las opiniones y las necesidades de ambos valgan exactamente lo mismo, sin jerarquías de poder.
  3. Reciprocidad: el amor de pareja no es incondicional; requiere un equilibrio constante entre lo que se da y lo que se recibe.

¿Qué es el perdón efectivo? Reparación y corresponsabilidad

La fase final es el perdón efectivo, que solo llega a través de actos de reparación concretos. No basta con prometer: hay que establecer medidas para que no vuelva a ocurrir. Esto implica analizar la corresponsabilidad —que no es lo mismo que la culpa— en la dinámica de la pareja.

Debemos explorar qué motores impulsaron la infidelidad: ¿fue insatisfacción sexual, falta de complicidad, fantasías no compartidas o incluso un enfado que se pagó con un «ojo por ojo»? Entender esto ayuda a desactivar miedos profundos —al abandono, a la soledad, a no ser suficiente— que a menudo mantienen a la persona traicionada atada a una relación que ya no la nutre. Sin actos que reparen el daño, la intención es solo ruido.

El mantra de la dignidad

Perdonar no es un acto de martirio. Debemos alejarnos de la idea de «poner la otra mejilla», que en ocasiones no es más que un aplastamiento de la dignidad para convertirnos en mártires de una relación dañina. A nivel psicológico, poner la otra mejilla para que te sigan golpeando no es virtud, es sumisión.

La salud emocional se resume en una máxima innegociable: «Nunca estés donde no te quieran». Si el proceso de perdón no te devuelve la paz, el equilibrio y el respeto, la salida es el único camino digno. Al final, la pregunta más importante no es si tu pareja puede cambiar, sino si tú estás en disposición de aceptar una vida en la que tu dignidad sea moneda de cambio. Si no te quieren bien, sal de ahí.

Preguntas frecuentes sobre perdonar una infidelidad

¿Se puede perdonar una infidelidad?

Sí, pero no siempre y no de cualquier manera. El perdón es viable cuando existe un arrepentimiento sincero por parte de quien cometió la falta, cuando perdonar encaja con los valores de la persona traicionada y cuando hay actos concretos de reparación. Si falta alguna de esas tres condiciones, lo que se produce no es perdón, sino una tregua que suele romperse.

¿Cuánto tiempo se tarda en perdonar una infidelidad?

No hay un plazo fijo, y desconfía de quien lo ponga. El tiempo lo marca el proceso, no el calendario: comprobar el arrepentimiento, revisar los propios valores y ver actos de reparación sostenidos lleva meses, no días. Lo que sí es una mala señal es que la persona que fue infiel exija un plazo para que «se pase página».

¿Cómo saber si el arrepentimiento es real?

Tres señales: tolera tus preguntas sin exigir que dejes de hacerlas, no pone plazo a tu dolor y asume el daño sin repartir la culpa ni condicionarlo con un «es que tú…». El arrepentimiento real se percibe como un sufrimiento visible por el daño causado, no como una prisa por cerrar el tema.

¿Qué diferencia hay entre corresponsabilidad y culpa?

La culpa de la infidelidad es de quien la comete: la decisión de engañar es individual. La corresponsabilidad se refiere a la dinámica de pareja previa que pudo crear el contexto: falta de complicidad, insatisfacción no hablada, distancia acumulada. Analizarla no exime al infiel; sirve para que la reconstrucción no repita el mismo patrón.

¿Es mejor perdonar o dejar la relación?

Depende de si el proceso de perdón te devuelve la paz, el equilibrio y el respeto. Si tras comprobar el arrepentimiento, filtrar por tus valores y ver actos de reparación la relación sigue sin sostenerse sobre libertad, igualdad y reciprocidad, la salida es la opción que protege tu dignidad. Perdonar por miedo a la soledad o por mandato familiar no es perdonar.

¿Sirve la terapia de pareja después de una infidelidad?

Sí, cuando ambos quieren trabajar. La terapia ayuda a verificar que el arrepentimiento es sincero, a pactar límites explícitos, a explorar los motores de la infidelidad sin convertirlo en un juicio y a construir una confianza nueva en lugar de intentar pegar la antigua. También ayuda a decidir con claridad cuando la conclusión es que la relación no puede continuar.

Terapia de pareja en Madrid y online

Si te has sentido identificado o identificada al leer este artículo y tienes problemas en tu relación, no dudes en contactar con nosotros. En Psicopartner contamos con un equipo de psicólogos sanitarios, sexólogas y terapeutas de pareja que te pueden ayudar tanto de forma presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal como por videollamada.

Puedes llamarnos al +34 669 489 678, escribirnos a hola@psicopartner.com o pedir cita desde la página de contacto. Estaremos encantados de escuchar tu caso y poder ayudarte.

Rosana Plaza
Psicóloga Sanitaria colegiada M-41533
Sexóloga, terapeuta de pareja y experta en mindfulness para la gestión del estrés y la ansiedad.

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Relaciones a distancia: qué funciona y qué no funciona https://www.psicopartner.com/relaciones-a-distancia/ https://www.psicopartner.com/relaciones-a-distancia/#respond Wed, 09 Sep 2026 10:08:46 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=15869 Leer más]]> : lo genera el campo Título de WordPress · Pegar en Editor de código -->

Actualizado en agosto de 2026

Una relación a distancia puede funcionar cuando se dan tres condiciones: encuentros presenciales con cierta regularidad, confianza suficiente para no vivir la ausencia como amenaza y un proyecto común con fecha de reencuentro. Sin esos tres elementos, la distancia no rompe la pareja por sí sola, pero sí amplifica los problemas que ya existían.

Cada vez son más frecuentes, tanto por la movilidad geográfica —trabajo remoto, traslados, estudios en otro país— como por las aplicaciones con las que hoy se conoce gente. Y también son más largas: lo que antes era una separación de meses hoy puede prolongarse años sin una fecha clara de reencuentro. Algunas personas dudan de que este tipo de relaciones prospere, pero lo cierto es que depende mucho de la personalidad y de la gestión emocional de los implicados.

¿Pueden funcionar las relaciones a distancia?

Sí, y las investigaciones sobre parejas separadas geográficamente apuntan a que no son necesariamente menos estables ni menos satisfechas que las que conviven. Lo que cambia no es la calidad del vínculo, sino qué lo sostiene.

Las relaciones de pareja ya son complicadas de por sí, y si le sumamos la separación física algunos problemas se pueden agravar. La tendencia natural de los enamorados es buscar la cercanía, así que para muchas personas esa proximidad resulta innegociable. Pero ya no estamos en el siglo XIX, cuando el intercambio de cartas era la única opción para los amantes separados. Hoy mantener la conexión es sencillo: se puede vivir en países distintos y estar en contacto permanente por voz, por escrito o por imagen.

Ahora bien, mi experiencia como terapeuta de pareja me ha mostrado que eso no se sostiene indefinidamente. Para que una relación a distancia funcione hacen falta encuentros físicos, sobre todo si las dos personas se conocieron por un medio digital. Hay que desvirtualizarse y verse en persona con cierta frecuencia; de lo contrario, todo se queda en idealización platónica.

En las parejas que ya habían iniciado su relación antes de que apareciera la distancia, el éxito de la nueva situación dependerá de la solidez de la base sobre la que se construyó el vínculo. Como en todo, hay pros y contras que conviene mirar de frente.

¿Qué hace que una relación a distancia funcione?

Las relaciones a distancia que salen adelante suelen compartir estas características:

  • Confianza en la relación. Parece obvio, pero las dos personas necesitan ser optimistas y confiar en que va a funcionar. Una mente positiva respecto a la relación predispone a dar lo mejor de uno mismo, precisamente para preservar el amor y la complicidad que la pareja se tiene.
  • Confianza en el amor de la otra persona. Esto aplica a cualquier pareja, pero cuando no hay cercanía física es más fácil dejarse llevar por la inseguridad. Un pilar fundamental es la certeza de que el afecto es plenamente correspondido.
  • Más erotismo que sexo. Al no haber contacto físico, las relaciones sexuales pasan a un segundo plano, lo que no significa que deba disminuir el deseo ni la atracción. Las parejas que funcionan recurren a la sensualidad y crean momentos de intimidad erótica para mantener viva la pasión. La tecnología facilita mucho este aspecto: hay incluso juguetes conectados y videojuegos eróticos pensados para borrar las distancias, al menos en la imaginación.
  • Menos discusiones. La distancia vuelve las relaciones más delicadas: una discusión que en persona se resolvería sin mayor problema puede convertirse en un escollo insuperable a través de una pantalla. Las parejas que funcionan resuelven los conflictos con serenidad y, cuando el tema es espinoso, lo aplazan a los momentos de encuentro presencial.
  • Intereses comunes. Compartir aficiones y valores refuerza el vínculo y le da solidez. En una relación a distancia cobra aún más importancia, porque desaparece la química puramente física y los lazos dependen más de la conexión intelectual y de los gustos compartidos.
  • Un horizonte compartido. Es el factor que más distingue a las parejas que aguantan de las que se desgastan: saber que la distancia tiene fecha de caducidad. Cuando no existe un plan de reencuentro, aunque sea aproximado, el vínculo se sostiene sobre una espera indefinida y eso desgasta mucho más que los kilómetros.

¿Qué no funciona en una relación a distancia?

También hay inconvenientes que conviene afrontar:

  • Falta de tiempo juntos. La ausencia de contacto y de intimidad es uno de los principales problemas. Algunas personas lo llevan bien y para otras resulta verdaderamente difícil. Además, cuando por fin la pareja puede verse, los encuentros se disfrutan menos porque los empaña la tristeza anticipada de la siguiente despedida.
  • Monotonía y aburrimiento. Una relación sostenida por vías digitales cae fácilmente en la rutina, porque no existe la opción de hacer planes, quedar con amigos o descubrir sitios nuevos. Hay formas de avivar la comunicación, pero requieren esfuerzo y creatividad por ambas partes. A esto se añade el cansancio de estar siempre disponible: la videollamada diaria que empezó siendo un placer puede acabar viviéndose como una obligación.
  • Inseguridad y celos. La inseguridad aparece con más facilidad cuando la pareja está lejos, y si hay inseguridades sin trabajar es cuestión de tiempo que lleguen los celos. Tener a la otra persona a kilómetros implica darle un voto de confianza, aunque no sepamos dónde está en el momento en que le enviamos un mensaje y nos deja en visto. Hoy la tentación de vigilar es mayor: la última conexión, la ubicación compartida, quién aparece en sus redes. Esa comprobación constante calma la ansiedad unos minutos y la alimenta a largo plazo.
  • Soledad. Quien tiene a su pareja lejos puede llegar a sentirse solo pese a mantener comunicación por distintas vías. Para sobrellevar la separación hay que saber estar a solas sin que eso suponga un problema.

¿Cómo mantener una relación a distancia?

De lo anterior se desprenden algunas pautas concretas que funcionan bien en consulta:

  • Acordad la frecuencia de contacto en lugar de darla por supuesta. Gran parte de los conflictos nace de expectativas distintas sobre cuánto hay que hablar, no de falta de interés.
  • Reservad la conversación difícil para la videollamada o el encuentro. El mensaje escrito no transmite el tono y multiplica los malentendidos.
  • Fijad la próxima visita antes de terminar la anterior. Tener una fecha concreta a la que agarrarse cambia por completo cómo se vive la espera.
  • Compartid actividades, no solo información. Ver una serie a la vez o jugar juntos crea experiencia común; los partes diarios de lo que uno ha hecho, no tanto.
  • Mantened vuestra vida propia. Renunciar a los planes personales para estar disponible genera un desgaste que acaba pasando factura a la relación.

¿Cuándo pedir ayuda profesional?

Conviene consultar cuando la distancia deja de ser una circunstancia y se convierte en el tema constante de la relación: discusiones que se repiten sin resolverse, necesidad de comprobar dónde está la otra persona, malestar que se prolonga durante semanas o la sensación de estar sosteniendo el vínculo en solitario. También cuando se acerca una decisión importante —mudarse, terminar o esperar— y no lográis abordarla sin que acabe en conflicto.

La terapia de pareja ofrece un espacio para revisar expectativas, mejorar la comunicación y tomar decisiones con más claridad. En una relación a distancia, además, el formato online permite que los dos participéis desde donde estéis.

Preguntas frecuentes sobre las relaciones a distancia

¿Cuánto puede durar una relación a distancia?

No hay un límite fijo: lo determinante no es el tiempo, sino si existe un horizonte de reencuentro. Las parejas que sostienen bien la distancia suelen tener una fecha aproximada en la que la situación cambiará. Cuando la espera es indefinida, el desgaste aumenta con independencia de lo sólido que sea el vínculo.

¿Cada cuánto conviene verse en una relación a distancia?

No existe una frecuencia válida para todo el mundo, pero sí es importante que los encuentros sean regulares y previsibles. Lo que más ayuda es que ambos sepan cuándo será la próxima visita. Si la relación empezó por internet, verse en persona pronto resulta especialmente relevante para que el vínculo no se quede en una idealización.

¿Por qué aparecen más celos en las relaciones a distancia?

Porque la falta de información se rellena con imaginación, y la inseguridad previa encuentra menos formas de calmarse. Comprobar la última conexión o la ubicación alivia unos minutos y refuerza el hábito de vigilar, que a medio plazo aumenta la ansiedad. Los celos no los causa la distancia, pero esta los hace más visibles.

¿La terapia de pareja online sirve si vivimos en ciudades distintas?

Sí. La modalidad online permite que ambos miembros participen desde lugares diferentes en la misma sesión, algo especialmente útil en estos casos. La evidencia disponible indica que la terapia de pareja por videollamada obtiene resultados comparables a la presencial cuando la conducen profesionales sanitarios cualificados.

Terapia de pareja en Madrid y online

Las relaciones a distancia pueden salir bien y traer felicidad, pero exigen ciertos esfuerzos. Si tu pareja está lejos y quieres que lo vuestro funcione, un psicólogo puede ayudaros a trabajar la comunicación y los demás aspectos que lo necesiten.

En Psicopartner contamos con un equipo de psicólogos y sexólogos colegiados, profesionales sanitarios especializados en sexualidad, relaciones de pareja y resolución de conflictos. Atendemos de forma presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal y por videollamada. Puedes escribirnos a hola@psicopartner.com, llamarnos al +34 669 489 678 o pedir cita desde la página de contacto.

Ángel Luis Guillén
Psicólogo Sanitario colegiado M-13208
Terapeuta de pareja y sexólogo. Director de Psicopartner.

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¿Cuáles son las disfunciones sexuales más frecuentes? https://www.psicopartner.com/cuales-son-las-disfunciones-sexuales-mas-frecuentes/ https://www.psicopartner.com/cuales-son-las-disfunciones-sexuales-mas-frecuentes/#respond Thu, 03 Sep 2026 10:00:30 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=14695 Leer más]]> Las disfunciones sexuales son mucho más frecuentes de lo que tendemos a pensar, el problema es que muchas personas prefieren no darle importancia, generalmente por vergüenza. Sin embargo, como con cualquier otro problema de salud, es importante saber reconocer, aceptar y afrontar que podemos estar sufriendo alguno de los diferentes trastornos que suelen afectar a la vida sexual de hombres y mujeres.

¿Qué son las disfunciones sexuales?

Entendemos por disfunciones sexuales a las dificultades para mantener relaciones sexuales o para disfrutar de ellas. Pueden ser de origen orgánico, psicogénico o ambos, e incidir en cualquier fase de la respuesta sexual (deseo, excitación, orgasmo). También se denominan trastornos sexuales e impiden que la vida erótica de las personas que los padecen, se puedan desarrollar de forma satisfactoria, tanto a nivel individual como de pareja.
Según algunos estudios, afectan entre un 40% y 45% de las mujeres y un 20% y 30% de los hombres, en algún momento de sus vidas, aunque el pudor puede hacer que algunas personas no lleguen a consultarlo nunca con un experto, por lo que las cifras reales podrían variar.

Aunque el sexo no es una necesidad básica, una vida sexual plena puede estar relacionada con la salud y con la calidad de vida, por eso hay disfunciones sexuales que pueden afectar negativamente a las personas, especialmente a nivel emocional, y llegar a generar problemas de autoestima o crisis en la pareja. La buena noticia es que en la mayoría de los casos se pueden tratar y solucionar con el tratamiento adecuado.

Las disfunciones sexuales se clasifican según la fase da respuesta sexual a la que afectan, y también según su sintomatología porque, debido diferencias morfológicas y biológicas evidentes, se manifiestan de manera distinta en hombres y en mujeres.

Disfunciones sexuales

Síntomas más frecuentes en mujeres

  • Ausencia o insuficiencia de lubricación vaginal.
  • Dificultades o imposibilidad para llegar al orgasmo o para sentir placer sexual.
  • Molestias o dolor durante el coito (dispaurenia).
  • Imposibilidad de penetración vaginal (vaginismo).

Síntomas frecuentes en hombres

  • Imposibilidad para lograr la erección.
  • Dificultad para mantener la erección adecuada para la penetración.
  • Eyaculación precoz.
  • Eyaculación tardía o incapacidad para eyacular.

Síntomas comunes

  • Falta de deseo sexual.
  • Dificultad o incapacidad para excitarse.
  • Dolor o molestias durante las relaciones sexuales.

Tipos de disfunciones sexuales

En función del factor relacionado, las disyunciones sexuales se pueden clasificar en cuatro categorías:

Trastornos o disfunciones del deseo sexual

Es el más habitual y preocupa sobre todo cuando las personas están en una relación de pareja. Se caracteriza por la ausencia o disminución del apetito sexual y por consiguiente por una falta de deseo y receptividad para mantener relaciones sexuales. Es más común en mujeres que en hombres, llegando a afectar hasta casi un tercio de las mujeres entre los 18 y los 59 años. El porcentaje aumenta a partir de la menopausia debido a los cambios hormonales.

Trastornos o disfunciones de la excitación sexual

Las dificultades afectan a la segunda fase de a respuesta sexual, es decir la de excitación o meseta. Hay deseo sexual o receptividad, pero el cuerpo no responde adecuadamente, y se presentan problemas de disfunción eréctil en los hombres, o de lubricación vaginal en las mujeres. Las causas pueden ser de origen fisiológico o psicológico.

Trastornos o disfunciones del orgasmo

La incapacidad para llegar al orgasmo, se conoce como anorgasmia y puede ocurrir a pesar de existir un gran deseo sexual y una estimulación adecuada. Este tipo de disfunción provoca una ausencia o un retraso continuados del orgasmo después de haber desarrollado adecuadamente las fases anteriores de deseo y excitación. Es más frecuente en mujeres, aunque también se da en hombres, y suele tener un importante componente psicológico o emocional, además de afectar a la autoestima de la persona afectada.

Trastornos o disfunciones por dolor

Estos trastornos consisten en la presencia de dolor genital durante el coito. Es mucho más común en las mujeres, aunque los hombres también lo pueden padecer. En ambos casos se conoce como dispareunia. El vaginismo es otra disfunción que provoca dolor, que en este caso solo afecta a las mujeres e imposibilita la penetración.

Posibles causas de las disfunciones sexuales

Las disfunciones sexuales pueden aparecer en cualquier etapa de la vida de una persona y tienen múltiples orígenes, incluso puede existir más de una causa en algunas personas. Las más frecuentes son las siguientes:

  • Estrés crónico.
  • Consumo de alcohol, tabaco o drogas.
  • Disminución de los niveles hormonales.
  • Problemas de salud mental como ansiedad o depresión.
  • Traumas ocurridos en el pasado como agresiones sexuales o violación.
  • Miedo o temor a las relaciones sexuales.
  • Problemas en la relación de pareja.
  • Menopausia.
  • Embarazo, parto o lactancia.
  • Determinados medicamentos o tratamientos farmacológicos.
  • Enfermedades diversas como cáncer, problemas de corazón, diabetes, esclerosis múltiple o dolencias que afectan a la vejiga.

Tratamiento de las disfunciones sexuales

El tratamiento para las disfunciones sexuales depende de la causa que lo origine, aunque en la mayoría de los casos los factores físicos y psicológicos suelen estar conectados siendo el abordaje psicológico fundamental en la terapia sexual. Por eso, la terapia es uno de los tratamientos más recomendados, independientemente de que se realice simultáneamente un abordaje médico o farmacológico del problema.

El primer paso es realizar una evaluación para establecer un diagnóstico y a partir de ahí elaborar el plan terapéutico más adecuado. La intervención terapéutica trabaja aspectos como la información y educación sexual, la modificación de actitudes y habilidades, técnicas de control del estrés y la ansiedad o entrenamiento de capacidades físicas. También se suelen tratar trastornos somáticos asociados o psicopatologías generadas por traumas.
Las terapias se realizan de manera individual o en pareja, y en este segundo caso se incide en la comunicación, el entendimiento y la colaboración de las dos personas, para mejorar sus experiencias eróticas.

Como ves, la mayoría de las disfunciones sexuales tienen solución, y de hecho es importante afrontarlas, tanto si estás en pareja como si no, ya que tarde o temprano pueden dar lugar a inseguridades, baja autoestima y un profundo malestar emocional. Si sientes que algo no va bien, o que tu vida sexual en pareja podría mejorar, no dudes en ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER para concertar una visita.

 

Angel Luis Guillén

Psicólogo Sexólogo

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Psicológos Madrid – Amistades tóxicas. https://www.psicopartner.com/amistades-toxicas/ https://www.psicopartner.com/amistades-toxicas/#respond Thu, 27 Aug 2026 10:00:17 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=16556 Leer más]]> En este artículo te mostramos que es una amistad tóxica, como reconocerla y qué puedes hacer ante esas personas que te hacen sufrir y que te generan un alto malestar.

1-Las relaciones sociales.  

El hombre es un ser social que, por regla general necesita del contacto con sus iguales para su bienestar psíquico. Durante el confinamiento que tuvimos que vivir a causa del covid-19, un núcleo de población tremendamente afectado fueron personas mayores que vivían solas y no tenían acceso a relacionarse con su entorno más allá de un teléfono; siendo su principal motivo de tristeza no ver una cara. Pensemos por un momento con cuántas personas interactuamos a lo largo del día: familiares, compañeros del trabajo, pareja, compañeros del gimnasio, amigos etc. 

Centrándonos en los amigos, entendemos por amistad el vínculo estrecho que se genera y mantiene entre dos o más personas a través del cual se comparten experiencias, se generan lazos afectivo-emocionales y se adquiere una identidad de pertenencia. Una característica fundamente es que normalmente se eligen.

Las amistades nos aportan o deberían aportarnos seguridad y bienestar, generando estimulación y a su vez estabilidad mental. Sin embargo, esto no siempre ocurre así, y más allá de un malentendido, una discusión, diferentes formas de ver las cosas, provocan fuertes sentimientos negativos de manera reiterada en uno, no podemos decir que la amistad sea sana, sino más bien de tóxica.

2-Qué es una amistad tóxica. 

El concepto de tóxico hace referencia a toxicidad, entendiéndose por tal la capacidad de una sustancia de producir efectos perjudiciales sobre un ser vivo, al entrar en contacto con él.  Si extrapolamos el concepto a una relación hablaremos de una interacción que nos causa más daños que beneficios. 

Hay veces que sentimos que no queremos estar con un amigo, no porque está pasando una mala racha sino porque esa persona crea sentimientos negativos en nosotros; la persona, no la situación que está viviendo la misma. Así percibimos a la persona como desagradable, no una situación desagradable que está viviendo.

Muchas veces nos cuesta ponerle nombre e identificar que estamos ante una relación disfuncional. Cuando planteamos la idea de una amistad tóxica nos referimos a aquella que en mayor o menor grado nos hace sentir mal, bien porque genera ansiedad, merma nuestra autoestima, no nos permite estar relajados frente a ella, porque tenemos que hacer un gran esfuerzo para que consideramos no es recíproco para que se mantenga y fluya.

Puede darse el caso que las personas como tal no sean tóxicas, pero la relación que se mantiene entre ellas sí. Puede ser (aunque no suele ser habitual ) que esa persona con la que consideramos existe una amistad insana sea una magnífica persona, con muchas bondades pero su forma de vivir la relación sea incompatible con nuestro concepto de amistad, lo que esperamos de la misma, la cantidad  de tiempo, esfuerzo y afecto que demandamos, etc., manteniéndose así una amistad en la que las personas reman en diferente dirección.

Así, este vínculo conseguirá es dejarte agotados mentalmente, minará tu autoestima y logrará que te sientas manipulado, inseguro, ansioso o desorientado.

pexels cottonbro studio 8088493 Psicológos Madrid - Amistades tóxicas.

3- Qué caracteriza a una relación de amistad tóxica.

Hemos de plantearnos que suele ser una persona con la que hemos tenido o tenemos un vínculo importante. De hecho, esta es la razón por la que seguimos manteniendo una amistad; porque nos duele la ruptura. 

Las principales características de esta relación son:

  • Relaciones unidireccionales. No se trata de relación simbiótica en la que por regla general ambos salen beneficiados y ambos aportan de manera equilibrada y recíproca para mantener el vínculo, sino que casi siempre es uno quien da y otro quien recibe. Así, siempre es uno el que llama, el que propone cosas, el que ofrece ayuda… y otro quien lo recibe.
  • Una falsa valoración. Así siempre habla muy bien de ti, dice valorarte, admirarte y decirte lo bueno e importante que eres, pero sólo lo usa al final para que “su amigo” resuelva sus problemas, sin tomar un papel activo en los mismos; por tanto, todo eso que tanto dicen valorar no lo utilizan para aprender. 
  • Asumen por tanto un rol de víctimas, actuando de una manera pasiva esperando que sean sus amigos quienes les saquen las castañas del fuego.
  • Excesivamente demandantes y absorbentes. Seguramente hayamos visto más de una vez esas personas que se tiran horas y horas de sí mismos, de sus vidas sin tener en cuenta que los demás no sólo están allí para escuchar, sino también para ser escuchados, comprendidos y apoyados.
  • Utilizan como forma de comunicación la manipulación. Así, Nos tocan donde nos duele, en la lealtad, el sentido del compromiso. Actuando desde la lástima sin tener en cuenta que nosotros también tenemos problemas, sus dificultades.
  • Raramente hace autocrítica ( escudándose en el es que yo soy así ) y, si la hace, no suele ir acompañada de cambios.  Los amigos tóxicos, por otro lado, tienden a seguir un patrón que realmente no desaparece.
  • Malas influencias. No podemos asumir como buen amigo a una persona que te impulsa a hacer cosas que te pueden perjudicar. Así, alguien que nos anima a hacer bien cosas en contra de nuestra voluntad o cosas que pueden crearnos problemas familiares, laborales, de pareja o con otros amigos, perjudiciales para la salud, está actuando en contra de lo que implica el vínculo de la amistad.  
  • La indiscreción.  Hemos de proponernos si realmente podemos confiar en esa persona que tenemos enfrente. Un amigo real actúa como confidente…una persona con quien hablar de ciertas cosas personales que no queremos contarle a nadie más. Alguien a quien expresar tus sentimientos, añoranzas, debilidades que nos ponen en una situación de vulnerabilidad y que un amigo que te quiere bien las abrazará y ayudará afrontarlas, crecer, no las usará para manipularte o dañarte.

4- Qué podemos hacer. 

Cuando tienes una amistad tóxica te aconsejamos que pongas en marcha estos consejos:

  1. No actuar desde la pena o el miedo a perder el vínculo con esa persona, pues quien realmente aprecia el valor de la amistad, hará el esfuerzo necesario para revertir la situación.
  2. No tratar de justificarlo siempre ante los demás y ante nosotros mismos, pues si lo haces, acabarás actuando de la misma manera. 
  3. Sé asertivo/a, habla con él/ella claramente Si identificas que tienes un amigo/a que actúa de esta manera y quisieras mantener esa amistad, sería muy positivo empezar por hablar con él o ella, y explicarle las cosas que hace y que te sientan mal. Es relevante empezar hablando siempre diciendo cómo te sientes.
  4. Pon límites.  Redactarlo. Si quieres intentar mantener la amistad, los límites son clave para cambiar esta dinámica.
  5. Dedica un espacio para ti y para estar con otras personas con los que te sientas considerado. Si la relación es muy absorbente pasar tiempo con otras personas nos ayudará a descubrir la anormalidad de una relación a la que probablemente te has acostumbrado. 
pexels fauxels 3228729 Psicológos Madrid - Amistades tóxicas.

El tiempo alejado de esa amistad puede ayudarte a ordenar tus sentimientos y obtener claridad.

Si te has visto reflejado-a en este artículo, tienes un gran malestar con tus amigos que dificulta tu día a día y ves que no puedes manejar y controlar estas situaciones, puedes ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al 669 489 678 y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicólogos online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

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Deseo sexual reactivo y espontáneo: otra manera de entender el deseo https://www.psicopartner.com/deseo-sexual-reactivo-y-espontaneo/ https://www.psicopartner.com/deseo-sexual-reactivo-y-espontaneo/#respond Mon, 24 Aug 2026 07:50:27 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=23217 Leer más]]> : el H1 lo genera el campo "Titulo" de WordPress. Pegar tal cual en: Editor de codigo (o pestana "Texto"). ============================================================ -->

El deseo sexual reactivo es el que aparece durante el encuentro, no antes: primero llega el estímulo, después la excitación y solo entonces las ganas. Es tan normal como el deseo espontáneo y explica por qué muchas personas creen que su sexualidad está averiada cuando, en realidad, funciona de otra manera.

Pareja besándose con complicidad, imagen sobre el deseo sexual reactivo y la intimidad
El deseo no siempre se enciende como un interruptor: muchas veces nace de la conexión.

Sentir que el deseo se ha desvanecido o que no responde a los ritmos «naturales» que dicta la cultura popular es una de las mayores fuentes de angustia en la intimidad. A menudo esta frustración nace de una premisa errónea: creer que nuestra sexualidad está rota porque no funciona como un automatismo. Para desmontar ese mito conviene apoyarse en la evidencia que ha transformado la clínica contemporánea, la misma que ha obligado a redefinir la falta de deseo sexual. La biología es solo una parte de una arquitectura mucho más profunda.

¿Es lo mismo el deseo que la excitación?

No lo es, y distinguirlos es una de las intervenciones más liberadoras de la terapia sexual. Bozman y Beck (1991) separaron el deseo —la experiencia subjetiva y mental— de la excitación —la respuesta fisiológica: lubricación, erección, cambios en el flujo sanguíneo—.

Confundir ambos procesos genera una presión innecesaria. Es perfectamente posible que el cuerpo responda ante un estímulo sin que exista un hambre subjetiva previa. Y también al revés. De hecho, el DSM-5 integró esta visión al unificar interés y excitación en un mismo espectro diagnóstico en el caso de las mujeres, el trastorno del interés/excitación sexual femenino (FSIAD), mientras mantiene el deseo sexual hipoactivo como categoría independiente en los hombres. Entender que cuerpo y mente pueden llevar ritmos distintos es el primer paso para quitarle el estigma a la «falta de ganas».

¿Por qué no siempre empezamos con ganas?

Pareja abrazada en un momento de calma, ilustrando el modelo circular del deseo de Basson
En el modelo de Basson, la intimidad emocional es la puerta de entrada al encuentro.

Durante décadas, el modelo lineal de Kaplan (deseo → excitación → orgasmo) dominó nuestra visión del sexo. Basson (2001) propuso un modelo circular alternativo, especialmente útil en relaciones de larga duración.

Ese modelo describe a la persona que parte de un estado neutro: no inicia el encuentro desde un deseo espontáneo, sino desde la búsqueda de intimidad emocional. Y añade un paso decisivo: para que la excitación física se transforme en deseo, tiene que existir una evaluación positiva de esa excitación. Es decir, la mente debe procesar favorablemente lo que el cuerpo está sintiendo para que el ciclo continúe. Si aparece juicio, prisa o miedo al rendimiento, el circuito se corta.

«La intimidad emocional motiva la sexualidad, llevando del estímulo a la excitación y, finalmente, al deseo.» (Basado en Basson, 2003)

Validar el deseo reactivo quita el peso de «tener que sentir ganas» para empezar y legitima una sexualidad que nace de la conexión. Es una de las claves que trabajamos cuando uno de los dos siente que el otro nunca tiene ganas.

¿Qué nos mueve realmente a tener relaciones sexuales?

No todos buscamos el sexo por la misma razón. El trabajo de Giraldi, Sand y Kristensen (2010) muestra que las motivaciones se reparten entre distintas escuelas de pensamiento:

Motivación principalProporciónModelo de referencia
Excitación física29 %Masters y Johnson
Fantasías y mundo erótico interno29 %Kaplan
Intimidad y conexión emocional26 %Basson

Llama la atención que, aun siendo la intimidad un motor potente, la mayoría de las motivaciones siguen siendo de tipo «funcional». Según Basson (2002), buscamos el encuentro no solo por placer: también para confirmar el compromiso, sentirnos deseables o alimentar una cercanía emocional cuyo efecto puede prolongarse varios días después del acto.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres en el deseo sexual?

Dos personas abrazadas en blanco y negro, imagen sobre las diferencias de deseo sexual entre hombres y mujeres
La diferencia no está en la potencia del impulso, sino en el contexto que lo activa.

La evidencia sugiere que hombres y mujeres no difieren necesariamente en la fuerza del impulso sexual (Wallen, 2000), pero sí en su frecuencia y en su contexto. Baumeister (2001) y Laumann (1999) señalan que los hombres suelen masturbarse con más frecuencia, inician la búsqueda de actividad sexual antes y presentan menor tendencia a evitar el encuentro.

La respuesta femenina, en cambio, Fisher (1991) la describe como más compleja y contextualizada. Las mujeres pueden atravesar periodos más largos sin sexo sin que eso suponga un malestar clínico, y priorizan lo que Tiefer (2001) llamó «excitabilidad emocional» frente a la puramente física. No es una cuestión de potencia: es de cómo el deseo se ancla en el entorno y en la seguridad afectiva. Cuando esos ritmos no coinciden dentro de la pareja aparece lo que en consulta llamamos disritmia sexual.

¿De qué depende la satisfacción sexual?

La satisfacción sexual no es un evento azaroso. Schnarch (1991) la formuló en su Modelo del Quantum de una manera que resulta muy útil en consulta:

Satisfacción = estimulación física + procesos psicológicos

Para que el deseo emerja, Singer y Toates (1987) apuntan que deben confluir tres componentes: una base neurofisiológica, una disposición emocional y cognitiva, e inductores eficaces de sensaciones y sentimientos, ya sean internos —las fantasías— o externos. El cerebro es el órgano sexual primario: es el procesador que convierte una caricia en una experiencia significativa a través de la interpretación y el afecto.

Hacia una sexualidad más consciente

Pareja compartiendo un momento tranquilo en casa, imagen sobre salud sexual y vínculo afectivo
Cuidar el vínculo es, también, cuidar la salud sexual.

El deseo es un fenómeno complejo donde la biología pone el escenario, pero la psicología dirige la obra. Las hormonas son relevantes —la testosterona influye en la energía, el ánimo y la sensación de bienestar, y el descenso de estradiol se asocia a sofocos, alteraciones del sueño y sequedad vaginal—, pero no son el destino final.

Entender que el deseo puede ser reactivo, que la mente filtra la excitación y que la intimidad es un combustible legítimo permite vivir una sexualidad más auténtica. Si el deseo empieza en la mente y se nutre de la intimidad, ¿qué pequeño cambio podrías hacer hoy en tu conexión emocional?

¿Por qué es importante cuidar la salud sexual?

La dimensión sexual forma parte del desarrollo humano. Según los consensos científicos actuales, cuidarla va más allá de la ausencia de patología: implica un estado de bienestar que abarca lo físico, lo psicológico y lo sociocultural. Asumir un papel activo en la gestión de la propia sexualidad tiene un impacto directo en la calidad de vida diaria, y se refleja en tres esferas:

  • Autoconcepto: fortalece la autoestima y favorece un crecimiento emocional más resiliente.
  • Vínculos: influye en la calidad, la seguridad y la estabilidad de las relaciones afectivas.
  • Salud global: aporta beneficios transversales al bienestar general.

Si quieres profundizar en la relación entre tu vida sexual y tu mundo interno, puedes seguir leyendo sobre lo que tu vida sexual revela sobre tu mundo interior.

Preguntas frecuentes sobre el deseo sexual

¿Qué es el deseo sexual reactivo?

Es el deseo que aparece después del estímulo y de la excitación física, no antes. La persona no siente ganas al principio del encuentro, pero sí a medida que la intimidad avanza y evalúa positivamente lo que su cuerpo está sintiendo. Es un patrón normal, especialmente frecuente en relaciones de larga duración, y lo describió Rosemary Basson en su modelo circular del deseo.

¿Es normal no tener ganas de sexo antes de empezar?

Sí. Partir de un estado neutro y que las ganas lleguen durante el encuentro es una forma de funcionamiento sexual habitual y no indica ningún trastorno. El problema aparece cuando la ausencia de deseo genera malestar personal o conflicto en la pareja de forma mantenida. En ese caso conviene valorarlo con un profesional de la sexología clínica.

¿En qué se diferencia el deseo espontáneo del reactivo?

El deseo espontáneo surge por sí solo, sin un estímulo previo identificable: la persona simplemente tiene ganas. El reactivo necesita un contexto de intimidad, un estímulo y una interpretación positiva de la excitación para aparecer. Ninguno de los dos es mejor que el otro, y la mayoría de las personas alterna entre ambos según el momento vital, el nivel de estrés y la fase de la relación.

¿Cuándo hay que consultar por falta de deseo sexual?

Cuando la falta de deseo se mantiene en el tiempo, genera malestar significativo o está afectando a la relación de pareja. También si aparece de forma brusca tras un cambio hormonal, un tratamiento médico o un acontecimiento estresante. Una valoración con un psicólogo sanitario especializado en terapia sexual permite descartar causas médicas y trabajar los factores psicológicos y relacionales implicados.

Terapia sexual en Madrid y online

Si notas un problema de deseo que te está generando malestar o dificultades con tu pareja, podemos ayudarte. En Psicopartner contamos con un equipo de psicólogos sanitarios colegiados, sexólogas y sexólogos y terapeutas de pareja que trabajan con terapia basada en la evidencia, de forma presencial en nuestro centro de Ciudad Lineal y por videollamada.

Puedes escribirnos a hola@psicopartner.com, llamarnos al +34 669 489 678, pedir cita desde la página de contacto o reservar directamente en nuestra agenda de Doctoralia.

Rosana Plaza
Psicóloga Sanitaria colegiada M-41533
Sexóloga, terapeuta de pareja y experta en mindfulness para la gestión del estrés y la ansiedad.

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Falta de deseo sexual https://www.psicopartner.com/falta-deseo-sexual/ https://www.psicopartner.com/falta-deseo-sexual/#respond Thu, 20 Aug 2026 10:00:06 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=14620 Leer más]]> ¿Qué causa la falta de deseo sexual?

La respuesta a esta pregunta es compleja. Sin embargo, los expertos la achacan a un bajo nivel de interés en las relaciones sexuales atribuidas a diversos motivos. El estímulo por la falta de deseo sexual no provoca deseo de actividad sexual de su pareja.

Los expertos sostienen que esta falta de deseo suele estar asociada a un problema que tiene carácter físico o psíquico. Lo más común suele ser una disfunción sexual. La falta de deseo afecta a ambos sexos, aunque las mujeres lo sufren en mayor medida. En este contexto, y a consecuencia de la falta de deseo, llegan a experimentar, incluso, un sentimiento de culpa.

La educación sexual en el punto de mira

La educación sexual, en este contexto, abre una brecha entre los hombres y las mujeres.

De hecho, la educación que han recibido los hombres en este aspecto está enfocada sexualidad genital. Es decir, dirigida a su pene. Para los hombres, el acto sexual en sí es un mandato masculino que les identifica como machos en su género. La pérdida de erección, por ejemplo, supone enfrentarse a un problema muy grave. Esto es así porque se espera una erección visible del hombre.

Por contra, las mujeres, en general, han recibido unos conceptos de sexualidad que están enfocados a obtener otro tipo de respuestas. De esta forma, no han sido educadas en el sexo al igual que ocurre con los hombres. El deseo, así las cosas, debe de ser el paso previo al sexo. Se puede definir como la recreación de una fantasía y no tanto el hecho físico de practicar sexo. De ahí que el análisis de la pareja coital no sea el foco cuando se habla de deseo sexual.

¿Cuáles son los tipos de falta de deseo sexual?

A grandes rasgos, los tipos de falta de deseo sexual se pueden agrupar en cuatro grandes apartados que podrían englobar este tema en su conjunto.

  1. El primer tipo de falta de deseo sexual se puede enmarcar en aquellas personas, especialmente mujeres, que nunca han tenido un apetito sexual lo suficientemente importante. Es decir, este patrón de comportamiento afecta a aquellas personas que no tienen capacidad para tener fantasías sexuales y sus conductas con fin sexual son escasas. Este tipo de comportamiento empieza en la adolescencia y en la vida adulta se intensifica.
  2. El segundo tipo de falta de apetito sexual afecta, por igual a ambos sexos, y se refiere a aquellas personas que durante toda su vida, tanto en la adolescencia como en la vida adulta, han disfrutado de un deseo sexual que se enmarca en los estándares de normalidad. Sin embargo, llega un momento que pierden interés por el sexo.
  3. Por otra parte, el tercer tipo de falta de deseo sexual responde a una falta de deseo generalizada. Es decir, la persona que está afectada es incapaz de experimentar deseo hacia su pareja, pero tampoco lo siente hacia otras personas.
  4. Y, finalmente, el cuarto tipo de causa es el de aquellas personas que no desean a su pareja, pero sí que tienen deseo por otras personas.

Las causas de la falta de deseo son múltiples

Las causas asociadas a los tipos de falta de deseo sexual, como hemos dicho anteriormente, suelen ser, o bien, orgánicas, o de carácter psicológico. Las orgánicas por lo general suelen deberse a algún tratamiento farmacológico que provoca falta de deseo. Alternaciones de las hormonas y problemas neuroendocrinos. O, también, enfermedades crónicas o metabólicas.
Respecto a los factores psicológicos, hay que distinguir varios tipos dada la complejidad de la mente humana. Podría deberse a problemas de pareja. También a disfunciones sexuales. Anorgasmia, vaginismo o disfunción eréctil. No obstante, en este plano también puede afectar a la falta de apetito sexual los trastornos del estado de ánimo. El cansancio o el miedo a no ser capaz de satisfacer a la otra persona. O, tal vez, una vida sexual poco satisfactoria o monótona. Y, naturalmente, la ansiedad y el estrés.

Claves para identificar la solución

Lo complejo en estos casos es saber identificar el problema y el tratamiento. Así, el tratamiento de esta disfunción sexual contempla dos aspectos: por una parte, contar con un diagnóstico adecuado, y, por otra parte, se ha de identificar el origen del problema que ha sido la causa de la falta de deseo sexual. Lo normal es que la pérdida de la libido esté causada por diversos factores que han confluido en el mismo contexto, tiempo y espacio. Para lograr revertir la inhibición sexual es importante el análisis de un psicólogo/a sexólogo/a. Este profesional será capaz de localizar e identificar los posibles problemas de convivencia y comunicación en la pareja.
Estos problemas pueden estar originados en una educación sexual no correcta o en un trauma sexual de la infancia. E, incluso, en algún tipo de incompatibilidad sexual entre ambos miembros de la pareja. En cualquier de estos escenarios la terapia de pareja es fundamental para que el tratamiento cumpla con el objetivo de hacer desaparecer la inhibición del deseo sexual.

El objetivo y el reto de este tratamiento será implementar mejoras en la comunicación. Resolver los aspectos que creen conflicto en la convivencia diaria. Y, por extensión, en las relaciones de pareja. Se trata de permitir a los miembros de la pareja explorar las fases de la actividad sexual. El deseo, la excitación o el orgasmo. De esta forma, se pueden recuperar los mecanismos de estimular el deseo en la pareja.

En resumen, se trata de saber aprovechar el conocimiento de los profesionales para poder restablecer el deseo sexual y encontrar nuevas formas o nuevos caminos para canalizar esos estímulos y encontrar nuevas formas de disfrutar de las relaciones de pareja.

¿Has experimentado alguna de las situaciones que hemos planteado? Si es así, no dudes en buscar ayuda profesional. Tanto de manera presencial en nuestros centros cómo con nuestros psicólogos online puedes contar con expertos/as  en sexología clínica a la hora de tratar temas como la falta de deseo sexual.

Si lo prefieres puedes contactar con nosotros llamando al +34 669 489 678, a través del correo electrónico en hola@psicopartner.com o mediante nuestra página web.

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Adicción al sexo: consecuencias https://www.psicopartner.com/adiccion-al-sexo-consecuencias/ https://www.psicopartner.com/adiccion-al-sexo-consecuencias/#respond Thu, 13 Aug 2026 09:59:53 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=14464 Leer más]]> Adicción al sexo: consecuencias

La adicción al sexo es una condición que también recibe el nombre de ‘conducta sexual compulsiva’ o ‘trastorno de hipersexualidad’. Consiste en la falta de control sobre el comportamiento sexual y suele ser un problema que va más allá de un impulso sexual excesivo. Acarrea conductas que provocan malestar en la persona que la padece y, como otras adicciones, puede derivar en dificultades sociales, económicas, afectivas y familiares.

¿Qué es la adicción al sexo?

A lo largo de la vida de una persona, tanto el apetito sexual como la frecuencia en las relaciones, varían. En algunas etapas el deseo sexual puede aumentar considerablemente, lo cual no significa que se haya desarrollado un trastorno. El problema es cuando las fantasías sexuales se vuelven obsesivas y el deseo resulta insaciable, con una necesidad continua de mantener relaciones sexuales o recurrir a la masturbación, en cualquier momento y de manera compulsiva.

Esta conducta sexual no suele resultar placentera, más bien genera malestar en las personas que sufren este trastorno, pues por lo general, experimentan una sensación de insatisfacción constante que se suele trasladar a otros aspectos de la vida. También la culpabilidad suele estar muy presente en las personas con hipersexualidad. Así pues, la adicción al sexo consiste en una falta de control sobre el deseo y los impulsos sexuales. Y aunque se considera una adicción, también es una conducta relacionada con la compulsión y la obsesión.

Causas de la adicción al sexo

Las causas de la adicción al sexo no son fáciles de determinar, y pueden ser varias. Entre ellas se encuentran las siguientes posibilidades:

  • Trastornos que afectan al funcionamiento del cerebro, como algunas enfermedades de tipo neurológico. Por ejemplo la epilepsia o la demencia, que en ocasiones pueden generar daños en algunas áreas del cerebro vinculadas a la conducta sexual. También algunos medicamentos antagonistas de la dopamina como los que se usan para tratar la enfermedad de Párkinson, pueden generar un trastorno de hipersexualidad.
  • Desequilibrios en las sustancias químicas producidas por el cerebro. Algunos neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la norepinefrina, son los encargados de regular el estado de ánimo, pero si los niveles no son los adecuados y superan la dosis adecuada, puede dar lugar a conducta sexual compulsiva.
  • Cambios en las vías cerebrales. La adicción sexual funciona como cualquier otra adicción, y con el tiempo se va agravando porque provoca variaciones en los circuitos neuronales, afectando a las bases cerebrales del refuerzo. Con el tiempo, la persona va necesitando una estimulación más intensa para obtener satisfacción y alivio de su impulso.
  • Algunas experiencias traumáticas en la vida pueden desencadenar una hipersexualidad, como vía de escape. También es más frecuente en personas que han vivido una infancia o adolescencia con una fuerte represión sexual.

Principales síntomas de la adicción al sexo

Reconocer que podemos encontrarnos ante un trastorno de hipersexualidad puede ser difícil, por eso hay que estar pendiente de los síntomas más indicativos.

  • La persona afectada experimenta conductas sexuales, fantasías e impulsos eróticos muy recurrentes e intensos, de manera incontrolable y que ocupan mucho espacio de tiempo en el día a día.
  • Se presenta una fuerte atracción a mantener determinadas conductas sexuales, tras lo cual se experimenta una fuerte liberación de la tensión acumulada, acompañada de sensaciones de culpa y remordimiento.
  • El adicto al sexo intenta controlar sus impulsos, conductas y fantasías, sin conseguirlo, lo que incrementa la frustración y la culpabilidad.
  • El sexo compulsivo se convierte en una vía de escape de otros problemas como la ansiedad, el estrés, la depresión o la soledad.
  • Quien padece este trastorno sigue teniendo conductas sexuales a pesar de los riesgos que puedan acarrear. Como perder relaciones importantes, contraer o contagiar infecciones de transmisión sexual, complicaciones laborales y económicas o incluso problemas legales.
  • Las personas con adicción al sexo suelen tener dificultades para establecer vínculos y relaciones estables y saludables.

Consecuencias de la conducta sexual compulsiva

Además de los propios síntomas, que ya son de por sí una consecuencia negativa de este trastorno, la adicción al sexo puede dar lugar a complicaciones en la vida diaria de la persona que la sufre y de quienes le rodean. Estos son algunos problemas derivados de este tipo de adicción:

  • Quien sufre este trastorno se enfrenta a emociones desgastantes y negativas como vergüenza, culpa y baja autoestima.
  • Pueden aparecer otros problemas relacionados con la salud mental como ansiedad, angustia, depresión o pensamientos (o actos) suicidas.
  • Las conductas sexuales compulsivas suelen generar mentiras, o que relaciones importantes como la familia queden descuidadas y en un segundo plano.
  • El deseo sexual intenso puede hacer que se pierda el objetivo y se busque actividad sexual en lugares y momentos inapropiados, por ejemplo, consumir pornografía en el trabajo, algo que puede poner en peligro la estabilidad laboral.
  • Si la persona afectada recurre a servicios sexuales o compra de pornografía, puede terminar acumulando importantes deudas.
  • La conducta adictiva puede derivar en consumo de sustancias como drogas o alcohol, ya sea para aliviar la culpa, o por desenvolverse en ambientes poco saludables.
  • Las enfermedades de transmisión sexual son uno de los riesgos que enfrentan las personas con adicción al sexo, que pueden contraer una infección grave o bien transmitirla a otras personas.
  • En ocasiones la conducta sexual de una persona adicta al sexo puede traspasar la legalidad, e incurrir en delitos sexuales con consecuencias como multas o arrestos.

consecuencias de la conducta sexual compulsiva

Tratamiento para la adicción al sexo

La adicción al sexo se puede tratar en terapia utilizando diferentes técnicas. Generalmente se aborda a través de la psicoterapia para encontrar las causas del problema y desarrollar las herramientas adecuadas para enfrentarlo. A la vez, mediante la terapia cognitiva, se trabaja para regular los impulsos, las rumiaciones y las creencias limitantes que suelen desencadenar la conducta hipersexual. Si ha habido experiencias traumáticas también se deben reporteras para dar salida a las emociones bloqueadas. La clave de todo está en el cerebro y en la mayoría de los casos podemos reeducarlo para recuperar las riendas de nuestra vida y disfrutar de una relaciones y una sexualidad verdaderamente satisfactorias.

Si te has sentido identificado o identificada con alguna de las situaciones descritas y percibes que tu vida se está escapando a tu control, no dudes en contactar con el equipo de PSICOPARTNER para concertar una cita con el sexólogo y analizar detenidamente tu caso, y así poder ayudarte a desarrollar las herramientas necesarias para superar tus problemas.

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Psicológos Madrid – Trauma psicológico: características y efectos https://www.psicopartner.com/trauma-psicologico-caracteristicas-y-efectos/ https://www.psicopartner.com/trauma-psicologico-caracteristicas-y-efectos/#respond Thu, 06 Aug 2026 09:59:43 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=16922 Leer más]]> ¿Qué el es trauma?

El término Trauma procede del griego y significa “herida”. Si vemos la definición en la Real Academia Española de la Lengua, de Trauma encontramos  “choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente” y en su segunda acepción “emoción o impresión negativa, fuerte y duradera”. 

Van der Kolk, psiquiatra y reconocido experto en trauma, fundador y director médico del Trauma Center en Brookline (Massachusetts) hacía referencia al trauma psicológico como “a las respuestas extraordinarias emocionalmente abrumadoras ante sucesos vitales incontrolables” El trauma es por tanto un estado psicológico resultante de haber vivido una situacióntraumática. 

El trauma tiene un poderoso impacto en el cerebro, en la mente y en el cuerpo de la persona que lo ha experimentado y sus efectos aparecen a nivel fisiológico, cognitivo, emocional, conductual, social, es una afectación global en quien lo experimenta.

Características del trauma

El DSM-5  -Manual de Criterios Diagnósticos y Estadísticos de Trastornos Mentales- (American Psychiatric Association, 2013), se refiere al trauma en su epígrafe de Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT),y lo define como :

– La exposición a la ocurrencia o amenaza de muerte, lesiones graves o violación sexual (por experiencia directa al suceso traumático, por observación  en otros, por conocimiento del suceso ocurrido a alguien cercano o debido a una exposición repetida a detalles del mismo)

-Se acompaña de síntomas intrusivos comorecuerdos y/o sueños angustiosos,  situaciones donde la persona actúa o siente como si el suceso estuviese repitiéndose, reacciones fisiológicas intensas al tener contacto con factores que se asemejan en algún aspecto con el suceso/s traumático/s.

–  La persona busca la evitación de forma persistente de los estímulos asociados, trata deevitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos estrechamente asociados con el suceso traumático (personas, lugares, actividades, conversaciones…) 

– Alteraciones cognitivas y del estado de ánimo: como laincapacidad para recordar algún aspecto importante de lo ocurrido; las creencias negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo(ejemplo, “no puedo confiar en nadie,” “el mundo es muy peligroso”; Cogniciones distorsionadasrecurrentes sobre la causa o las consecuencias del suceso

– Un estado emocional negativo (miedo, pánico, enfado, culpa o vergüenza) que supone la disminución del interés en actividades significativas o placenteras;  distanciamiento con los demás o gran dificultadpara experimentar emociones agradables  

– Alteración de la reactividad y alerta asociada al suceso/s traumático/s irritabilidad y arrebatos de ira;  conductas autodestructivas; hipervigilancia a las amenazas potenciales, respuestas de sobresalto exageradas;  problemas de concentración,  alteración del sueño

– El trastorno causa malestar o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. 

La manifestación del TEPT puede cambiar mucho según el tipo de síntomas que predominen. Además señalar que los síntomas asociados al trauma pueden añadirse a depresión, a ansiedad (trastorno de pánico, agorafobia, ansiedad social…), o abuso o dependencia de sustancias . 

Efectos del trauma en el organismo

Trauma2 Psicológos Madrid - Trauma psicológico: características y efectos

Como afirma Van der Kolk (2014),  tras un suceso traumático “el mundo se vive con un sistema nervioso diferente. La energía del superviviente se centra en eliminar el caos interno “. 

El trauma afecta a todo el organismo: afecta al cuerpo, a la mente y al cerebro.

En el TEPT el cuerpo sigue defendiéndose de una amenaza que pertenece al pasado. Las personas traumatizadas permanecen atascadas y no pueden integrar las nuevas experiencias en su vida, ya que las nuevas experiencias estás contaminadas por lo sucedido tiempo atrás.

El cerebro está organizado para sobrevivir, su tarea fundamental es la de garantizar la supervivencia, y para ello tiene la capacidad de desarrollar las señales que informan de las propias necesidades (comida, protección, descanso etc…), además de crear un esquema de dónde y cómo satisfacerlas, adaptándose a las circunstancias para conseguirlo. 

La vivencia del trauma interfiere de manera brusca en esos mecanismos, y en la consecución de esas funciones básicas.  Y tras el trauma, la persona experimenta una alteración en su sistema nervioso y en la percepción del riesgo y de la seguridad, lo que afecta de forma devastadora en su vida. 

El sistema de alarma se ve alterado, también la actividad de las hormonas del estrés así como en la capacidad de valoración de la información interna y externa, provocando una respuesta de hipervigilancia constante ante las amenazas.

Tratamiento psicológico para la superación del trauma

Trauma3 Psicológos Madrid - Trauma psicológico: características y efectos

 Mi experiencia en el tratamiento del trauma es que se debe tener una visión amplia, englobando todo el organismo : la mente, el cerebro y el cuerpo.

En la terapia que realizamos es necesario intervenir en el sistema de detección de las amenazas, en identificar, entender y regular las reacciones fisiológicas que se experimentan, en la comprensión emocional, para evitar que la persona entre en un bucle de lucha constante contra un malestar cada vez mayor 

Superar el TEPT significa restaurar el organismo para que se sienta seguro. Tal y como manifiesta Van der Kolk, las experiencias traumáticas dejan huella en nuestra mente y emociones, en la capacidad de disfrute y de vivenciar las relaciones, así como en la biología y en el sistema inmunológico. 

Con la terapia psicológica conseguimos que esas huellas del pasado puedan transformarse teniendo experiencias que contradigan las emociones asociadas al trauma, favoreciendo experiencias de autocontrol que permiten la aceptación y superación de lo ocurrido.

En Psicopartner tenemos Psicólogos Colegiados con formación específica en trauma y con amplia experiencia en el tratamiento del estrés postraumático. 

Si has vivido un episodio traumático y te has visto reflejado/a en el artículo puedes reservar una cita presencial llamando al +34 669 489 678 o bien rellenando el formulario de contacto.

Recuerda que también tienes a tu disposición nuestro servicio de Psicólogos Online.

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Psicológos Madrid – La desmotivación https://www.psicopartner.com/la-desmotivacion/ https://www.psicopartner.com/la-desmotivacion/#respond Thu, 30 Jul 2026 09:59:29 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=16081 Leer más]]> La desmotivación al igual que su otra cara de la moneda; la motivación es un estado que todos, o al menos casi todos, hemos experimentado alguna vez. 

La motivación es un estado personal que impulsa nuestra conducta a conseguir determinadas metas o a satisfacer ciertas necesidades, actuando como ese conjunto de disposiciones-actitudes que sirven de catalizadores de nuestros actos. Así podemos pensar en el opositor que está estudiando durante años para conseguir un puesto de trabajo mejor.

En contrapartida, la desmotivación se sustenta en la falta de razones para guiar nuestro comportamiento, es la pérdida de la ilusión o la existencia de barreras que concebimos como insuperables para conseguir nuestros objetivos; instaurándose en quien lo sufre el pesimismo, lo que nos lleva a abandonarlos o a no intentarlo siquiera. 

La desmotivación no siempre tiene que ser mala per se, puede ser una señal de que algo no funciona y podemos cambiar, pues no genera bienestar con nosotros mismos ni con el entorno.  El inconveniente surge cuando la ignoramos, no damos suficiente relevancia a un estado desadaptativo-disfuncional, motivo por el que no es algo que debamos ignorar y esperar a que se nos pase. 

“David ( nombre ficticio ) acude a consulta porque no se siente feliz pese a tener un muy buen puesto de trabajo que le proporciona un alto estatus económico y social. Su trabajo se ha convertido en una mera rutina con el único aliciente de conseguir nuevos contratos que aumenten su ya extensa cartera de clientes. Recuerda cuando empezó a trabajar la ilusión de ser capaz de proporcionar a sus clientes el mejor servicio, `poder motivar a un equipo, etc…. Habiéndose convertido en una sombra de lo que a día de hoy supone para él”

ÁREAS EN QUE SE MUESTRA LA DESMOTIVACIÓN.

  1. Desmotivación laboral. 

    En estos casos, la desmotivación afecta negativamente tanto al trabajador como a la organización para la que trabaja. El trabajo a día de hoy, en no pocas profesiones y profesionales, constituye el eje sobre el que se estructura el día a día. 

    Para una gran cantidad de ellos es necesario emplear años de preparación académica y profesional, en los que habitualmente se busca un puesto que aporte una motivación, un reto-un desafío. Se busca el “trabajo soñado” generándose una situación de frustración y estrés cuando no cumple nuestras expectativas, generando muchas veces una situación estresante, que de prolongarse en el tiempo corre el riesgo de dar lugar al conocido como el Síndrome del Boreout.

  2. Desmotivación escolar.

    La educación es un área en que son frecuentes los problemas por desmotivación de los alumnos. Un motivo radica en el hecho de ser percibida como una obligación, lo cual genera resistencias, y por la falta de atención individual, dado que es complicado adaptar la enseñanza a los intereses y motivaciones de cada alumno. Sin embargo, es posible intervenir en muchos casos y potenciar la motivación de los estudiantes.

  3. Desmotivación social.

    Este tipo de desmotivación aparece en casos en los que la persona se ve en la necesidad de relacionarse en o con ciertos círculos sociales que, por diversos motivos, no constituyen una experiencia agradable o estimulante, pudiendo llegar a suponer en casos extremos una situación de ansiedad social.

  4. Desmotivación en las relaciones de pareja. 

    No es lo mismo tener una pareja que mantener una pareja, siendo este proceso más duradero y, en no pocas ocasiones, no tan fácil ni gratificante pues requiere un esfuerzo activo y constante. 

    Así las jornadas laborales interminables que no dejan tiempo en el día a día para dedicar a la pareja, La rutina cotidiana, la convivencia que pone de manifiesto los defectos percibidos de otro miembro, la falta de comunicación, los problemas que quedan sin resolverse o incluso los cambios en los intereses son factores que conducen a la desmotivación. Así, uno o ambos miembros pierden el interés en la relación, se vuelve rutinaria, poco estimulante, se rompe el vínculo emocional que los unía. En estos casos, es fundamental una Terapia de Pareja para evitar que ésta termine rompiendo.

  5. Desmotivación generalizada.

    Muy relacionada con un trastorno del ámbito anímico. Existen circunstancias en que la desmotivación no se limita a un área específica sino que se extiende prácticamente a todas las esferas de la vida del individuo, no encontrando nada gratificante en su vida ( ni el trabajo, ni el tiempo que pasa con sus amigos o familiares, su propio tiempo libre, etc ), y actuando por inercia, generándose una severa crisis en quien lo sufre. 

    En estos casos, la persona pasa por un periodo marcado por la   frustración y la tristeza, planteándose ideas, como por ejemplo: ¿qué me motiva en la vida?, ¿Qué sentido tiene vivir si voy a morir?, ¿ Qué me une a la vida ? 

CAUSAS DE LA DESMOTIVACIÓN 

  • Agotamiento.

    La desmotivación se puede producir por cansancio. Así cuando llevamos intentando conseguir nuestro propósito por todos los medios, con una motivación excesiva que merma nuestro rendimiento, invirtiendo una gran cantidad de esfuerzo, sin darnos un respiro y las cosas no salen, puede llegar el momento en el que te nos agotamos y comenzamos a experimentar desánimo y desmotivación. Así parar y reponer fuerzas es fundamental, algo que a veces es necesario darnos cuenta y aprender.
Foto desmotivación 1 Psicológos Madrid - La desmotivación
  • En otras ocasiones, se convierte en el resultado de dificultades para afrontar situaciones y eventos vitales estresantes. Pongamos el caso de una persona que ha perdido su estatus económico y no es capaz de adaptarse a esta nueva situación en la que aprender a disfrutar con un menor poder adquisitivo. 
  • Miedo e inseguridad. El miedo es una emoción que cuando se manifiesta en un grado extremo o desproporcionado a aquello que lo ocasiona, nos bloquea e impide avanzar. Así, la desmotivación y la pérdida del entusiasmo pueden actuar como un mecanismo de protección.

    Cuando tenemos miedo a tomar decisiones por el miedo a equivocarnos pensemos por un momento que no tomar decisiones ya implica decidir, y en estos casos aparece la inacción que posteriormente llevará a la apatía.
  • Ausencia de metas claras, potenciando la falta de seguridad. Cuando no tenemos objetivos claros, ( “quiero progresar en mi trabajo , pero no sé en qué opuesto” ) es fácil caer en la inseguridad que conllevará  la desmotivación, ya que estamos realizando un esfuerzo sin saber muy bien para qué. 
  • Locus de control externo, esperar que las cosas cambien por circunstancias externas a nosotros ( que mi pareja sea más detallista, mi jefe menos exigente, etc ).
  • Cambio de necesidades. A lo largo de la vida nuestras prioridades y necesidades cambian, pero a veces nos empeñamos en mantener las mismas motivaciones. Así nuestras metas pierden su carácter movilizador.
  • Falta de desafíos. Así, cuando nos encontramos aburridos, a nivel vital, desarrollando una vida sin alicientes, sentimos que nada nos motiva.

    Necesitamos afrontar retos que pongan prueba nuestras capacidades ya que así evolucionamos como personas y ganamos independencia y autonomía.  Así, cuando llevamos una vida anodina en cualquiera de las áreas de la misma, sin nada por lo que luchar, asoma en nosotros la apatía, la falta de estimulación y de placer Igualmente, cuando emprendemos un proyecto que no podemos llevar a cabo, deja de representar un reto.
  • Soledad.  Cuando alguien se siente solo, bien porque no tenga gente de confianza con quien interactuar o porque en sus relaciones estemos por estar, ve que realmente no se comparte nada con el grupo con el que nos relacionamos, aparece la desgana de tener o mantener relaciones interpersonales, conduciendo al aislamiento. 

    El aislamiento es uno de los factores que puede llevar a la desmotivación en cualquier ámbito pues somos seres sociales y la interacción social resulta fundamental.
  • Intolerancia a la frustración y a las emociones desagradables.  Muchas veces nuestras expectativas no se cumplen de manera inmediata, sino que, para conseguir las metas deseadas, es preciso salir de nuestra zona de confort y de seguridad. Este proceso genera emociones incómodas o desagradables, como la inseguridad, ansiedad, temor, impaciencia, etc. Es importante no caer en el error de que la motivación debería sólo debería sentir emociones placenteras, pues ambas pueden coexistir simultáneamente.

QUÉ PODEMOS HACER ANTE LA DESMOTIVACIÓN

¿Cómo vamos a afrontar un cambio de algo que no reconocemos ? Ante cualquier dificultad el primer paso, imprescindible, es detectar y asumir que existe y que está ocasionando dificultades importantes en la vida de cada uno de nosotros. 

Junto con ello es importante ponernos metas realistas-asumibles, cuantificables y que nos permita seguir manteniéndolas a lo largo del tiempo, poniendo en marcha los recursos necesarios internos y externos para su consecución.

foto desmotivación 2 Psicológos Madrid - La desmotivación

La Psicoterapia es una herramienta ideal para encontrar la motivación, a través de este proceso podrás ser plenamente consciente de tu situación actual, tus dificultades y plantearte propósitos acordes con tus valores, principios y necesidades.

Si te has visto reflejado-a en este artículo, te sientes desanimado, desmotivado, puedes ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al +34 669 489 678 o enviándonos un email a hola@psicopartner.com y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicología online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

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Mitos del amor romántico https://www.psicopartner.com/amor-romantico-mitos/ https://www.psicopartner.com/amor-romantico-mitos/#respond Thu, 23 Jul 2026 09:58:58 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=16099 Leer más]]> No hace tanto tiempo que la sociedad ha comenzado a cuestionarse los mitos del amor romántico. Pero siguen tan interiorizados en el inconsciente colectivo que es necesario un intenso ejercicio de reflexión, autoconocimiento y autocrítica para llegar a desmontarlos y desvincularlos de nuestras elecciones amorosas. 

Las relaciones humanas son cambiantes, no solo a nivel individual, también social. Esto significa que los valores van cambiando a lo largo de la historia. Justo esto es lo que está ocurriendo en la actualidad en cuanto a la forma de entender el amor. 

El amor es una de las emociones básicas del ser humano. Es innato y es la base de muchas estructuras y relaciones sociales. Lo buscamos, lo provocamos y nos acompaña durante toda la vida. 

Sin embargo, el tipo de experiencias amorosas que vivimos están definidas en gran parte por los patrones culturales y sociales que asumimos desde temprana edad, por nuestra educación y constantes influencias externas en cine, televisión, literatura, redes sociales e incluso el ejemplo de nuestro entorno. 

El problema surge cuando estas ideas aceptadas, y dadas por buenas e irrefutables, sobre el amor, no nos hacen felices, sino todo lo contrario. 

Los mitos del amor romántico

Pero, ¿cuáles son exactamente los mitos del amor romántico y por qué fomentan vínculos emocionales poco sanos? A continuación te lo explicamos. 

image Mitos del amor romántico
  1. La media naranja, el gran mito del amor romántico


Probablemente, uno de los mitos del amor más conocidos, según el cual las personas no estamos completas hasta que no encontramos a esta persona que encaja a la perfección con nuestra mitad. Esto lleva a mucha gente a buscar desesperadamente a esa otra media naranja que le complete llegando incluso a poder ser una obsesión por encontrar a esa pareja ideal (anuptafobia).

O peor aún: a quedarse en relaciones tóxicas porque siente que esa es ‘la persona’ ideal. 

La realidad es que a lo largo de la vida podemos vincularnos con varias personas, crecer con ellas y disfrutar de toda la intensidad del amor. 

  1. Los polos opuestos se atraen


Puede ocurrir que sintamos atracción por una persona totalmente contraria a nosotros. Porque podemos aprender cosas o por la propia fascinación de la diferencia. Pero muchas personas buscan a ese opuesto, impulsadas por ese mito de la media naranja. Creen que el polo opuesto le va a completar, y va a aportar a la pareja las habilidades o características de las que cada mitad carece. Sin embargo, cuando hay muchas diferencias, los conflictos no tardan en aparecer. Por el contrario, la afinidad puede mantener unida en armonía a la pareja con más facilidad. 

  1. El amor lo puede todo 


La idea de que el amor puede enfrentar y superar cualquier dificultad, y que debe prevalecer por encima de cualquier cosa, puede ser realmente dañina. Hace que muchas personas permanezcan en relaciones que les provocan sufrimiento, simplemente porque hay un vínculo de amor, o lo hubo en el pasado. Pero la realidad es que el amor, además de que hay que cultivarlo y cuidarlo, no basta por si solo para que una relación funcione.

  1. La pasión duradera


Otro de los mitos comunes es el de que la pasión inicial no debe agotarse si el amor es verdadero. Durante la fase del enamoramiento, se produce una explosión hormonal en el cerebro que provoca esa especie de enajenación que nos llena exaltación, pasión y un gran deseo sexual. Pero esto ocurre por un tiempo limitado, las investigaciones realizadas estiman que este tiempo es de 6 a 8 meses, hasta que toda la revolución química empieza a calmarse, y da lugar a otro tipo de conexión. Sin embargo, hay personas que piensan que, llegado este momento, la pareja se ha estancado y deben dejar la relación.

  1. Los celos son signo de amor

 

image 1 Mitos del amor romántico

Uno de los mitos más tóxicos y dañinos es el de que los celos son una muestra de que la pareja se quiere. Cuando en realidad son un indicativo de que hay muchas inseguridades y miedos que se deben trabajar. Además, los celos son una emoción que puede ser muy difícil de gestionar y suelen derivar en conductas muy destructivas.

  1. La atracción es exclusiva

Este mito sostiene la idea de que solamente podemos sentir atracción por una sola persona, nuestra pareja. Detrás de esta creencia subyace la inseguridad y el miedo al abandono. Suele estar ligada a comportamientos posesivos y cargados de celos. Independientemente de que se haya acordado tener una relación monógama, hay que aceptar que todas las personas, como seres sociales y sexuados que somos, podemos experimentar atracción y deseo por otras personas fuera de la pareja. Lo cual no significa que se vaya a romper el acuerdo de exclusividad sexual.

  1. El amor como objetivo vital


Este mito afecta especialmente a las mujeres y les hace creer que conseguir el amor es lo único que puede hacer que su vida sea plena y feliz. La sociedad aún sigue perpetuando la idea de que la vida sin pareja está incompleta y es triste y deprimente. Es por ello que muchas personas son incapaces de estar solas y enlazan una relación con otra. Por otra parte, tiende a poner la felicidad propia en manos de otra persona, lo cual suele acarrear un buen nivel de frustración. Hay muchas más cosas en la vida que el amor romántico o de pareja. 

Por qué hay que erradicar los mitos del amor romántico

Los mitos del amor romántico afectan más negativamente a las mujeres, cuya existencia ha estado tradicionalmente limitada al hogar y la familia. Según un informe emitido por Fundación Mujeres en el que se trata la vinculación de la violencia de género con el concepto del amor, se ha comprobado que la pervivencia de estas ideas están ligadas a la incapacidad de reconocer las señales de una relación se está volviendo tóxica, abusiva e incluso violenta.

image 2 Mitos del amor romántico

 Esto es así porque los mitos del amor romántico normalizan conductas como los celos, el control, el sacrificio extremo, o el abandono en manos de otra persona. Los hombres, también son víctimas de estas ideas populares y terminan cayendo en relaciones emocionalmente dependientes y poco sanas. 

En nuestro centro trabajamos de manera habitual con parejas en desaprender las viejas ideas del amor romántico y construir una relación sobre una base mucho más sólida y realista.

Si sientes que necesitas trabajar sobre tu forma de vincularte afectivamente con los demás, aprender a forjar relaciones de pareja igualitarias, enriquecedoras y felices, no dudes en contactar con nuestro equipo de Psicolog@s especialistas en terapia de pareja y sexología.  

En Psicopartner os podemos atender de manera online y/o presencial en nuestros centros de Madrid. Nuestro objetivo es ayudaros a encontrar respuestas y herramientas que hagan vuestra vida amorosa mucho más plena, acorde a vuestros valores, deseos y necesidades.

Somos un equipo de Psicólogos Sexólogos colegiados como profesionales sanitarios especializados en sexualidad, relaciones de pareja y resolución de conflictos afectivos.

Puedes contactar con nosotros llamando al +34 669 489 678, a través del correo electrónico en hola@psicopartner.com o mediante nuestra página web, estaremos encantados de atenderte.

Angel Luis Guillén

Sexologo Psicólogo Sanitario Psicopartner



 

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Trastornos Adaptativos: Qué son, síntomas y tratamiento. https://www.psicopartner.com/trastornos-adaptativos-que-son-sintomas-y-tratamiento/ https://www.psicopartner.com/trastornos-adaptativos-que-son-sintomas-y-tratamiento/#respond Thu, 16 Jul 2026 09:58:28 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=16124 Leer más]]>

Decía el filósofo Immanuel Kant que la inteligencia del ser humano se mide por la capacidad de adaptarse a los cambios. Teniendo en cuenta que la inteligencia la constituyen un conjunto diverso de factores, la adaptabilidad constituye un factor importante de bienestar y la salud psicológica de una persona. La sociedad en que vivimos nos mantiene expuestos a constantes cambios en diferentes ámbitos vitales que muchas veces no podemos evitar. Así, por mucho que nos empeñemos no podremos evitar el fallecimiento de un ser querido, una separación, un cambio laboral, etc.  

La experiencia es a veces esperada, necesaria, pero casi siempre está acompañada de cierta dosis de estrés; es lo que llamamos un suceso vital estresante. En ocasiones este proceso nos sobrepasa y deriva en un Trastorno Adaptativo.

Se trata de un trastorno habitual en niños y adolescentes, ya que se trata de etapas de la vida en las que la persona no cuenta con la experiencia y la madurez suficiente como para afrontar situaciones particularmente estresantes.  

Características del trastorno adaptativo.

Todas, o casi todas las etapas de cambio a las que nos enfrentamos conllevan desprenderse en cierto modo del pasado y abrazar un presente y un futuro más inciertos, así implican perder y ganar; independientemente a cuál de los lados se decante la balanza, aparecen en quien lo sufre sentimientos ambivalentes. Pensemos por un momento en el síndrome del nido vacío que sienten los padres cuando sus hijos se independizan; por un lado están felices y orgullosos de sus hijos, por otro lado sienten pena y tristeza, ansiedad por cómo enfocar su nueva vida, y a veces, cierto enfado encubierto hacia sus hijos y hacia sí mismos por su rabia y su tristeza.

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Así, los síntomas típicos del Trastorno Adaptativo presentan características comunes con los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo tales como hipotimia ( bajo estado de ánimo ) tristeza, ansiedad y preocupación constante y recurrente sobre diversos ámbitos , ansiedad,  insomnio, problemas de concentración pérdida de interés. El Trastorno Adaptativo generalmente provoca malestar significativo y prolongado.

Otras manifestaciones comunes son sentimientos de desesperanza, miedo, sentirse atrapado y sin escapatoria, dudas constantes, incapacidad para planear con normalidad la rutina diaria o actividades gratificantes, sentirte abrumado ante dificultades diarias, sentimientos de soledad.

En el caso de niños y adolescentes los síntomas del Trastorno adaptativo generalmente son ligeramente distintos. En lugar de sentirse tristes, pueden mostrarse irascibles, desafiantes, menos comunicativos, con problemas para dormir o con un bajo rendimiento académico.

Causas y factores de vulnerabilidad.

El trastorno adaptativo no se presentaría en ausencia de uno o varios agentes estresantes. Todas las personas experimentamos situaciones estresantes a lo largo de la vida, pero no todas desarrollan un trastorno adaptativo. No resulta fácil predecir si tras una situación estresante la persona podría desarrollar este trastorno

Existen causas sociales entre las que se encuentran las condiciones de vida poco favorables, con escasos recursos, condiciones que potencian que determinados grupos sociales estén más expuestos a situaciones estresantes.

Asimismo, la pertenencia a un entorno con tendencia a mostrarse ansioso ante las adversidades, o a afrontarlas de manera pasiva. Si el entorno cercano ha realizado conductas de conformidad ante los problemas, sin permitir que la persona aprenda a resolverlos por sí misma hace más probable el desarrollo de este tipo de problemas.

No contar con un sistema de apoyo social, con amigos y familiares que estén a nuestro lado en los momentos difíciles, también se ha relacionado con mayores probabilidades de que se instaure un trastorno adaptativo.

Igualmente existen factores personales tales como:

– Bajo desarrollo de habilidades de afrontamiento. Así, cuando no tenemos, o sentimos que no tenemos recursos necesarios del tipo que sean: económicos, sociales, laborales, emocionales, tendemos a caer en la desesperanza, evitando o huyendo de las situaciones de estrés, cuya respuesta es la temida no resolución del conflicto. 

– Sensación de falta de control ante las situaciones. Así cuando tendemos a pensar que no podemos hacer nada ante las circunstancias, tendemos a actuar así, asumiendo un rol de víctima y dejándonos llevar por la situación.

–Miedo a la incertidumbre. Que nos dificulta a la hora de salir de nuestra zona de confort y tomar decisiones.

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– Carencia de Habilidades interpersonales. Raramente los cambios que se producen afectan sólo a la persona en su ámbito individual, sino que suelen extenderse a su círculo familiar y social. Así cuando no disponemos de un repertorio adecuado de habilidades sociales y personales, el problema tiende a incrementarse. Pensemos por un momento en el trabajador que he recibido un ascenso pero siente una marcada dificultad en exponer a sus compañeros aquello que deben mejorar. 

– Tus Experiencias previas. Lo que has vivido puede condicionar nuestra actuación en el presente, ya que lo vivido hace que apliquemos ( o no apliquemos ) recursos-estrategias anteriores, a veces sin tener en cuenta que la situación es diferente, así lo que una vez sirvió, ahora puede no ser útil. Si no disponemos de las herramientas actuales necesarias, las posibilidades de desarrollar un trastorno se incrementan. 

– La tendencia a la magnificación de las dificultades, no sabiendo contextualizar la situación. Así cuando tendemos a la catastrofización también tendemos al bloqueo emocional y conductual.

Tratamiento del Trastorno Adaptativo.

El principal objetivo del tratamiento del Trastorno Adaptativo es conseguir que la persona pueda recuperar un nivel de funcionamiento adecuado a la nueva situación.

Para ello es preciso identificar los estresores que afectan al paciente, cómo y por qué lo están haciendo y determinar si se pueden eliminar, reducir o aceptar minimizando así su repercusión, aprendiendo y poniendo en práctica nuevas habilidades de afrontamiento.  

La Terapia Cognitivo Conductual es el tratamiento para los trastornos de adaptación que obtiene mejores resultados basados en técnicas científicas.

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Si te has visto reflejado-a en este artículo, tienes dificultad para recuperar tu funcionamiento habitual tras los cambios; deseados o no, esperados o no, que hayas sufrido; puedes ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al +34 669 489 678 o enviándonos un email a hola@psicopartner.com y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicología online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

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Qué hacer ante un ataque de pánico https://www.psicopartner.com/que-hacer-ante-un-ataque-de-panico/ https://www.psicopartner.com/que-hacer-ante-un-ataque-de-panico/#respond Thu, 09 Jul 2026 09:58:16 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=16732 Leer más]]> El ataque de pánico es una sensación de miedo intenso, pánico o ansiedad que aparece de manera repentina y acompañada con síntomas intensos de taquicardias, dificultad para respirar y sensación de ahogo, sudoración, temblores, mareos, sensación de irrealidad, etc.., que genera un alto malestar emocional con la sensación de perdida de control o incluso de muerte.

Cuando estas crisis de pánico o angustia ocurren de forma recurrente, podemos hablar de un trastorno de pánico, que puede cursar o no con agorafobia. 

Pueden tener una duración de entre 20 y 30 minutos, y según datos estadísticos, entre el 1 y el 3% de las personas tendrán algún ataque de pánico a lo largo de su vida.

Este trastorno es más frecuente en hombres que en mujeres, y los síntomas comienzan a aparecer en torno a los 25 años. Los niños también pueden sufrirlos, pero al tener más limitaciones para expresarse, son más difíciles de diagnosticar.

Síntomas de un ataque de pánico

pexels liza summer 6382633 Qué hacer ante un ataque de pánico

Los sintomas que aparecen son muy intensos y causan un alto malestar. Se pueden clasificar en tres tipos:

Síntomas físicos

Estos son los síntomas físicos más frecuentes en un ataque de pánico. Suelen aparecer de forma brusca e inesperada:

  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • Palpitaciones o taquicardias.
  • Sudoración. 
  • Opresión en el pecho. 
  • Sensación de atragantamiento.
  • Mareo, visión borrosa, inestabilidad o desmayo. 
  • Sacudidas o temblores.
  • Náuseas o dolor abdominal. 
  • Parestesias o sensación de entumecimiento en extremidades o alrededor de la boca.
  • Sofocos o escalofríos.

Pueden presentarse hasta 4 de estos síntomas de forma simultánea.

Cognitivos (pensamientos)

Los síntomas cognitivos más habituales del ataque de pánico incluyen:

  • Fuerte sensación de peligro inminente.
  • Miedo a morir.
  • Miedo a volverse loco o a perder el control.
  • Desrealización o sensación de irrealidad.
  • Despersonalización, o sentirse desconectado de uno mismo.

Conductuales

Un ataque de pánico, además de los síntomas descritos, conlleva una interpretación catastrofista de los mismos y disparan conductas de evitación o de huida de la situación.

La persona que los sufre está convencida de que todo lo que está sintiendo está poniendo en riesgo su salud, y que realmente está a punto de morir o perder el control de sus actos. Estas ideas retroalimentan el pánico en un círculo vicioso. 

Pero, además, se puede generar una predisposición por el propio miedo a volver a experimentar una nueva crisis en el futuro. Así, si un individuo ha sufrido un ataque de pánico en un autobús, puede estar más predispuesto a padecerlo nuevamente cuando vuelva a utilizar ese mismo medio de transporte.

¿Cuándo comienza un ataque de pánico?

Las crisis pueden desencadenarse en diferentes situaciones, pero sobre todo en aquellas que pueden generar estrés, ansiedad, o una elevada activación nerviosa. 

Se produce de una manera repentina y muchas veces no se llega a identificar una causa que lo detone. Puede ocurrir ante eventos tan diversos, como una reunión de trabajo, en un centro comercial, viendo la televisión, etc…

Una vez que se ha originado un episodio, la situación puede quedar asociada a determinadas sensaciones, o a la actividad que se estaba haciendo en ese momento actividades, y como consecuencia provocar una tendencia a evitar esas situaciones en las que ocurrió el ataque. Es por eso que los ataques de pánico y la agorafobia están relacionados en muchos casos. 

En un alto porcentaje de los ataques de pánico podemos encontrar un alto nivel de estrés o ansiedad anterior al ataque de pánico. El estrés crónico es el resultado de un manejo inadecuado de los estresores cotidianos, o de eventos de gran intensidad emocional. Cuando esto se prolonga en el tiempo, puede derivar en diferentes problemas de ansiedad, e incluso en depresión. 

Por otra parte, al encontrarse el organismo en un estado elevado de activación constante, el sistema de alarma del cerebro es más susceptible de activarse en situaciones en las que realmente no es necesario, como ocurre, por ejemplo, con los ataques de pánico. 

No todo el mundo tiene la misma predisposición a responder de esta forma al estrés y la ansiedad, lo que significa que hay factores internos que nos pueden hacer más sensibles a sufrir este tipo de trastornos.

Diferencias  de un ataque al corazón o infarto con un ataque de pánico.

Los síntomas de un ataque de pánico son similares a los de un infarto, lo que contribuye a que el miedo en estos momentos se incremente. Por ello, conocer las diferencias es fundamental para racionalizar al máximo lo que nos está pasando y no dejarnos llevar la sensación de terror al sentir que podemos morir en ese instante. 

Algunos de los síntomas en común son dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos, visión borrosa, náuseas… 

La principal diferencia es que, en el ataque de pánico, el dolor en el pecho se sitúa en la mitad del tórax y es punzante e intenso. En un infarto, el dolor se siente con opresión y se extiende hacia un lado, hacia el brazo o hacia el estómago. Estos síntomas pueden durar unos tres minutos en ambas crisis, pero en un ataque cardíaco, el dolor desaparece y vuelve al cabo de un rato.

Ataque de pánico y otros problemas de salud mental

El 91% de los pacientes con crisis de pánico sufren otro trastorno psicológico, emocional o psiquiátrico como agorafobia, trastorno de ansiedad generalizado, estrés postraumático, fobia social, fobias específicas, TOC, duelo patológico o depresión mayor. 

La depresión y la agorafobia son los trastornos más frecuentemente vinculados al pánico. 

Qué puedo hacer ante un ataque de pánico

Los ataques de pánico son experiencias muy desagradables, pero se pueden llegar a controlar, e incluso a detener. 

pexels shvets production 7176036 Qué hacer ante un ataque de pánico
  1. El primer paso es reconocerlo, y ser consciente de lo que le está ocurriendo a nuestro organismo: esto contribuirá a reducir la sensación de miedo. 
  2. Ten presente que es una situación temporal. Un ataque de pánico no supone ningún problema para la salud, ni tan siquiera un ingreso hospitalario. Simplemente, hay que esperar unos minutos y se habrá pasado. 
  3. Práctica técnicas de respiración profunda. Son muy útiles para recuperar el estado físico, evitar hiperventilar y apaciguar la frecuencia cardiaca. Además, ayudan a cambiar el foco de atención de la mente hacia la respiración para que pueda desactivar más fácilmente ese estado de alarma. 
  4. Busca ayuda profesional: La vivencia de un ataque de pánico genera una experiencia traumática que puede generar un miedo a volver a tener esa misma experiencia generando estrés y ansiedad ante situaciones similares. No minimices esta experiencia, puede aparecer ansiedad a “tener a ansiedad” generando un bucle vicioso que se retroalimenta.

La terapia psicológica es el tratamiento más eficaz para tratar los ataques de pánico y las consecuencias emocionales que los genera. Si bien en los casos más graves, se puede recurrir a medicación específica que complemente a la terapia psicológica.

Si te has visto reflejado en este artículo y consideras que necesitas ayuda psicológica profesional, puedes solicitar una cita con nosotros llamando al +34 669 489 678 o bien enviando un email a hola@psicopartner.com donde estaremos encantados de atenderte.

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Burnout del soltero: el agotamiento emocional de buscar pareja en apps. https://www.psicopartner.com/burnout-del-soltero-el-agotamiento-emocional-de-buscar-pareja-en-apps/ https://www.psicopartner.com/burnout-del-soltero-el-agotamiento-emocional-de-buscar-pareja-en-apps/#respond Tue, 07 Jul 2026 07:30:43 +0000 https://www.psicopartner.com/?p=22603 Leer más]]> Que la vida ha evolucionado con la tecnología hasta el punto de ir de la mano de ella es un hecho. Si preguntamos a nuestros padres y abuelos cómo buscaban pareja, seguro que jamás nos habrían dicho que lo harían a través de un móvil, eso sólo era para llamar. Los que somos de una generación intermedia recordamos cuando empezó a salir Tinder, Meetic… aplicaciones que a día de hoy parece que forman parte de la vida cotidiana. Hoy es posible conocer personas fuera del círculo social habitual, conectar con gente afín e iniciar relaciones desde la pantalla. Durante años, las aplicaciones de citas prometieron revolucionar la forma de encontrar el amor y, en muchos casos, lo hicieron y lo hacen. Sin embargo, junto con esas oportunidades también apareció un fenómeno psicológico cada vez más frecuente: el burnout del soltero.

Este término describe el agotamiento mental, afectivo, emocional e incluso físico que experimentan muchas personas tras pasar largos periodos de tiempo tratando de encontrar pareja en aplicaciones de citas. No se trata simplemente de cansarse de usar una app, sino de una sensación acumulativa de frustración, indefensión, impotencia, desmotivación, apatía y desgaste afectivo. Una encuesta realizada por Forbes revela que el 79% de la Generación Z siente cansancio de las apps de citas, lo que indica que este problema no es exclusivo de esta generación. 

Aunque no existe un diagnóstico clínico oficial, los terapeutas observamos cada vez más este patrón en consulta. Personas que comenzaron usando apps con ilusión terminan sintiendo ansiedad antes de abrirlas pensando qué se encontrarán, apatía ante nuevas conversaciones o una profunda sensación de rechazo constante y a su vez ansiedad ante la idea de abandonarlas. No podemos olvidar que estas apps están diseñadas para “enganchar” a sus usuarios.

Foto art El agotamiento emocional de buscar peraja en apps 3 Burnout del soltero: el agotamiento emocional de buscar pareja en apps.

¿Por qué las apps generan tanto desgaste?

Por un lado, muchas veces se ofrecen perfiles de gente casi perfecta; con unas fotos muy cuidadas, un estilo de vida envidiable, que pueden provocar unas expectativas irreales, alimentar inseguridades y sensación de inferioridad.

Las aplicaciones de citas funcionan bajo dinámicas similares a las redes sociales. Utilizan la validación inmediata y estímulos constantes que mantienen a los usuarios conectados, así como recompensas de manera variable y muchas veces no predecible respecto al tiempo y usos de las mismas, es decir, vamos a tener una gratificación, pero sin saber cuándo ni cómo.  Así, cada “match” produce una pequeña descarga de dopamina relacionada con la expectativa y la validación; pero esa dinámica se prolonga en el tiempo sin generar vínculos significativos apareciendo emociones negativas en quien lo sufre. 

Además, las apps introducen una lógica de consumo rápido en las relaciones. La sensación de que siempre existe “alguien mejor” disponible favorece la competitividad ( art mío ),  promueve lazos emocionales más superficiales y frágiles, una menor tolerancia a la imperfección y junto a ello una mayor autoexigencia y miedo al fracaso. Esto no solo afecta la manera de relacionarse con otros, sino también la percepción y visión que cada persona tiene de sí misma, su valoración y aceptación de la misma, en definitiva, a su autoestima. 

En las apps de citas, la autoestima puede quedar peligrosamente vinculada a variables externas: cantidad de matches, respuestas recibidas, tiempo de espera o interés mostrado por otras personas. Cuando alguien recibe poca atención, inevitablemente podemos hacernos preguntas como “¿Qué estoy haciendo mal?” “¿Por qué nadie se queda?”“¿Soy suficientemente atractivo?”, pudiendo interpretar la experiencia como una señal de insuficiencia personal, midiendo su validez en factores externos y no tanto en características personales intrínsecas a uno mismo. Incluso quienes obtienen muchos matches pueden experimentar vacío emocional pues la validación rápida no siempre se traduce en conexión auténtica. En algunos casos, la abundancia de opciones aumenta la ansiedad y dificulta el compromiso.

Asimismo, la exposición continua a perfiles idealizados en los que parece no existir ningún defecto, Estilos de vida aparentemente perfectos, fotos extremadamente cuidadas, y descripciones diseñadas para impresionar pueden alimentar las odiosas comparaciones, inseguridades y sensación de inferioridad.

Igual que las interacciones se generan muy rápido, es muy frecuente ( aunque doloroso para quien lo recibe ) que se extingan con la misma rapidez con la que se generaron, siendo el ghosting una práctica muy habitual. En las aplicaciones de citas, muchas interacciones terminan abruptamente, citas agradables nunca vuelven a repetirse. y personas que parecían interesadas desaparecen de la noche a la mañana sin explicación. 

Esta práctica genera un impacto emocional en quien lo sufre, se trata de una pérdida inevitable y no deseada de una forma u otra tiene características propias de un duelo, ante el que no se ha podido producir una despedida; siendo inevitables preguntas sin respuesta como qué culpa tuve, qué hice mal, qué buscabas que no te pude dar, qué sentías cuando estábamos juntos, valoraste mi compañía, y un largo etc. El ghosting activa mecanismos relacionados con el rechazo social y la incertidumbre emocional. Y cuando estas experiencias se repiten muchas veces, pueden afectar la confianza interpersonal.

Cuando el fracaso se repite, algunas personas comienzan a desarrollar pensamientos como: “Nadie quiere algo serio.”, “Todas las relaciones son superficiales.”, “Ya no vale la pena intentarlo.” En consonancia, la búsqueda de pareja deja de estar asociada a ilusión, bienestar, esperanza y pasa a vincularse con agotamiento, cinismo y, muchas veces ansiedad anticipatoria. Basta pensar que a día de hoy aún se nos vende socialmente la idea de que es importante estar en pareja, la vida de solter@ no es plena, estar en pareja equivale a no estar solo, la vida en pareja es un síntoma de estabilidad y éxito personal… para que la búsqueda de pareja se convierta en un viacrucis. Como resultado, algunas personas sienten que deben seguir buscando incluso cuando emocionalmente están exhaustas; prolongando el desgaste y dificultando escuchar las propias necesidades emocionales, llegando a producirse un burnout.

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Señales de burnout del soltero.

El agotamiento por apps de citas puede manifestarse de distintas maneras. Algunas señales frecuentes incluyen:

  • Ansiedad  anticipatoria antes de abrir aplicaciones. Con pensamientos anticipatorios sobre qué me voy a encontrar, habré tenido algún match, esta vez lo conseguiré ?etc. Ansiedad que podría llevarnos a no abrirlas, pero su carácter adictivo crea la falsa esperanza de que si no se abre la app, lo pasaremos realmente mal.  Digo a mis pacientes que las apps son gratuitas pero su fundador seguro que es millonario
  • Irritabilidad después de conversaciones superficiales. Pues emocionalmente esa persona ya está muy cansada.
  • Sensación de apatía hacia nuevas citas, con la sensación de volver a encontrarnos lo mismo, generando muchas veces una actitud pasiva e incluso irritable que provoca la profecía autocumplida.
  • Pérdida de esperanza en las relaciones a consecuencia de lo anterior
  • Necesidad compulsiva de revisar matches, como forma de autovalidación. 
  • Muchas veces como producto de todo ello baja autoestima.

Qué podemos hacer. Cómo proteger nuestra salud durante la búsqueda afectiva.

Encontrar pareja puede ser valioso, pero no a costa de perder la estabilidad emocional en el proceso. Reconocer el agotamiento emocional es importante (  no podremos cambiar ningún problema si no somos conscientes de él ); no para abandonar la posibilidad de conectar con otros, sino para recordar que el bienestar psicológico debe estar por encima de cualquier presión romántica.

La solución no necesariamente pasa por abandonar para siempre las aplicaciones de citas. Para muchas personas siguen siendo herramientas útiles y válidas, el problema aparece cuando su uso se vuelve emocionalmente invasivo o desgastante.

Por eso es importante desarrollar una relación más consciente con estas plataformas.

– Establecer límites de uso muy claros y aplicar los mismos. No es necesario revisar apps constantemente. Limitar horarios o días específicos ayuda a reducir la sobreestimulación emocional y evita que la búsqueda afectiva ocupe todo el espacio personal.

– No convertir los matches en medida de valor personal, no olvidemos que La falta de respuestas no define el valor humano ni la capacidad de ser amado.

– Priorizar conexiones reales sobre cantidad.  Tener muchas conversaciones simultáneas puede aumentar el cansancio emocional. En cambio, interactuar con mayor calma en aquellas conversaciones y personas que realmente nos motivan e interesan suele favorecer vínculos más auténticos y profundos. 

Recientemente está surgiendo la tendencia del slow dating, que propone citas más lentas ofreciendo la opción de tomarse tiempo para conocer más profundamente a alguien. En la práctica, podrías enfocarte en conectar con menos gente pero con más atención, o tener citas más relajadas en lugar de sentir que estás en una contrarreloj. 

–  Hacer pausas sin culpa. Descansar de las apps y tomarse un descanso digital no significa fracasar sino renovar la energía. A veces, alejarse temporalmente permite recuperar fuerzas, tomar perspectiva del uso que estamos haciendo, reconectar contigo y clarificar qué quieres en una relación pudiendo pensar los cambios que podemos llevar a cabo en el uso de apps y volver desde un lugar más sano.

– Mantener una vida emocional completa fuera de las citas, no olvidando otras fuentes de gratificación personal-emocional más allá de encontrar pareja. En la búsqueda de relaciones no debemos olvidar que nuestra esencia no es sólo la pareja, sino nosotros mismos. Así, la pareja no debería convertirse en la única fuente posible de bienestar o validación. Cultivar amistades, proyectos personales, hobbies y autocuidado protege la salud mental y reduce la dependencia afectiva.

-Recuperar el sentido humano de las relaciones, no olvidando por completo el hecho de conocer gente “de la manera tradicional”. Las aplicaciones de citas cambiaron profundamente la forma de vincularnos, pero es importante reflexionar quién somos, qué nos nos gusta realmente de estas formas de relación y cómo nos gusta vincularnos emocionalmente.

Buscar pareja no debería sentirse como competir en un mercado infinito ni como someterse constantemente a evaluación. Las relaciones saludables requieren tiempo, presencia y autenticidad; elementos que a veces quedan diluidos entre algoritmos y deslizamientos de pantalla.

Si te has visto reflejado-a en este artículo, te sientes agotado emocionalmente y no sabes cómo resolverlo, puedes ponerte en contacto con el equipo de PSICOPARTNER, llamándonos al +34 669 489 678, enviándonos un email a hola@psicopartner.com y reservar una cita presencial o bien utilizando nuestro servicio de psicología online, donde estaremos encantados de analizar tu caso, atenderte y ayudarte.

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